viernes, 6 de marzo de 2009

El Parque de La Quinta de los Molinos será restaurado

Los dos molinos que dan nombre al histórico parque de la Quinta de los Molinos, situado en el distrito de San Blas, serán restaurados, así como la rosaleda y la pérgola que los rodean. El Ayuntamiento les devolverá a su aspecto original después de acometer obras de restauración y pintura en las que invertirá 125.000 euros. La teniente de alcalde y delegada de Medio Ambiente, Ana Botella, presentó ayer el proyecto.


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El Molino de la Casa del Reloj y el Molino de la Rosaleda de Palacio, formaban parte de la infraestructura hidráulica de la finca propiedad del Conde de Torre Arias y que en los años veinte del siglo pasado fue comprada por el arquitecto alicantino César Cort Botí. La Quinta de los Molinos tiene una superficie de 21,5 hectáreas. Se encuentra situada al este del casco urbano de Madrid, a la altura del Km 8 de la carretera de Barcelona, en el barrio El Salvador del distrito de San Blas.


El Ayuntamiento de Madrid, en colaboración con Obra Social Caja Madrid, va a llevar a cabo la restauración de estos dos molinos, asegurando su estructura, pintándolos y reponiendo las piezas necesarias para que recuperen su aspecto y funcionamiento originales, aunque ahora con una función pedagógica.

Además se rehabilitará la zona donde se ubica el molino de la rosaleda de palacio y se recuperará la pérgola del depósito situado junto este mismo molino. Las obras se prolongarán durante los tres próximos meses y costarán 125.000 euros.


En los años veinte del siglo pasado, César Corp. Batí, compro la finca y construyó el palacete y los jardines que hoy se conocen. Tras la muerte del arquitecto en 1978, los herederos llegaron a un acuerdo con el Ayuntamiento, por el que desde 1982 pasó a ser zona verde de uso público. Con el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997, el Parque Quinta de los Molinos fue catalogado como Parque Histórico.


Además de la sorpresa de encontrar un parque de estas características en el perímetro urbano, la Quinta de los Molinos sobresale por albergar 1.400 almendros que se convierten en un espectáculo en la época de la floración.

Hacia 1925 César Cort inició la construcción del Palacete que presenta una marcada singularidad dentro de la arquitectura madrileña. De estilo racionalista, se inspira en la escuela de Secesión de Viena, que tuvo su esplendor en la Austria de entreguerras. Resulta especialmente característica la torre con la que está rematado este edificio, formada por cuerpos cúbicos superpuestos de forma piramidal.


Las aguas que se empleaban para regarlo antiguamente procedían de dos pozos y de dos modestos arroyuelos o manantiales, llamados de Trancos y de la Quinta, situados en un nivel inferior al de los terrenos que iban a regarse. Por ello fue necesario utilizar algún mecanismo para elevar el agua y César Cort optó por emplear los aeromotores, más conocidos como molinos de viento, aunque en sentido estricto no lo sean.

El resultado fue la construcción de una compleja red de conductos, fuentes, albercas y estanques que cumplían una doble función como sistema de riego y elemento decorativo.


(Las imágenes que acompañan este artículo fueron tomadas por El Metronauta en la primavera de 2008)

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