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lunes, 30 de enero de 2017

El informe Liberty (III): El incentivo económico para ir en bici



INTRODUCCION: 6 meses promocionando la bici entre empleados
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El pago por kilómetro por ir en bici es una iniciativa implantada en Bélgica y en proceso de implantación en Francia, sin haberse obtenido resultados concluyentes sobre su idoneidad. Aunque en España la medida ya ha sido implantada previamente por Integeam (Albacete), el caso de Liberty permite obtener una muestra mayor en tres ciudades a la vez de características muy distintas (Madrid, Barcelona y Bilbao), por lo que los resultados pueden arrojar una información muy valiosa de cara a extender esta medida a otros ámbitos.

¿Cuántos kilómetros se han remunerado? 

Se han contabilizado cerca de 28.000 km recorridos en bici, lo que ha supuesto una inversión cercana a los 13.000€ por parte de Liberty. El mayor éxito de la medida se dio en Junio, con más de 6000 km recorridos. En octubre este dato ha caído a la mitad, principalmente por las sedes de Madrid y Bilbao.




El número de empleados que se ha beneficiado del incentivo también ha ido variando según los meses.




En relación con el tamaño de cada sede se puede observar que los empleados de Barcelona han sido los más beneficiados por la medida (llegando al 6% de la plantilla en el mejor mes), mientras que el incentivo ha tenido menor efecto en Bilbao.


Sin embargo, la remuneración media por empleado presenta un escenario muy distinto, ya que son los empleados de Madrid los que han hecho más kilómetros, debido a la mayor distancia de las rutas.

 

¿Son reales los kilómetros que los empleados dicen hacer en bici?


El control de la veracidad de la información que los empleados suministran se ha mostrado como un problema cuando el incentivo se aplica a nivel estatal, como pasa en Francia o Bélgica. Desde un primer momento, los responsables del programa en Liberty apostaron por confiar en la honestidad del empleado como política de empresa. El cruce de los datos aportados por los empleados con las encuestas y la comprobación posterior ha podido determinar al respecto que:
  • No se han detectado casos de falseamiento de datos con ánimo de cobrar más. 
  • Varias personas han facturado menos kilómetros de los que les corresponde por olvido o simplemente pereza a la hora de hacer la nota de gasto. Para este informe hemos corregido estas carencias preguntando a los empleados. 
  • En algún caso, quien iba en bici antes de empezar el programa ha considerado poco honesto cobrar lo que consideran un incentivo para animar a los que empiezan. 
  • Se tiende a pasar datos redondeados, que no afectan apenas al resultado global. 
Se hace notar que esta extrema honestidad es posible por varios factores:
  • El incentivo económico no es tan alto que compense la trampa 
  • Es fácil comprobar entre compañeros de trabajo quién va en bici. No es lo mismo que rendir cuentas a una administración lejana. 
  • En el entorno laboral de Liberty está socialmente reprobado intentar engañar a la empresa. No hay complicidad al respecto. 
Por último se hace notar que a pesar de las carencias de algunos datos, el incentivo es una excelente manera de poder saber el uso de la bici que realiza cada empleado.

 

¿Cuánta gente va en bici gracias al incentivo? 

Gracias a las encuestas se ha detectado que el incentivo sólo ha tenido sentido para una pequeña fracción de los empleados que solicitaron apuntarse al programa:
  • Un 39% de los interesados encontraron dificultades que el incentivo no fue capaz de compensar.
  • Un 22% ya estaba yendo en bici. El incentivo premió su decisión, pero no supuso ningún cambio en los hábitos de movilidad. 
  • Un 22% sí que comentaron haber empezado a usar la bici gracias a la recompensa económica. 
  • Un 15% empezaron a usar la bici, pero se debió a otras medidas puestas en marcha al mismo tiempo por parte de Liberty, como los aparcabicis seguros, el respaldo oficial o el efecto imitación. 
  • Un 2% empezó, pero no fue localizado para conocer su motivo. 

 

 

¿Es igual de eficiente el incentivo en todas las ciudades? 

Decididamente no. En Barcelona el incentivo remunera en gran medida a gente que ya iba en bici, mientras que en Bilbao han sido otras medidas las que han ayudado. Sólo en Madrid se puede hablar de un éxito mayoritario de la medida.





¿Es efectivo el incentivo más allá de las primeras semanas? 

En la encuesta se preguntó a los 19 empleados que habían empezado a ir en bici debido al incentivo económico hasta qué punto seguirían yendo en bici aunque se suprimiera esta recompensa:
  • 15 declararon que les sirvió para empezar, y que habiendo visto ya las ventajas de ir en bici, no tenía efecto alguno para ellos que les siguieran pagando (aunque se agradecía la recompensa). 
  • 4 comentaron que se forzaban a venir más días en bici gracias al incentivo. Sin él, seguirían usando la bici de manera habitual, ya que también percibían las ventajas, aunque dejarían de usarla en casos puntuales. 
  • Sólo 1 caso comentó que dejaría completamente la bici en caso de desaparecer el incentivo, debido a las dificultades añadidas que tenía su ruta. En todo caso, también comentó que posiblemente renunciara a la bici de todas formas independientemente del incentivo.
 Es decir, el resultado de un incentivo mantenido en el tiempo es muy escaso frente a un incentivo acotado las primeras semanas.




Conclusión

En grandes números, se han empleado alrededor de 12.000€ para lograr que 19 personas vayan en bici, esto es, 670€ por ciclista conseguido. Cabe preguntarse si es posible con un presupuesto similar lograr un mayor alcance dado que:
  • No resulta suficiente aliciente para quien tiene otras barreras 
  • Está remunerando a gente que ya iba en bici en gran medida 
  • Está remunerando a gente que ha empezado a ir en bici por un motivo distinto al económico
  • Está remunerando a gente más allá de las semanas iniciales, cuando ya han cogido hábito. 
En vista de estos datos, parece recomendable que cada empleado que se acoja al incentivo lo tenga sólo las primeras semanas, animándole a probar y a coger hábito. Más allá de eso, ya sabe si le compensa ir en bici o si tiene barreras que el dinero no resuelve. Esto limita el coste de la medida con resultados muy similares y permite destinar recursos a otras facilidades por parte de la empresa que se han mostrado tan importantes como esta retribución.


Un último apunte: en Gran Bretaña la retribución está enfocada a la compra de bicis y artículos relacionados (mediante una figura similar al cheque comedor, es decir, te ahorras IRPF e IVA). Hemos detectado gente que ha empleado el incentivo para adquirir una bici nueva o hacerse con alforjas y otros complementos, siempre enfocado a un uso de transporte, por lo que parece que este incentivo es intercambiable con el anterior. Sin embargo, ha habido gente que le supone un gran desembolso  comprarse una bici nueva adecuada a su ruta laboral (una plegable o una eléctrica, por ejemplo), y esto les ha hecho desistir. Estudiar figuras de financiación a devolver haciendo kilómetros en bici puede ser también una manera de cubrir estos casos.

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