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viernes, 16 de junio de 2017

Beneficios psicológicos de montar en bicicleta

Escrito por Bael Arroyo (psicólogo y escritor de artículos)

Son obvios los beneficios que para nuestra salud física puede aportar el ejercicio aeróbico que supone montar en bicicleta: aumento de resistencia, tonificación del cuerpo (sobre todo piernas), etc ; y existen numerosos estudios que así lo confirman. Sin embargo, hay un aspecto de la salud que a veces se nos escapa al hablar de los beneficios del velocípedo: los aspectos psicológicos. En el presente artículo vamos a intentar hablar de algunos de ellos, como por ejemplo, la bicicleta como herramienta para paliar la ansiedad o la depresión.



Los problemas del día y al día y la manera de enfrentarnos a ellos desgastan al propio cuerpo y mente. Los compromisos de trabajo, de familia y personales, pueden que no suponga mucho por si solo pero juntos pueden provocar que nuestros recursos se vean mermados y lleguen situaciones de estrés que, en esta sociedad, están a la orden del día. Además, las aglomeraciones en el metro, llegar tarde al trabajo, los atascos, pueden aumentar nuestros niveles de ansiedad.


La ansiedad no es mala por si misma, simplemente es una respuesta totalmente normal a los problemas internos o externos; una señal de alarma que nos avisa que una situación es amenazante o peligrosa para nosotros (por ejemplo, la ansiedad nos avisa que un coche viene muy rápido por la derecha y tenemos que frenar). Este tipo de ansiedad es adaptativa y nos ayuda en la vida diaria a darle respuesta a los problemas que nos surgen (activarte para entregar un trabajo antes del viernes, correr para coger el autobús, etc). Con todo, cuando la situación nos sobrepasa, percibimos que no tenemos recursos suficientes para hacerle frente o se alarga demasiado en el tiempo, puede producir un malestar significativo en la persona. Este tipo de ansiedad no es adaptativa y pueden producir síntomas como la hiperventilación, dolor de estómago, rigidez muscular, dificultad de concentración, pensamientos de poca valía...

Para contrarrestar cualquier tipo de ansiedad, los psicólogos tenemos varias estrategias, y una de ella es practicar deporte. A nivel neurológico, montar en bici produce norepirefrina (noradrenalina) un neuroquímico que modula la respuesta del cerebro al estrés. También produce endorfinas, sustancias químicas que libera nuestros cuerpos y que están muy relacionadas con las sensaciones de bienestar psicológico y con efectos analgésicos (esto se nota mucho después de hacer deportes, y tomarte una ducha). De hecho, a estas sustancias también se le conoce como los “opiáceos del cuerpo”, dado que producen los mismos efectos que los analgésicos derivados del opio y explica muy bien porque hay gente que se siente “enganchada” a hacer deporte. Realizar actividades que nos gustan es un gran revitalizante contra la tristeza, la apatía y los pensamientos desesperanzadores.

A nivel muscular, la ansiedad puede producir rigidez y tensión muscular, dolencias que también puede beneficiarse a nivel físico de la bicicleta. Por otro lado, eliminar situaciones estresantes, como los atascos o las aglomeraciones en el metro, descenderán significativamente los niveles de estrés.

Hemos visto que montar en bici “quema la ansiedad” y aumenta el estado de ánimo (por lo que está indicada para atacar la depresión), además, puede aumentar nuestra autoestima. Aquí están relacionados sobre todos dos factores: El progreso físico percibido que el ejercicio regular puede albergar (a medida que entrenamos, nos vamos cansando menos y empleamos menos tiempo para realizar un determinado trayecto) y la tonificación de nuestro cuerpo, que incide directamente en la autoimagen.

Actualmente, la psicología esta estudiando la utilidad que las filosofías orientales y la meditación puede tener en nuestro bienestar emocional. A muy grandes rasgos, la meditación es una práctica en la cual el individuo induce un modo de conciencia plena de emociones, pensamientos y sensaciones, viviendo el “aquí y ahora”. Salvando mucho las distancias, muchos ciclistas, sin entrenamiento previo, han experimentado sensaciones similares en este tipo de conciencia (seguramente, los automatismos que se producen al transitar un camino diariamente tenga mucho que ver). Otros, sin embargo, usan ese tiempo “muerto” para reflexionar sobre acontecimientos. Sería interesante, en cuanto a los deseos de cada cual, entrenar esas habilidades para trabajar en el autoconocimiento de cada unx.

No hay que obviar tampoco, otros beneficios que están alrededor de montar en bici pero que inciden también en nuestro bienestar emocional. A propósito de esto, son muy importantes nuestros principios o valores. Estar en armonía con esas convicciones tan profundas y esenciales, que determinan nuestra manera de ser y actuar, nos producirá gran placer. Entre nuestros valores pueden estar, por ejemplo, “hacer ejercicio es la base de la salud” o “no contaminar es importante para conservar el planeta”.

Además, las ganancias más instrumentales de la bici, como pueden ser: el ahorro económico, la rapidez (al no perder tiempo al buscar aparcamiento, por ejemplo) y el control del horario de llegada , también incidirán sobre nuestra salud mental, dado que son recompensas que recibimos cada día por utilizar este medio de transporte.

Por último, en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o las demencias, una método de prevención eficaz es realizar ejercicio tanto físico como cognitivo (mental). La planificación de trayectos, y el mapa cognitivo que tenemos de la ciudad, con las calles mas propicias para las bicicletas, son un ejercicio genial que genera la producción de células en el hipocampo (que también aumenta por el propio deporte) y crea nuevas redes neuronales (cuanta más cantidad, más se retrasará los problemas de deterioro cognitivo).

Montar en bici, un gran catalizador para poner en orden nuestra salud mental, un remedio barato y al alcance de cualquiera, para contrarestar los "virus psicológicos" que nos golpean en la vida diaria. Como decía José Antonio Salva, un famoso médico y farmacólogo español :

"Cuando el espíritu está bajo, cuando el día aparece oscuro, cuando el trabajo se pone monótono, cuando la esperanza apenas está presente, sólo monte una bicicleta y salga a dar una vuelta por la carretera, todas sus preocupaciones desaparecerán”. Amen.

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