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sábado, 4 de abril de 2009

Vuelta en bici al embalse de Santillana (II)

(...viene de aquí)

Tramo del Puente del Batán a Manzanares el Real, Soto del Real, y vuelta a Colmenar Viejo




Un descanso en el Puente del Batán, del que también hemos escrito en estas páginas, y a partir de aquí, más relajados porque sabíamos que el camino mejoraría bastante.


Entre el Puente de El Batán y Manzanares el Real nos encontramos con varios grupos de ciclistas que llevan nuestra misma ruta. Algunos de estos grupos eran sólo de chicas, y es que últimamente se ven más chicas sobre la bici, tanto en la ciudad como en el campo.


En este tramo la ruta discurre por una vía pecuaria, muy amplia y con un buen firme. Hasta algo más de la mitad hay tramos de subida suave, pero en cuanto empieza a verse Manzanares el Real en el horizonte, el camino empieza a descender hacia el embalse con muchas curvas rápidas. Para mí esta ha sido la zona más divertida de hoy, muy rápida, llegando a descender a velocidades superiores a 40 km/h.


Una vez abajo, para llegar a Manzanares el Real, cruzaremos por un puente el embalse de Santillana, que con unos niveles de más del 90%, estaba más lleno que nunca.


Salimos a la carretera en dirección a Soto del Real, y circularemos unos 200 metros por el arcén hasta que cojamos el camino que bordea el embalse, pasando antes bajo el Castillo de Manzanares, el más emblemático y mejor conservado de la Comunidad de Madrid.


El camino que bordea el embalse por el norte es de tierra, muy plano, pero con dos "pequeños" problemas: por un lado los mosquitos, verdaderas nubes que al estar tan alta el agua del embalse, también estaban llenándolo todo. La boca, bien cerrada, por si acaso. El segundo inconveniente de este tramo eran los charcos y arroyos que había que cruzar, alguno de ellos con barro denso y negro que dejó nuestras bicis irreconocibles. Por suerte cruzaríamos muchos más de agua limpia que solucionaron el problema.


Cruzando la carretera entramos en el tramo final, que nos llevaría a Soto del Real. Una vía pecuaria amplia, y en subida hasta la presa de Soto, atravesando algún arroyo de frías aguas cristalinas en el que paramos a remojarnos. Desde allí, una larga bajada hasta Soto, no tan rápida como la que nos llevó hasta el embalse, pero también muy divertida.


Es la una de la tarde, hora de parar a comer algo, y para ello nos dirigimos al bar "Chozas", en la calle de la Paloma, 2. Nos habían hablado bien de él, y creo que fue una elección acertada, además estaban con la Feria de la tapa: una cerveza y una tapa, un euro. Si vais por allí no dejéis de probar el costillar (17 euros), que está para chuparse los dedos.


Después de la comida, una vuelta por Soto, hasta el Puente medieval, situado junto a la iglesia. El tercero de los puentes por los que pasábamos hoy, es un puente de época medieval y salva el arroyo Chozas. Está realizado con mampostería de piedra granítica y tiene un solo ojo con arco ligeramente apuntado, en forma de ‘lomo de asno’, característico de los siglos XII-XV.


El regreso a Colmenar Viejo lo realizamos por el carril bici, algo más de 10 kilómetros con una ligera pendiente de subida. A MiguelS todavía le sobraban fuerzas en este tramo, se nota que utiliza la bici a diario para ir a trabajar. Por cierto, la bici con la que realizó esta ruta llevaba unos neumáticos lisos, pero eso no fue ningún impedimento, y no tuvo ningún pinchazo.



El tramo final, para evitar atravesar Colmenar Viejo, lo realizamos por una cañada que rodea el municipio por el oeste, para llegar a la glorieta de la carretera de Hoyo, y por el mismo camino que habíamos realizado por la mañana (en esta ocasión cuesta abajo y a más de 50 km/h) llegar hasta la estación de Cercanías.


En definitiva, una divertida ruta rodeando el embalse de Santillana, con buena compañía y muy buen tiempo, que aunque tenga algún tramo poco ciclable merece la pena realizar. No os la perdáis.

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Como sugerencia de Celta, uno de nuestros lectores, os presentamos una variación de esta ruta, con origen y final en Tres Cantos.

La ventaja es que al no pasar por el puente del Grajal es 100% ciclable, y más sencilla al hacer más de 36 km por el carril bici. El inconveniente es que es un poco más larga, llegando a los 60 km, diez más que la ruta anterior.


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