Menú horizontal

Este blog lo escriben exclusivamente voluntarios

¿Echas de menos un tema? Escríbelo tú y enviálo a enbici@espormadrid.es y te lo publicamos en un par de días. Si quieres colaborar sin escribir o si te ha gustado un artículo, puedes invitar a una caña a quien escribe, que siempre hace ilusión.

Mostrando entradas con la etiqueta Fuenfría. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fuenfría. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de julio de 2009

Ruta en bici por el Camino Schmidt y el Camino del Calvario (I)

Tramo Cercedilla - Puerto de la Fuenfría: la Carretera de la República



La ruta ciclista que vamos a contaros hoy parte Cercedilla, sube al Puerto de la Fuenfría por la Carretera de la República, sigue subiendo al Puerto de Navacerrada por el Camino Schmidt, y baja a Cercedilla por el Camino del Calvario. Como son tres tramos muy distintos, vamos a separarlos en tres artículos.

El primer tramo, en este artículo, nos llevará desde la estación de Cercanías de Cercedilla al Puerto de la Fuenfría, una ruta que ya hemos realizado varias veces este año: Ruta en bici de Cercedilla al Puerto de la Fuenfría, Ruta en bici de Cercedilla a Segovia, por eso no vamos a insistir más en ella.


Ver en un mapa más grande

Sí que nos gustaría indicar en este artículo otras posibilidades para realizar el primer tramo, hasta las Dehesas de Cercedilla:


La primera opción, si es temprano y no hay mucho tráfico, es subir por la carretera de las Dehesas (en rojo en el plano), de la que os hemos hablado en artículos anteriores. Tiene una fuerte rampa al salir de la estación, y luego se va suavizando hasta llegar a las Dehesas. La distancia recorrida es de 4,2 km.


La segunda opción sería seguir la Senda Puricelli hasta el Hospital de la Fuenfría (en azul en el plano). Es la que hemos seguido en esta ocasión.

Para llegar a ella hay que salir de la Estación hacia abajo, cruzar bajo el puente, y tomar el primer desvío a la derecha, señalizado como Camino de los Campamentos. Una vez en la pista de tierra, en la primera curva, seguiremos recto en lugar de girar a la izquierda (opción que nos llevaría al Camino de los Campamentos).

La Senda discurre por la parte izquierda del Valle, paralela a la carretera. El firme es de piedras en la mayor parte de su trazado, por lo que se hace un poco pesada para los menos expertos.

Antes de llegar al Hospital de la Fuenfría se une al Camino de los Campamentos, con un firme más homogéneo y menos pendiente. La distancia recorrida es de 6,3 km.


La tercera opción sería seguir el Camino de los Campamentos (en naranja en el plano), coincidente en parte con la anterior, pero más suave en su recorrido. Pasado el Hospital se llega a las Dehesas de Cercedilla, pero el problema, al igual que en la anterior, es que hay que circular un buen tramo en dirección prohibida con los coches de frente. Distancia recorrida: 7,2 km.

Hay otras opciones por la parte derecha del valle, subiendo por Camorritos (en rosa en el plano), aunque todavía no las hemos recorrido en nuestras rutas en bici. La distancia recorrida sería de unos 7,0 km.


La Carretera de la República, también llamada Senda de los Poetas (por los miradores que les han dedicado), o Camino Puricelli (por la empresa que se encargó de su construcción), tiene un buen firme y rampas muy suaves, por lo que se hace sencillo subir hasta el Puerto de la Fuenfría... pero eso ya os lo hemos contado en varias ocasiones.

El resto de nuestra ruta, en los próximos artículos.

domingo, 28 de junio de 2009

Ruta en bici de Cercedilla a Segovia (II)

Tramo del puerto de la Fuenfría a Segovia


(empezamos la ruta en el artículo anterior)

El puerto de la Fuenfría es un paso de montaña que atraviesa la Sierra de Guadarrama, uniendo las provincias Segovia y Madrid. Situado entre Siete Picos y la sierra de La Mujer Muerta, con una altitud de 1.796 metros, es el tercer puerto más elevado de la región madrileña, empatando en altura con el de la Morcuera.

El paso fue creado por los antiguos romanos para comunicar ambas vertientes de la sierra, para lo cual construyeron una calzada romana desde Las Dehesas de Cercedilla hasta el puerto y Segovia.


Ver en un mapa más grande

Tras un breve descanso en el puerto de la Fuenfría, emprendemos la bajada hacia Segovia, dejando al fondo el pico del "montón de trigo". Este primer tramo de bajada hasta la Fuente de la Reina tenemos la posibilidad de hacerlo por la calzada romana, o por un sendero a su izquierda.


Aunque la calzada está muy deteriorada, y tiene mucha piedra suelta, elegimos esta opción porque es más rápida. Nos lanzamos a toda velocidad, agarrando con fuerza el manillar, y confiando en que aguanten los amortiguadores.


A una velocidad de unos 30 a 40 km/h bajamos hasta la Fuente de la Reina, donde nuestro camino se une al sendero que dejamos en la bajada a la izquierda. Los brazos todavía temblando, pero muy divertida la bajada.


Haciendo un poco de historia del camino,

La Fuente de la Reina, brota con sus aguas frescas a unos tres kilómetros del puerto de la Fuenfría. Era lugar de parada y descanso tras las fatigas del viaje desde Madrid.

En 1718 Felipe V decidió construir el Palacio de La Granja. Para facilitar sus frecuentes visitas a las obras, en 1721 se comienza la restauración del camino, cuyas labores duran hasta 1728. El camino de la vertiente sur cambió su trazado, utilizando para ello explosivos y gran cantidad de mano de obra. A pesar de todo este esfuerzo, el clima y la altitud obligan a continuos arreglos.

El conde de Floridablanca, secretario de estado de Carlos III ordena en 1778 otra reparación del camino en ambos lados del puerto. Se construyeron nuevas cunetas, desaguaderos y alcantarillas, y se arreglaron empedrados, puentes y paredones. Sin embargo, el nuevo camino del Puerto de Navacerrada, abierto diez años después hará que el viejo camino de la Fuenfría sea definitivamente abandonado.


A partir de este punto mejora bastante el camino, pasando a ser una estrecha carretera asfaltada. Aquí aumentamos la velocidad y nos lanzamos rondando los 50 km/h ¡qué gozada!

Después de pasar las praderas de Valsaín nos adentramos en la zona boscosa. Son los montes de Valsaín, que con una extensión de más de 10.000 hectáreas, están cubiertos por diferentes especies arbóreas dependiendo de la altitud. Predomina el pino silvestre, que ha recibido el sobrenombre de Pino de Valsaín que da una excelente madera y es explotado desde tiempos inmemoriales, siendo el motor económico del valle.


La riqueza medioambiental es muy alta al ser ésta una zona de poca actividad humana e históricamente protegida, como reserva y coto de caza, por la monarquía española. Existe una gran diversidad de especies vegetales y animales, destacando las aves.


Podríamos haber optado por seguir hasta Valsaín, La Granja, y por carril bici a Segovia, pero nuestra ruta de Cercedilla a Segovia queríamos hacerla por el Camino de Santiago, algo muy sencillo siguiendo las flechas amarillas que van apareciendo por el camino… bueno, a partir de este punto, al dejar la carretera de Valsaín, la cosa se complicaría bastante más.


Hemos dejado atrás los pinos, y ahora son praderas las que nos rodean. Sobre nuestras cabezas, buitres sobrevolándonos en círculo nos hacen pensar en que hay algún animal muerto en la zona. Finalmente descubrimos a lo lejos un comedero de buitres, vallado, en el que están devorando a varios animales. Todo un espectáculo.


Atravesamos caminos pedregosos, casi trialeros, y grandes dehesas en las que no hay ningún tipo de camino ni marca que seguir. Vemos Segovia en el horizonte, sólo hay que dejarse caer y seguro que encontramos el camino. Alguno se dejó caer demasiado, y acabó en un gran charco de barro… ¿o no era barro aquello?


Por suerte, unos pastores nos indicaron que aunque no había flechas amarillas estábamos en el camino correcto. Tampoco era tan difícil.

Esta zona siempre ha sido tradicional de ganado lanar. Un poco más abajo encontramos las ruinas del Esquileo de Santillana, el primer y más grande esquileo que existió en Segovia. Construido a mediados del XVIII constituyó el modelo que se siguió con pocas variaciones en el resto de ranchos segovianos.


Este tramo, antes de llegar a Segovia, muy plano y por caminos de arena, se hace un poco pesadito, además íbamos con bastante prisa porque teníamos reserva en el restaurante a las 13:00 y antes teníamos que pasar a ver el Acueducto.


Tanto pasar por el campo, sobre los cardos y todo tipo de pinchos, al final se paga. Aalto pincha la rueda trasera. No tenemos tiempo para cambiar la rueda, y probamos a hincharla a ver si aguanta hasta Segovia.


Atravesamos por un puente la nueva línea del AVE Madrid-Segovia. A nuestra derecha queda la boca del túnel que atraviesa la Sierra de Guadarrama hasta Soto del Real, y a nuestra izquierda la estación del AVE. La estación de Guiomar está situada a unos tres kilómetros del centro de Segovia y conectada por varias líneas de autobús.

El trayecto Segovia-Madrid se realiza en 30 minutos (algo más de dos horas en el regional), aunque no está permitido subir con bicis. El precio en el AVE en turista, 22 euros, en los Avant utilizando la vía del AVE, 9,50 euros, y en el regional pasando por Cercedilla, 6,20 euros. Según nos contó el revisor a la vuelta, la línea de Segovia-Cercedilla, con muy pocos viajeros, va a desaparecer en breve, para "obligar" a que se utilice sólo la línea del AVE. Los vecinos de todas las estaciones Segovia-Cercedilla tendrán que olvidarse del tren y empezar a utilizar el coche. Para los ciclistas, es de esperar que permitan utilizar los Avant, o se nos complicará mucho el ir a Segovia.


Entramos en Segovia, y tras un recorrido por sus calles, llegamos al Acueducto, nuestra meta… bueno nuestra meta estaba un poco más arriba, en el restaurante "el Narizotas".

Como somos los típicos turistas, aunque nos falte la cámara al hombro, pedimos judiones de la Granja y Cochinillo de Segovia. No estuvo mal la comida, aunque la vuelta a la estación, cuesta arriba, con la rueda pinchada, y el estómago lleno, nos costó un poco más de lo debido.


En resumen, una ruta muy divertida, con subidas no muy fuertes, bajadas muy rápidas, pequeñas trialeras, muchos bosques, prados... mucha Naturaleza y aire fresco. En definitiva, eso que echamos tan en falta los madrileños

Ruta en bici de Cercedilla a Segovia (I)

Tramo de Cercedilla al puerto de la Fuenfría


Hace unas semanas realizábamos la ruta en bici de Cerdilla al puerto de la Fuenfría. En esta ocasión hemos querido ir un poco más allá, bajando a comer a Segovia.


Ver en un mapa más grande

Como no nos importa madrugar, MiguelS, Iván, Antonio y Aalto, quedamos en Madrid poco antes de las 7:00 para coger el primer tren de Cercanías que salía con destino Cercedilla. El viaje, de poco más de una hora pasa muy rápido, y a las 8:23 llegábamos a la estación de Cercanías de Cercedilla.


Conviene siempre "calentar" un poco antes de ponerse en ruta, pero nos pudieron las ganas de pedalear, y nos dirigimos directamente a subir las primeras rampas de la carretera, que son las más duras de la subida.


Así, en frío y sin calentar, se hacen un poco duras, pero sólo son los cuatro primeros kilómetros hasta pasar las Dehesas de Cercedilla, luego según se van calentando las piernas y disminuyendo la pendiente, se sube más fácilmente.


La Carretera de la República, que nos llevará hasta el puerto de la Fuenfría, es una pista forestal que asciende serpenteante por el valle de la Fuenfría, en el término municipal de Cercedilla.


Haciendo un poco de historia, esta carretera comenzó a construirse en 1930, bajo la dictadura de Primo de Rivera, buscando unir el pueblo madrileño de Cercedilla con el segoviano de Valsaín, atravesando el puerto de la Fuenfría. En la Segunda República las obras se detuvieron por la oposición de grupos ecologistas. Lo que iba a ser una carretera que atravesaría la sierra se quedó en una pista forestal sin asfaltar, ahora muy transitada por ciclistas y senderistas.


La otra manera de subir desde Cercedilla al puerto de la Fuenfría es por la Calzada Romana, que aunque en el primer tramo es difícil realizarla en bici, en el segundo, una vez cruzada la carretera de la república, de hace intransitable para las dos ruedas.


Esta ruta destaca por sus miradores, que ofrecen vistas excepcionales del valle de la Fuenfría y los alrededores. Los dos primeros son los "miradores de los poetas". El primero de ellos es el Mirador de Vicente Aleixandre, desde el que se ve la vertiente madrileña de la Sierra de Guadarrama. Un panorama parecido se puede ver en el Mirador de Luis Rosales, situado muy cerca del anterior un poco más abajo.


"Sobre está cima solitaria os miro
campos que nunca volveréis por mis ojos
Piedra de sol inmensa, eterno mundo
y el ruiseñor tan débil que en su borde lo hechiza"

Vicente Aleixandre


En estos miradores siempre encontraremos a otros ciclistas y senderistas que realizan nuestro camino, y que paran a descansar y a contemplar el paisaje. También desde aquí podemos ver parte de la carretera que nos llevará al puerto de la Fuenfría.


Unos metros más adelante se ha realizado un reloj de sol, en memoria de Camilo José Cela, "Caminante de la sierra de Guadarrama antes que Nobel". Si te pones sobre la fecha actual (en nuestro caso, finales de junio), nuestra sombra nos indicará la hora exacta, como puede verse en la foto.


Siguiendo el camino cruzaremos la pradera de Navarrulaque, en donde se unirá a nosotros el GR-10, y nos dirigiremos al tramo final de la ascensión, ya muy suave en sus rampas.


Casi al final de la carretera, cerca del puerto de la Fuenfría, encontramos el Mirador de la Reina, desde donde se puede observar una impresionante vista panorámica de todo el valle. Desde aquí podemos ver, abajo en el fondo del valle, cómo sube la carretera de la República serpenteante entre los pinos.


Ya en el Puerto de la Fuenfría, un breve descanso para reponer fuerzas, y dar cuenta de los bocatas que llevábamos. Nuestro marcador señala 14 kilómetros recorridos. Por suerte la climatología nos ha acompañado en la subida, y aunque el sol pegaba con fuerza, las sombras de los pinos y el aire fresco de la Sierra lo ha hecho más llevadero.


Sólo queda prepararnos para la bajada a Segovia, que promete ser muy divertida... pero eso mejor lo dejamos para el siguiente artículo.