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lunes, 29 de julio de 2019

El Angliru. Tanto sufrir... ¿pa qué?

¿Será por las vistas, por la satisfacción de haber llegado, por las endorfinas? Cada uno tiene sus razones, pero subimos.


Con una ruta así de bestia, te pueden entrar la dudas del tipo ¿qué hago yo metido en esto? y ¿para qué tanto sufrir?


Aquí las dudas te entran cuando ya llevas tanta ruta hecha como para que ni se te ocurra darte la vuelta, pero vas viendo carteles que meten miedo y te cuentan que aún te queda lo más duro.

Aprovechando que no estoy demasiado lejos ni demasiado mal de forma, he probado con una de esas rutas que todos conocemos de oídas pero que no muchos han hecho. Y aquí os lo cuento con unas cuantas fotos y enlaces.

La ruta es famosa como final de etapa de la Vuelta a España y esto ha movido muchísimo el turismo deportivo-ciclista y la economía de la zona. Parece que tienen el tema bien cuidado. Hay toda una serie de hitos en la ruta que van indicando los kilómetros y las pendientes medias. Aparte, tienen carteles con nombres de tramos y sus pendientes máximas y mínimas y, por si fuera poco, carteles con copias de periódicos con noticias ciclistas de diferentes años. Todo muy completo. Te ayuda a tener claro por dónde andas, te facilita que en las fotos se pueda ver bien donde estás y que te puedas buscar una excusa para parar un minutito.

Yo me lo tomé con calma. Creo que es un sitio a la vez tan exigente y tan bonito, que merece la pena hacer pequeñas paradas, fotos, lecturas de algunos carteles y hacerte consciente del desgaste y esfuerzo que supone subir. Disfrutar el sufrimiento.

La ruta típica sale de La Vega de Riosa, un pueblo pequeño a unos 20 km al sur de Oviedo.

Son 12,5 km y 1266 metros de desnivel. La media es de poco más del 10%, pero cerca del final hay unas rampas de hasta el 23% que quitan la tontería a cualquiera.


Empieza muy suave y entre árboles. Un buen calentamiento.


En seguida comprobé que no era tan original acercándome a La Vega para subir el Angliru. Este grupo de belgas estaban haciendo un viaje organizado y en una de sus etapas pasaban por aquí. Son mayores, sí, pero iban a muy buen ritmo.


Van apareciendo los carteles informativos. Nombre del tramo, pendientes.


Imposible perderse con la señalización. Sigo por zonas bastante típicas y fáciles.


Se empieza a despejar el paisaje. Ya voy por el km 5 y son solo 12,5. Esto está hecho.


El mirador de Viapará tiene ya unas buenas vistas de todo lo que te queda


Hay carteles con lecturas para los que quieran parar un rato. En realidad eso rompe mucho el ritmo y de momento paro solo a hacer la foto.


Esta es una de las zonas que se menciona mucho en las webs serias de rutas. La cuesta de les Cabanes.


Más lecturas. Tampoco es momento de parar a leer, pero se empieza a notar lo subido en el paisaje.


Y se nota lo subido en las piernas. ¿Solo he llegado hasta el km 9?


Este cartel me resultó útil porque recoge bien lo que quedaba, tres rectas tras una curva a izquierdas y unas pendientes como de rampa de garage. Tampoco hay que asustar tanto en los titulares. Un infierno es subir al ritmo de los pros o no tener desarrollos adecuados, pero yo voy al tran tran y disfrutando (más o menos).


Esta es la segunda de esas curvas, el tramo de Cobayos. Ya pesa todo.


Se nota la pendiente. Mirando hacia abajo, veo la carretera por la que acabo de pasar.


Llego al Aviru. Esto merece la pena hacerlo un día más despejado que el que pilló el cochecito de Google.
Como ves, la foto está hecha perfectamente en horizontal...


Unas pocas rampas después y con algún pié al suelo de por medio, llego por fin al mirador del Angliru. Un sitio impresionante después de tanto esfuerzo.
También creo que es el sitio más absurdo que conozco para poner un aparcabicis de tipo tuercerruedas. No me pude resistir a la tontería de poner ahí la bici para la foto. Pero con cuidado de apoyarla también en la barandilla, que no es buen momento para quedarme sin bici por una tontería.


Mirando hacia el otro lado...


Este es el panel que han puesto para identificar pueblos, sitios y montes del impresionante y enorme paisaje. Normalmente se pone una foto, pero aquí han sido así de originales. No parece que el cartel esté deteriorado, tiene su cristal y su imagen está en buen estado, pero se ve fatal. Alguien pensó que estaría bien así pero no fue una buena idea, IMHO.


Desde el mirador, queda como medio km de llaneo tranquilo hasta lo que es el Alto del Angliru.


Y en seguida estoy en el km 13, Alto del Angliru. ¡Por fin!


Una explanada enorme, con este monolito en medio dándote la bienvenida. Yo subí el Angliru. A huevo para hacerse un montón de fotos y enseñarlas por ahí.


Después de tanto, tanto, las vistas desde aquí se quedan un poco... escasas.
Unas vaquitas por un lado.


Más vaquitas por el otro,


Y otro cartel más, a modo de "photo call" irresistible, con datos, números y hermanamientos.



Aquí no tenemos las vistas espectaculares y la altura que había en el mirador. Esto se entiende muy bien con las vistas 3D de google maps (ya sabes que se pulsa el ratón y Ctrl para rotar...)

Y empiezo la bajada. Ni media foto bajando, que esto se disfruta del tirón, aunque con mucho cuidado.

Los frenos se pegan un calentón de narices, sobre todo con las pendientes del principio, que chillaban como gorrinillos. Me acordé de que los frenos de una 29 frenan menos que los de una 26 y de cuánto se puede correr bajando una pendiente fuerte si no aprecias tu salud. Incluso de qué freno es más efectivo, si el delantero o el trasero.

Pero me encantó, justo cuando iba a empezar mi bajada, que me crucé con este hombre y me preguntó sonriendo, - tanto sufrir, ¿pa qué?
Un divertido saludo, ahora que él terminaba de subir.



Y eso me pregunto yo, ¿Para qué subimos? ¿por qué vamos en bici?
Cada uno tiene sus razones. Por lo bien que nos encontramos luego, por tener claro un motivo de sufrimiento, saber que lo puedes superar... y superarlo y por mil razones más que se nos pueden ocurrir a cada uno. Pero sabemos que merece la pena.

Aprovechad lo que os quede, de vacaciones o de lo que sea...

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