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martes, 10 de octubre de 2017

Montando una bicicletada escolar

¿Por qué los niños no van al colegio andando o en bicicleta?

Los padres ven más seguro trasladarlos en sus coches, los niños creen que es mucha distancia, y el centro teme por la seguridad de los alumnos fuera de su recinto.


Pero, ¿podemos hacer algo para cambiar esos pensamientos?


La bicicletada

La experiencia que cuento comienza con un e-mail remitido a la Dirección del Colegio señalando la situación de caos circulatorio provocado en las salidas y entradas del centro, y planteando como solución la promoción de la movilidad activa (caminar y bicicleta). 

Posteriores conversaciones, enmarcadas dentro de un movimiento de participación de las familias en el centro educativo, culminaron con una circular general remitida por el Colegio a todos los alumnos, al inicio de curso, donde se rogaba mayor racionalidad en las entradas y salidas, y donde además se propuso una salida voluntaria para familias y profesores, en bicicleta, el viernes 29 de septiembre de 2017, a las 17:30, por un recorrido que permitía circular sin problema a personas de todas las edades y destrezas. Además de la circular remitida, se realizaron recordatorios por las redes sociales del centro y de las propias familias.

 Llegó el día, y la sorpresa fue mayúscula. ¡¡¡ 150 bicicletas !!! esperaban con ilusión en las puertas del centro, puntuales, con alegría y emoción: familias con niños de todas las edades y 6 profesores del centro dispuestos a recorrer, en ambiente festivo, los 10 km planteados (ida y vuelta).


El recorrido discurrió sin incidentes, con bastante improvisación y autogestión en los pasos de cebra que la senda ciclista atravesaba, y con algunos tramos que necesariamente discurrieron por calzada, habida cuenta del voluminoso pelotón. El grupo llegó compacto hasta el final, y celebró la aventura con una parada en el parque infantil / cafetería. Los niños descubrieron que podían recorrer 5 kilómetros sin pausa ni cansancio y en poco tiempo (30 minutos), los padres comprobaron cómo se abría la posibilidad de realizar salidas familiares o incluso acudir al colegio en bici, y los profesores se alegraban por la experiencia conjunta.

Experimento muy recomendable: ayudar a re-descubrir la bicicleta

Me he animado a escribir sobre esta experiencia para mostrar como con pequeños gestos los niños reaccionan con mucha emoción e incorporan la bicicleta en su cotidianeidad, los padres asimilan las capacidades de sus hijos, y los profesores amplían el vínculo con las familias.

No es necesario disponer de grandes instalaciones, coordinar complejos eventos o tener unas condiciones físicas extraordinarias. 

Basta con una circular y una propuesta ilusionante.

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