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martes, 15 de marzo de 2016

El catedrático bicicleta

José de Castillejo.(1877-1945)

Adelantado a su época y a alguna más

Por Anónimo Anónimez



No es un gran nombre de la historia, pero sí es uno de los que salen si rebuscamos un poquito. No fue presidente de la República ni fundó la junta de ampliación de estudios, pero sí fue su secretario, es decir quien llevaba todos los papeles del día a día, era uno de esos hombres de la víspera y del día después que desaparecen cuando llega la atención.


De niño, tuvo problemas en los colegios de Ciudad Real, dónde nació. Sus padres, un abogado metido en política y una mujer de la que -como era por desgracia común en la época- no se cuenta nada,  lo enviaron a estudiar interno con los jesuitas del Escorial. Allí  coincidió con Argüelles y con Azaña.

Comienza a frecuentar las clases del Ateneo.  Se interesa por la política. termina sus estudios de Derecho, aprende idiomas y de abre a la influencia de Europa, especialmente de Alemania y Francia, a través de la Institución Libre de Enseñanza. Ahí comienza su vinculación con el Reino unido. Su tesis habla de la educación allí.  Consigue en una oposición una cátedra de derecho romano y consigue volver a Madrid tras un tiempo fuera. Sigue bajo la influencia de la institución libre de enseñanza y de gente como Giner de Los Ríos o Cossio. En ese momento muere su padre. Vuelve a Madrid, pero debe cuidar de sus tías, un grave problema que le obliga contínuamente a viajar.

La mejor solución que encontró fue comprar un olivar en Chamrtín hacia 1920. ¡Allí metió a toda la familia que le podía dar quebraderos de cabeza!. Tan radical como su estrategia para solucionar los problemas familiares, fue su solución para el transporte: ¡Ir al trabajo en bici todos los días!, tal como  hacían sus homólogos de Cambridge u Oxford. Se estableció allí junto a su esposa Irene Clermont, con quien se acababa de casar.

Utilizó la bici para ir a dar sus clases, a los puestos a la junta de ampliación de estudios y para el ocio. Hasta que comenzó la guerra . En este caso la "locura bestialísima" fue más estúpida aún pues se trataba de un personaje poco sospechoso de auxiliar a la sublevación.  Él había ido el verano se 1936 a pasar las vacaciones al Reino Unido como habitualmente.  Dado que comenzó la guerra,  volvió solo y en cuanto pudo, a asumir las obligaciones de su cargo, Lamentablemente encontró su casa saqueada por milicianos, que erróneamente le suponían sublevado. Le atacaron. Escapó con ayuda del cónsul de Gran Bretaña  -que le pudo ayudar puesto que su esposa tenía esta nacionalidad-. Consiguió una cátedra en una universidad británica, concretamente en Liverpool.

Mientras tanto en España, era expulsado de su cátedra por los sublevados con argumentos como los siguientes:"Era conocido como el hombre bicicleta o como el catedrático bicicleta por usar dicha máquina para desplazarse de un lado a otro"
Sin embargo su imagen de austeridad y rectitud pervivió tanto en sus alumnos como en muchas personas que lo conocieron.

Julio Caron Baroja en (el prólogo a la guerra de ideas en españa) confiesa tener grabada su imagen de "un excéntrico catedrático de la universidad central que a sus cincuenta y tantos años  aparecía "Castellana abajo pedaleando en su bicicleta con un aire de modesto profesor laborista londinense "
Murió  en 1945 en Londres, tras haber rodado durante 16 años en bici por Madrid.

Bibliografía:
http://fundacionolivardecastillejo.org/jose-castillejo/
http://online.liverpooluniversitypress.co.uk/doi/abs/10.3828/bhs.22.87.112

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