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domingo, 28 de junio de 2009

Ruta en bici de Cercedilla a Segovia (I)

Tramo de Cercedilla al puerto de la Fuenfría


Hace unas semanas realizábamos la ruta en bici de Cerdilla al puerto de la Fuenfría. En esta ocasión hemos querido ir un poco más allá, bajando a comer a Segovia.


Ver en un mapa más grande

Como no nos importa madrugar, MiguelS, Iván, Antonio y Aalto, quedamos en Madrid poco antes de las 7:00 para coger el primer tren de Cercanías que salía con destino Cercedilla. El viaje, de poco más de una hora pasa muy rápido, y a las 8:23 llegábamos a la estación de Cercanías de Cercedilla.


Conviene siempre "calentar" un poco antes de ponerse en ruta, pero nos pudieron las ganas de pedalear, y nos dirigimos directamente a subir las primeras rampas de la carretera, que son las más duras de la subida.


Así, en frío y sin calentar, se hacen un poco duras, pero sólo son los cuatro primeros kilómetros hasta pasar las Dehesas de Cercedilla, luego según se van calentando las piernas y disminuyendo la pendiente, se sube más fácilmente.


La Carretera de la República, que nos llevará hasta el puerto de la Fuenfría, es una pista forestal que asciende serpenteante por el valle de la Fuenfría, en el término municipal de Cercedilla.


Haciendo un poco de historia, esta carretera comenzó a construirse en 1930, bajo la dictadura de Primo de Rivera, buscando unir el pueblo madrileño de Cercedilla con el segoviano de Valsaín, atravesando el puerto de la Fuenfría. En la Segunda República las obras se detuvieron por la oposición de grupos ecologistas. Lo que iba a ser una carretera que atravesaría la sierra se quedó en una pista forestal sin asfaltar, ahora muy transitada por ciclistas y senderistas.


La otra manera de subir desde Cercedilla al puerto de la Fuenfría es por la Calzada Romana, que aunque en el primer tramo es difícil realizarla en bici, en el segundo, una vez cruzada la carretera de la república, de hace intransitable para las dos ruedas.


Esta ruta destaca por sus miradores, que ofrecen vistas excepcionales del valle de la Fuenfría y los alrededores. Los dos primeros son los "miradores de los poetas". El primero de ellos es el Mirador de Vicente Aleixandre, desde el que se ve la vertiente madrileña de la Sierra de Guadarrama. Un panorama parecido se puede ver en el Mirador de Luis Rosales, situado muy cerca del anterior un poco más abajo.


"Sobre está cima solitaria os miro
campos que nunca volveréis por mis ojos
Piedra de sol inmensa, eterno mundo
y el ruiseñor tan débil que en su borde lo hechiza"

Vicente Aleixandre


En estos miradores siempre encontraremos a otros ciclistas y senderistas que realizan nuestro camino, y que paran a descansar y a contemplar el paisaje. También desde aquí podemos ver parte de la carretera que nos llevará al puerto de la Fuenfría.


Unos metros más adelante se ha realizado un reloj de sol, en memoria de Camilo José Cela, "Caminante de la sierra de Guadarrama antes que Nobel". Si te pones sobre la fecha actual (en nuestro caso, finales de junio), nuestra sombra nos indicará la hora exacta, como puede verse en la foto.


Siguiendo el camino cruzaremos la pradera de Navarrulaque, en donde se unirá a nosotros el GR-10, y nos dirigiremos al tramo final de la ascensión, ya muy suave en sus rampas.


Casi al final de la carretera, cerca del puerto de la Fuenfría, encontramos el Mirador de la Reina, desde donde se puede observar una impresionante vista panorámica de todo el valle. Desde aquí podemos ver, abajo en el fondo del valle, cómo sube la carretera de la República serpenteante entre los pinos.


Ya en el Puerto de la Fuenfría, un breve descanso para reponer fuerzas, y dar cuenta de los bocatas que llevábamos. Nuestro marcador señala 14 kilómetros recorridos. Por suerte la climatología nos ha acompañado en la subida, y aunque el sol pegaba con fuerza, las sombras de los pinos y el aire fresco de la Sierra lo ha hecho más llevadero.


Sólo queda prepararnos para la bajada a Segovia, que promete ser muy divertida... pero eso mejor lo dejamos para el siguiente artículo.

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