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martes, 21 de julio de 2015

Vía de la Plata 2. Almadén de la Plata - Zafra

Etapa 2. Almadén de la Plata- Zafra.

15 de Abril

Distancia: 84 kilómetros.
Distancia acumulada: 158 kilómetros
Desnivel positivo acumulado: 1170 m

“Aguas abril, flores en mayo,....” Luis Pastor

Cuando miras un perfil ves algunas cosas, te puedes imaginar que la etapa puede ser dura, medio dura... pero muchas veces el perfil no lo es todo. Y a veces por mucho que mires, no te haces a una idea clara. Creo que eso fue lo que nos pasó para el inicio de la etapa del segundo día. Veíamos llano, una subida, una bajadita... y algo duro durante dos kilómetros. Luego vendría un puerto que implicaría unos 8 kilómetros de subida, en teoría la parte más dura.

Pues esas subidas para las que no estás preparado psicológicamente son las más duras. ¿He dicho ya alguna vez lo mucho que me cuesta arrancar? Que te metan unas subidas pedregosa nada más empezar la etapa puede ser duro, muy duro, y más si es aún el segundo día, y tú sigues oxidada, y el día anterior lo diste todo “por el poder de la montaña” (ya hablaré más de esto...). Además, las cosas como son, en el espíritu del segundo día, nosotros seguimos con la idea de seguir camino original, porque en nuestra guía claramente nos dicen que vamos a afrontar un tramo duro de piedras y con buenas subidas y no le hacemos ni caso. Las buenas subidas se convierten en pegar empujones a la bici, y que ya hayan pasado las primeras horas de recorrido, y no hayas hecho más que empezar.

En esta sí conseguí ir sobre la bici... las otras no se muestran
Eso sí, seguimos por un paisaje precioso, de jara y encina,  similar al día anterior, que nos regala la subida a las alturas, más la posterior bajada divertida. Nos despistamos un momento y llegamos a nuestra primera granja de cerdos, que andan dando vueltas por ahí, repostando en libertad. Jesús una vez más sigue enamorado, y tiempo después, a su vuelta, comprará embutidos provenientes de estas tierras... ”esos cerdos tienen que estar muy buenos”.

En este tramo nos cruzamos con varios peregrinos caminantes que casi siguen nuestro ritmo, nos cruzamos y descruzamos. A estas alturas ya empezamos a ver que el perfil del peregrino en esta zona es de nacionalidad francesa, y no menor de 65 años. A pesar de que somos un grupo políglota, no veo en los peregrinos tantas ganas de hablar y comunicarse, y esto se repetirá en general el resto de los días. Mi corta experiencia cicloturista me dice que ni esta es una zona donde se promocione mucho el camino, a pesar de todo, ni los peregrinos que pasan por él tienen tantas ganas de compartir como ya he vivido en otros viajes, y más en el camino de Santiago.

Hacia el final de este tramo de campo nos regala el vado de un río donde mis compañeros pasan una y otra vez como niños... ¡cómo les encanta!

Pues con todo este tinglao, ¿cómo no vamos a parar en el siguiente pueblo?, El Real de la Jara, a repostar, avituallamiento, cervezas y lo que caiga. El Real es un pequeño pueblo que alberga nada menos que dos castillos y que marca la división provincial.

Pueblos pequeños y con encanto que nos vamos cruzando por el camino.
Castillo de las Torres a la salida de EL Real de la Jara
Ya estamos en Extremadura y yo me acuerdo de Luis Pastor, extremeño, que canta a la jara en sus canciones. Y es curioso, pero desde que llevo mirando el pronóstico del tiempo hace diez días, una canción suya me machaca la cabeza, y esa canción vaticina, que aunque esto sea tierra de sequía ahora tiene que llover....

Estos mojones marcan laVía de la Plata en Extremadura, con señales verdes y amarillas
A partir de aquí empezamos la tendencia ascendente, primero por camino, luego carretera y camino. Unos diez kilómetros después abandonaremos un camino ancho y sin grandes dificultades  que nos permite disfrutar del paisaje y del sol que sale, por fin, para que yo pueda absorber esa energía solar que tanto me gusta. En la venta del culebrín ya entramos en la carretera, en la nacional que va paralela a la autovía A 66, y nos dirigimos a Monesterio, que para mí es el lugar de parada para tomar “La tapita” dirección a Cádiz, y para el peregrino es la subida al Puerto de la Cruz, la subida fuerte del día.

Pues como pasa con todo, si te han avisado de que eso es lo fuerte, entre que el terreno es 120% ciclable, que no hay subida que se nos resista, y hemos alternado con carretera, llegamos hasta arriba sin grandes dificultades y con una gran nube amenazando de tormenta. Durante la subida, Fernando me da instrucciones, él sabe que tiene mucho que enseñar, y me va diciendo, sube piñón, baja piñón, y yo disfruto como una enana de rodar en ascenso. Según aparecemos en Monesterio nos cae la del pulpo, y yo sigo con miedos y con dudas... dentro de poco nos toca la Tierra de Barros, agua+barro= dudas.

Con todas estas dudas, el equipo ganador del puerto de la Cruz, de unos 760 míseros metros, decide seguir la estela de Jose y Maribel, o sea de mis padres, y hacer la parada que suelen hacer ellos, a ritmo de lengua estofada, jamón y huevos con chorizo (que después lamentaré). En Monesterio venden además embutidos de la zona, buenos lomos y jamones, y un queso untable delicioso que siempre les ha gustado degustar a los Valiela.

Planes para hacer mientras cae la del pulpo fuera...
Una vez que lo vemos un poco más claro, hacemos el ritual de la lluvia, sacando toda la parafernalia para el ciclista preparado para estas circunstancis: chubasquero, pantalones de lluvia, bolsas de basura para las alforjas no estancas, chubasquero de bolsa de manillar, cubrebotas, envolver los enseres importantes en bolsas de bocadillo. Tengo una ligera impresión de que nos da cierta pereza salir, y la siguiente pregunta es... ¿y cómo estará el camino?

Pantalones de lluvia bien preparados para el barro, y para dejarte empapado por dentro
Lo cierto es que cuando conseguimos acabar con todo esto ya no llueve tanto, entramos en los caminos, y toda esa ropa de lluvia nos protege más del barro que de otra cosa, pero aún se puede ciclar... Así avanzamos veinte kilómetros más entre barro soportable, y acompañadas de cancelas que marcan la división de fincas, muchas ellas con ganado, cabras, cerdos...


Así pasamos por Fuente de Cantos sin pena ni gloria, el pueblo de Zurbarán, el pintor sevillano por excelencia, que como me contarían  las monjas de mi colegio con orgullo, era el pintor de la sencillez religiosa, de la luz sobre las túnicas de los monjes, de la luz del sur. Pero a estas alturas seguimos camino, la lluvia y el barro nos tienen concentrados en nuestra tarea, nuestras bicis cada vez son más pesadas y seguimos adelante, dejando detrás el paisaje de encina, afrontando el aumento de ese barro, confirmando mi temor. Con todas y con esas, seis kilómetros más, y ya estamos en Calzadilla de los Barros. A la entrada, con ganas de llegar vemos una casa cuya entrada nos dice las distancias que hemos recorrido desde Sevilla y lo que falta por llegar a Santiago. Es de esas fotos que quedan en el tintero, y que quedan en la cabeza en forma de imagen.
Fernando en este viaje se convierte en un gran técnico de “abrir cancelas”, adoptando la técnica de la marchita hacia delante-marchita hacia detrás
Acto seguido, buscamos una gasolinera que nos permita un lavado que nos quite la pegajosidad que llevamos encima. Y uso la estrategia del peregrino... mientras Fernando limpia mi bici, así de dispuesto es, doy conversación a todo el que pasa por la gasolinera para que me diga cómo va la cosa... Insisten: acabamos de entrar en la Tierra de Barros, si ahora hemos visto barro, vamos a ver más.


Llega un conductor y nos dice lo mismo, y algo más: habéis visto la casa con inscripciones de la Vía de la Plata? ¡Si! Es mía,... no le dejé hablar mucho más, pero sé que me habría contado todos los Caminos de Santiago que ha hecho, caminando, sin caminar... Me confirma lo del barro, y siendo un experimentado en el camino, ya no quedan dudas, seguimos por la N-630, que ya cogimos por la mañana, hasta Zafra, añadiendo algunos kilómetros, pero rodando a buena velocidad y con alegría.
Así de felices estamos a nuestra llegada a Zafra

Zafra nos sorprende y nos encanta
Zafra nos espera. He pasado ya varias veces por delante de Zafra sin parame. Y será para mí todo un descubrimiento. De esas ciudades que gustan al peregrino, abarcable, para dar un paseo, disfrutar de sus dos plazas importantes, su parador y con buenas tapas... si no fuera por ese chorizo... A todo esto yo sigo afónica, y con ataques de tos nocturnos. Me planteo en mis desvelos que cada día me encuentro peor y que así no se puede hacer un viaje... En el albergue de Zafra se nos presenta Jose, que nos enseña el albergue. Se trata de un antiguo convento que se ha destinado a uso turístico y de peregrinaje en los últimos años. Quienes lo llevan nos cuentan que anteriormente lo gestionaba la Junta, y desde hace unos meses lo gestionan ellos. Se les ve mucha intención y trabajo, gente amable y reconfortante, y por otro lado preocupados por el futuro y presente del albergue. No es tarea fácil sacarle una rentabilidad económica, y nos confirman que estos son los meses fuertes, pero en otras épocas del año... Nosotros nos sentimos tan a gusto, un lugar con espacio, habitación para los tres, desayuno en el mismo albergue. Durante el desayuno conoceríamos unos personajes dignos de mención. Un par de franceses que siguen sin bajar la media de edad del peregrino, que avanzan compartiendo una sola bici. Eso significa que uno va a pie, y otro va en bici. Acuerdan donde se encuentran, y de nuevo intercambian la bici. Creo que es la forma de peregrinación más original que conozco. Se les ve compenetrados, y compruebo que manejan la misma guía que nosotros. Valeria y Bernard, los autores, ya han traspasado fronteras.

Patio del Albergue de Zafra


Cosas de los Caminos: ¿Por qué la Vía de la Plata?


Cuando quieres hacer un camino en bici, te planteas cuál es la mejor alternativa, el mejor trayecto, el más bonito, el menos concurrido, y así finalmente acabas decidiéndote por un recorrido. Las razones por las que yo decidí hacer la Vía de la Plata son en realidad muy personales, pero tal vez ayuden al personal a tomar estas decisiones.

Hace años que Portugal es para mí una obsesión. A pesar de lo cerca que está, he hecho dos únicos viajes en toda mi vida a este país. El idioma, la comida, los paisajes, el océano Altántico. Todo eso me tiene con muchas ganas. Así que mi primera opción era esta. Sin embargo, como ya he dicho, mi primera idea era hacerlo en solitario, y la cuestión de los albergues en Portugal no me parecía tan clara. Era posible que me tocara dormir en pensiones de habitaciones dobles, y esto encarecía los precios, y no está la economía para excesos.  Hacer en solitario un viaje hace además plantearse que si tienes un problema serio, el acceso a un transporte que te lleve fácilmente a Madrid, es mejor opción. Además, tengo que decir que no soy la gran aventurera solitaria, y que hacer algo cerca de casa nos tendría más tranquilos a mí, y sobre todo a mi familia.

Lo último que me decidió es la primavera. Si hay un camino para hacer en primavera esa es la Vía de la Plata. En primavera se suaviza el calor del sur y se suavizan las temperaturas del norte. Se acercan días largos, con lo que las etapas ya se pueden acabar a una buena hora. La primavera en algunas zonas, como ya se verá es realmente espectacular. Si hay un inconveniente, es la lluvia. Además, a pesar de ser el mejor momento para recorrerla, en abril no están nunca llenos los albergues (eso en cualquier camino), con lo que disfrutas de una paz que miedo me dan otros caminos en verano.

Pero si hay un motivo esencial para recorrer la Vía de la Plata es el patrimonio artístico, histórico y natural que ofrece: Sevilla, Zafra, Mérida, Cáceres, Hervás, Salamanca, Zamora, Puebla de Sanabria, Orense y Santiago, la calzada romana, miliarios, Cáparra...; parques Naturales: Sierra Norte de Sevilla, Cornalvo, dehesas, cuatro ríos importantes, y otros muchos más. Presas, embalses, robledales, corredoiras gallegas. Impresiona el cambio de sur a norte, pasando por el medio. Supone empaparse de iberia en muchas dimensiones... Y a mí me queda el consuelo de que Portugal estaba muy cerca.

¿Quieres seguir la historia? Aquí tienes las otras etapas:

14 comentarios :

  1. Yo tengo apuntada la Vía de la Plata entre mis "pendientes", aunque lo de tener vacaciones en Agosto me echa un poco para atrás. Esos caminos y esos cuestarrones con más de 40º en el ambiente pueden ser muuuuy duros.

    Genial la foto de Fernando con los cerdos ¡Chócala gorrino! :P

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  2. Ahí estaba en su salsa, le encantan los gorrinos! Ciertamente ir ahora por la Sierra de Sevilla debe de ser todo un sufrimiento, pero como nos decían algunos hostaleros por ahí, también se trata de salir más temprano y acabar antes, o incluso, como hacen algunos, hacer kilómetros por la tarde. Antonio, tú que te has recorrido Castilla bajo el sol de septiembre no tendrías ningún problema!!!

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  3. Agustín Felipe Farelo21 de julio de 2015, 17:43

    Es curioso, yo también he pasado por Zafra cientos de veces. Mi padre lo tenía como parada habitual, camino del pueblo de mis abuelos, en la sierra de Huelva (una zona en la que los cerdos, también están buenos). Parábamos a comprar vino y otras cosas, pero sin entrar en el centro. Hace solo un par de años, que en un fin de semana romántico, lo descubrí con Marta. Cosas de la vida.

    Ahora, nos falta Portugal, algo que yo tampoco me plantearía solo. Vaya Camino va a ser ese!!.



    Venga, para que te entretengas un ratico


    https://www.youtube.com/watch?v=74GVQVpYPSM

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  4. Por la parte que me toca la Via de la Plata es mi preferida. Ahora que estoy en verano por Plasencia me encanta recorrer los tramos cercanos, pasar por Cáparra, Galisteo, etc.. Eso sí, hay que salir bien temprano, que el sol después aprieta...
    Un saludo.

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  5. Qué buen regalo, Agus!! la voy a escuchar!
    Ya sabes, a la vuelta organizamos Portugal, está claro :)

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  6. "... Aguas abril, flores en mayo, camino sola por Madrid, se acerca agosto y cumplo años y yo tan lejos de ti..."
    Así se la canto a mi madre desde que llegué a España; hermosa canción que conocí gracias a Bebe en un concierto. Gracias por hacer que la escuche nuevamente Laura.
    De verdad les voy a buscar editorial; a ti y a Agus ;D
    ¡¡¡Que venga la siguiente etapa!!!

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  7. Anónimo Anónimez21 de julio de 2015, 19:15

    Me ha impresionado. ¡Como tendría que estar de barro para que te pasases a la carretera..! Nunca pensé que hubiese demasiado barro para alguna gente... Muy interesante, muy bonito y muy buen viaje.

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  8. Ay, Kali, y no sabes lo que animan tus comentarios!! Y cómo cada uno escogemos nuestras frases en las canciones, me encanta la tuya, es total!! Creo que seríamos un equipo genial, los de la editorial, con Antonio a la cabeza ;)

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  9. Jajaj, Anónimo, a mí me gusta rodar por carretera, no te creas...Para mí lo mejor es una buena combinación, siempre que la carretera tenga poco tráfico. Y sí, conseguimos sacar a Fernando del camino, por una vez...

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  10. Agustín Felipe Farelo21 de julio de 2015, 20:04

    Aguas abril, flores en Mayo, aunque sonría no soy feliz, Junio me quema y llueve en Julio... quizá me vaya a san Fermín

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  11. Esto va mejorando por dias.... mañana más ;-)

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  12. Me están dando unas ganas de hacer esta Vía de la Plata... jajajaja
    En octubre tengo 9 días y quizá, quizá... quién sabe? Aunque no llegue a Santiago, las ganas me las estás generando!

    Genial relato :)

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  13. Me alegro, Israel, esa es la idea! Ciertamente, si tienes 9 días puedes partir desde Mérida y llegar a Santiago por el Camino Sanabrés o el Francés..sigue los relatos y verás las alternativas.

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