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lunes, 15 de mayo de 2017

Aprendamos de Holanda

Artículo enviado por juanma_pájara

Hace unos días leí este artículo de Feargus O’Sulllivan en Citylab sobre el impacto que el aumento de bicis de carga están teniendo en Holanda (aquí podéis leer la traducción del artículo). Me pareció muy interesante porque habla claramente de un problema que normalmente obviamos cuando oímos hablar de la excelencia ciclista de los Países Bajos: la congestión. En esta foto podemos ver un atasco de bicis en Utrecht mientras los coches campan a sus anchas por la calzada.


Fotografía de Paul Van Den Akker

La segregación ciclista implica necesariamente cambiar el reparto del espacio. Dependiendo de a costa de quién se haga, estaremos perjudicando a unos u otros actores de la movilidad, bien a los peatones -tendencia que parece desterrada por ahora, aunque tampoco se actúe decididamente contra ella-  bien a otros vehículos, como en las calles Toledo, Gran vía de Hortaleza o Aquitania de Madrid, desde donde escribo.

En ciudades como la mía, carecemos de la omnipresencia de infraestructura de Holanda. Tampoco hay un uso masivo de la bicicleta como medio de transporte, como sucede allí y en otros países europeos. Ambos elementos están relacionados, como es lógico. Durante muchos años se nos ha dicho que el uso masivo era una consecuencia de la infraestructura y esperando a esa infraestructura benefactora ha seguido nuestro subdesarrollo ciclista.

Cuando las bicis han empezado a salir por su cuenta -sin esperar a los carriles-bici salvadores, tendencia que no es exclusiva de Madrid ni de España- se ha mirado con envidia una vez más a nuestros socios del norte y se ha dicho "copiemos, que para eso inventan". Esta actitud, tan nuestra, obvia aspectos como los que menciona el artículo enlazado al principio de esta entrada:

  • Según Marc Van Woudenberg, de Amsterdamized, “En este momento, los trayectos en coche son un 22% del reparto modal de la ciudad, pero los coches tienen el 45% del espacio vial. Son los ciclos lo que dominan el tráfico de la ciudad. Entre un 65 y un 70% del reparto modal se hace a pedales, pero sólo disponen de un 11% del espacio en las calles.”

El problema no es nuevo. Ya en 2012, era obvio que las infraestructuras de ciudades como Utrecht y Amsterdam se estaban quedando pequeñas para las bicis. Probablemente antes también lo eran, ya que el número de bicis nunca bajó hasta nuestros raquíticos niveles. El problema es que una vez que has conseguido meter a las bicis en un carril separado, sacarlas de ahí es un problema. Así que lo primero que se les ocurre es darles algo más de espacio. Porque "camionetas a pedales" como estas son el futuro de la distribución de paquetería y su uso irá a más.


Fotografía de DHL


Si en el reparto del espacio lo que hacemos es restringir el uso del mismo para el vehículo que pretendemos potenciar, la bicicleta, puede que dentro de 100 años nos encontremos con que las bicis no caben en las infraestructuras diseñadas para ellas. En cualquier caso es más que probable que las bicicletas sigan siendo útiles y sostenibles dentro de 100 años. Los vehículos a motor, de explosión o eléctricos, seguirán siendo cada vez más caros e insostenibles. Si es que siguen siendo viables como medio de transporte.

Si el horizonte fuera a 100 años vista quizá podríamos despreocuparnos, pero lo cierto es que ese horizonte es mañana. Las bicis de reparto, con sus cajones a la espalda o en el transportín, las bicis de carga, aquí aún no tan numerosas, ya están en nuestras calles. En algunas calles del centro, las bicis de reparto son claramente más numerosas que cualquier otro tipo de ciclista. No sólo eso, además se pretende potenciar esto desde las instituciones. Parece absurdo querer privilegiar el transporte de mercancías a pedales encajonando las bicis. Parece absurdo querer que haya más bicis, de cualquier tipo, restringiendo los lugares por los que pueden circular.



Fotografía de @MadCycleCuqui


En Holanda ya se han dado cuenta de que pedir un poquito más de espacio segregado no es suficiente. En este artículo vemos que también están optando por soluciones que apuestan por una ciudad 30, más amable con todos. A lo mejor deberíamos fijarnos en la experiencia de los holandeses para evitar caer en los mismos errores que ellos. Sigamos reclamando la calle entera.

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