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viernes, 21 de septiembre de 2018

Nueva conexión entre Madrid Río y Anillo Ciclista en Puente de los Franceses

Fotos cortesía de O.M.

Desde hace unos días, una vía ciclista junto al Manzanares permite ahorrarse 750m para llegar hasta el Anillo Ciclista.
Hasta ahora el recorrido de 1500m implicaba un recorrido extraño que cruzaba una autopista para entrar a la Casa de Campo para acto seguido descruzar por una segunda pasarela de gran revuelta, teniendo que subir y bajar 13 m de desnivel para ello.

Con el nuevo recorrido ya no será necesario hacer este rodeo. Una nueva senda ciclista compartida con peatones y limitada a 10 km/h acorta a la mitad el trayecto y evita las dos pasarelas. Una de las autovías se cruza por debajo con un desnivel mucho menor de unos 3m, mientras que la otra se cruza en un punto en el que es posible atravesar a nivel con un semáforo a demanda.







Con esta actuación, el Manzanares es ya casi recorrible a pie y en bici en su totalidad dentro de Madrid, tras la apertura de la extensión del Parque Lineal del Manzanares. Queda sólo este tramo por resolver entre Somontes y el cruce de la carretera del Tiro al Pichón para que se pueda recorrer con tranquilidad hasta El Pardo.

Agradecemos a O.M, lector habitual del blog, las siguientes fotos que ilustran con detalle lo que suponía el recorrido antiguo y lo que encontrará ahora el ciclista que use el nuevo camino.


El recorrido antiguo (viniendo desde el norte)

Siguiendo el Anillo Ciclista este era el punto en el que obligatoriamente debíamos abandonarlo para empezar a trepar la infumable cuesta que sortea la Carretera de Castilla


Un asfalto bastante necesitado de crema anti-arrugas aumenta el rozamiento de la bici, haciendo la pendiente así más duradera. Este es el tipo de puente naranja y azul característico del Anillo en todas las autovías de entrada a la ciudad.


El descenso hacia la Casa de Campo incorpora estos divertidos zig-zags para poder encajar todo el desarrollo de pendiente necesario. Ojo al bolardo al final en todo el centro, que de noche no se ve.



Tras el puente, se entra en la Casa de Campo. El Anillo discurre por una antigua carretera asfaltada ahora cerrada al tráfico. Es el tramo más agradable de estos 1500m, pero dura poco.

Tras pasar bajo el ferrocarril, en seguida aparece esta otro desvío a la pasarela que sobrevuelva la M-30. A la pesadez de volver a subir y bajar lo que ya se había cruzado una vez se añade un recorrido plegado sobre sí mismo.


El otro lado de la M-30 tiene el mismo replegado que obliga a ir y volver 4 veces para cambiar de cota. Aunque estamos junto al río, aquí no acaba la aventura.

Y es que no es posible llegar a la ribera sin meterse en dirección prohibida. El ayuntamiento ha habilitado una infame acera-bici para hacer el sentido contrario que deja a los peatones sin acera en ese lado, aunque se trata de una calle menor. Es preferible usar la calle Santa Pola, donde un ciclocarril nos indica usando la calle paralela una manera más digna de llegar al Río.



El recorrido nuevo (viniendo desde el norte)

Retomando el mismo punto en el que el Anillo abandonaba el río, aparece ahora un nuevo sendero que sigue la ribera.
  A diferencia del Anillo, en el que el ancho permite separar la zona de bicis y la de los peatones, aquí se trata de una senda ciclable compartida asfaltada, que al igual que el resto de Madrid Río, tiene la limitación a 10 km/h yla prioridad del peatón. ¿Cuánto va que los ciclistas rápidos del Anillo no van a hacer caso?
La senda estrecha continua junto al río. Una señal nos advierte de un descenso pronunciado. Sí, sí hay señales de pendientes para avisar a los ciclistas. Estamos bajando casi a la cota del río para pasar bajo la M-30.




Tras  volver a trepar en una fuerte subida del 9%, la senda abandona el río y busca pegarse a la M-30 para poder pasar por debajo de la Carretera de Castilla aprovechando el paso existente.





Para regresar al río, la senda ciclable ha de encajarse junto a un ramal de salida de la M-30. Aquí es donde tiene lugar una solución para cruzar que bien quiséramos ver en la multitud de cruces de la Comunidad de Madrid que la Consejería resuelve con costosas y rodeantes pasarelas: Un semáforo a demanda para poder realizar el trayecto más corto para la bici y el peatón, haciendo parar al tráfico a motor.



 

En este punto, la senda vuelve a la orilla del río, aprovechando un tramo que ya se había realizado antes, pasando bajo el Puente de los Franceses.

En este punto termina el atajo y la senda bici se transforma en acera... y la bici tiene que volver a rodear la manzana para no meterse en sentido contrario, otra nueva invitación a acabar en la acera. Siempre tiene que fallar algo.

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