En los últimos años, la tecnología de la bicicleta se hizo más y más avanzada, por lo que muchas personas se preguntaron cómo sería transportar esos avances pequeños pero notables a una bicicleta más simple, más minimalista. Josh Bechetl ha respondido con Bicymple, la bicicleta sin cadena y más “simple” de todas. Con un diseño tan moderno como estrafalario, la bicicleta simple podría cambiar por primera vez la forma en la que concebimos a las bicicletas.Mezcla de minimalismo industrial y efectividad técnica, los avances e invenciones relacionadas a las bicicletas siempre nos llaman la atención. Y eso que no hay muchas alternativas a un aparato que desde que se inventó funciona de la misma manera, salvo por el material de construcción, el sistema de cambios y las ganancias en comodidad de sus mismos accesorios. La evolución ha sido tan paulatina, que cuando vimos una de las primeras bicicletas sin cadenas, nos rendimos a sus llantas ante el asombro. StringBike fue pionera en el no uso de cadenas, sustituyendo el sistema de cadenas grasientas por higiénicos cables de acero y un disco para generar la potencia. Más tarde llegaría Footloose, y la posibilidad de deshacernos de las cadenas se sumó a la de poder plegar la bicicleta para guardarla o dejarla estacionada. Ahora tenemos otra variante para presentar, llamada Bicymple: la bicicleta sin cadena y más simple de todas.
Como se ve en el video, la geometría de la bicicleta es única y recuerda mucho a lo que podría ser un monociclo, pero con una rueda delantera adosada a través de un cuadro ínfimo. La bicicleta no tiene sistema de cambios ni demasiados accesorios en su versión principal, simplemente se basa en una estructura que le permite darle una experiencia única a quien la maneja, debido a que no está construida para ser eficiente en la transportación de punto A a punto B, sino para divertirse. La falta de cambios hace que la bicicleta sea bastante lenta en comparación a cualquier otra, pero lo minimalista, lo extraño de su sistema de separación de eje de la rueda, la carencia de cadenas, lo liviana que es y lo impactante de su diseño acortado hacen que sea un espectáculo en sí mismo, como bien dice su inventor en el video.
Mañana martes 8 de enero te ofrecemos una oportunidad para aprender a circular con tu bici por la ciudad.
Que nadie muera en las ciudades por culpa de un atropello. El deseo no es una utopía. O al menos no se aleja tanto de la realidad, porque en ciudades como Pontevedra ya lo han logrado. ¿Cómo? Reduciendo la velocidad máxima en toda la urbe a 30 kilómetros por hora. En un arrollamiento provocado por un vehículo que circula a esta velocidad, el peatón tiene un 95% de posibilidades de sobrevivir. Si es a 50 por hora, sus opciones de vida se reducen a un 55%. Por encima de 70, las estadísticas apuntan inevitablemente hacia la muerte. Todos los estudios al respecto certifican estos datos. ¿Sería entonces una idea descabellada imponer este límite en las ciudades? ¿O choca con otros intereses irrenunciables?