El número de ciclistas crece más en calles donde no se ha hecho nada
Los pobres resultados obligan al ayuntamiento a cambiar la estrategia de fomento ciclista
Para valorar las diversas vías ciclistas previstas en el Plan Director Ciclista de Madrid, el ayuntamiento ha realizado varios estudios antes y después de su construcción, con dos años de diferencia. Gracias a estos estudios se ha podido constatar que los carriles-bici hechos hasta ahora (en su mayoría aceras-bici) no están cumpliendo con varios de los objetivos del plan.
Desde un principio el Plan Director se planteó como un documento vivo que fuera adaptándose a la realidad ciclista de la ciudad. En vista de los resultados obtenidos, se están revisando las futuras actuaciones del Plan; un ejemplo ha sido el nuevo eje Alcalá-Mayor que pasó de su concepción inicial de aceras-bici a otra en la que se comparte la calzada por sistema y se limita el carril-bici a tramos concretos, pero también en calzada.
Tras dos años de funcionamiento, el ayuntamiento publica resultados
Recientemente se han publicado los resultados de tres vías ciclistas: Ciudad Universitaria, García Noblejas y Av.Donostiarra-José del Hierro-Campo de las Naciones. En dichos estudios se compara la situación en 2011 con la que había en 2009, antes de construirse el carril-bici.
Además se han realizado estudios del uso de la bici en Bailén, Mayor-Alcalá y Paseo de la Castellana con objeto de comparar datos una vez se terminen las acciones ciclistas previstas para estos ejes. Sus resultados serán objeto de otro artículo más adelante.
Pasamos a comentar los resultados de las vías ciclistas ya construidas.
El próximo domingo 13 de enero te ofrecemos una oportunidad para aprender a circular con tu bici por la ciudad.
Que nadie muera en las ciudades por culpa de un atropello. El deseo no es una utopía. O al menos no se aleja tanto de la realidad, porque en ciudades como Pontevedra ya lo han logrado. ¿Cómo? Reduciendo la velocidad máxima en toda la urbe a 30 kilómetros por hora. En un arrollamiento provocado por un vehículo que circula a esta velocidad, el peatón tiene un 95% de posibilidades de sobrevivir. Si es a 50 por hora, sus opciones de vida se reducen a un 55%. Por encima de 70, las estadísticas apuntan inevitablemente hacia la muerte. Todos los estudios al respecto certifican estos datos. ¿Sería entonces una idea descabellada imponer este límite en las ciudades? ¿O choca con otros intereses irrenunciables?