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martes, 26 de enero de 2016

¿Entienden las aseguradoras a los ciclistas? Más bicis en España y accidentes cada vez menos graves

 El siguiente artículo tiene una curiosa historia. Hace unos meses denunciábamos la difusión de un dato falso sobre la siniestralidad de la bicicleta, a la que se le sumaba injustamente la causada también por las motos. La redacción de Grupo Aseguranza se puso en contacto con la fuente y vieron que efectivamente se trataba de un error que rápidamente rectificaron tanto ellos como Allianz (la fuente).

Finalmente, Grupo Aseguranza se puso en contacto con nosotros pidiéndonos disculpas y ofreciéndonos publicar nuestro punto de vista sobre el desencuentro entre ciclistas y aseguradoras, dado que éstas últimas serían las destinatarias del artículo solicitado.

Como para que haya desencuentro tiene que haber dos partes, publicamos en este foro el artículo, que finalmente Grupo Aseguranza escribió para ser publicada en Mediadores en Red para que los usuarios de bici den también su opinión.



¿Entienden las aseguradoras a los ciclistas? Más bicis en España y accidentes cada vez menos graves


En la España de 1995 la bici no se asociaba a un medio de transporte. El año del 5º Tour que ganaba Indurain el ciclismo deportivo en carretera era el único uso "serio" que un adulto se podía plantear. Aquél año el 50% de los ciclistas accidentados terminaron en el hospital (datos DGT). Con esas cifras era imposible lograr una póliza de cualquier aseguradora, así que las propias federaciones ciclistas creaban con sus modestos recursos seguros ad-hoc para sus afiliados.

Veinte años más tarde la mejora en la seguridad vial es espectacular: Ahora sólo el 25% de los accidentes de carretera requiere hospitalizar a los ciclistas. Pero la revolución ha sucedido en ciudad, donde el 90% de los accidentes no tiene ya consecuencias graves... y el dato mejora cada año, a medida que el uso de la bici sube. Se calcula que suponen ya el 6% de los viajes mecanizados, más que motos y ciclomotores juntos (CIS 2013).


Cambios en el mercado de las aseguradoras


Más usuarios y menos consecuencias en caso de accidentes han alterado el mercado de seguros para bicis. Primero han aparecido como extensiones del seguro de coche o de hogar, y más recientemente como productos separados ofrecidos por las principales empresas del sector. En poco tiempo han ampliado sus coberturas, desde las más básicas en caso de accidente hasta ofrecer ya indemnizaciones por robo, asistencia en carretera o bicis de sustitución.

Sin embargo, todavía hay un excesivo enfoque de estos productos hacia el ciclista deportivo, descuidando las necesidades de otros perfiles cada vez más numerosos y con características bien distintas.

No sólo los ciclistas usan la bici


Pensar que cualquier persona que va en bici está practicando ciclismo es como decir que alguien que coge un coche "practica el automovilismo". La práctica deportiva no es ya el perfil predominante y actualmente podemos identificar tres grupos de usuarios bien diferenciados:

  • texto alternativoTransporte en ciudad: La bici para desplazarse al lugar habitual de trabajo o estudios es el uso con mayor auge en estos momentos. La principal preocupación es el robo, ya que la bici pasa muchas horas atada en la calle y su desaparición altera la rutina laboral. Para este usuario no tienen atractivo servicios como la atención en carretera o la protección ante accidentes, ya que suelen ser de escasa gravedad y la asistencia en ciudad es fácil.
texto alternativo
  • Ciclismo deportivo: Este grupo se enfrenta a situaciones de tráfico de carretera y rueda a gran velocidad por lo que aquí sí tienen sentido las diversas coberturas ante accidentes que actualmente se ofrecen: atención en carretera, traslado a hospitales, asesoría legal, indemnización por daños, etc. 

    texto alternativo
  • Cicloturismo: Aquí lo importante no es la velocidad, sino la distancia. Un cicloturista puede estar rodando semanas, y no hay nada peor que tener una avería en su bici que le impida continuar. La asistencia mecánica en carretera o incluso una bici de sustitución pueden ser claves para poder terminar el viaje. 

 

Los usuarios de la bici exigen actitudes éticas a las aseguradoras


Un último factor que está emergiendo en paralelo al auge de la bici en España es la consciencia de que el consumo tiene consecuencias colectivas. Eso implica que la elección de un producto no solo se rige por la relación calidad/precio, sino también por el posicionamiento de la empresa ante temas de relevancia social. Esto es especialmente relevante en el caso del usuario de la bici, fuertemente movilizado como consecuencia de muchos años de desencuentros con la administración española y otros usuarios de la vía pública, y que puede estar dispuesto a elegir (o rechazar) una aseguradora en función de la política que ésta haya seguido en relación a la bici.


Aunque algunas aseguradoras en España han iniciado campañas para mejorar la seguridad vial de los ciclistas, su enfoque ha sido contraproducente: suelen culpabilizar a la víctima y asociar bici con peligro. Esto se ha entendido como una manera de "vender más seguros generando miedo" y ha generado actitudes de rechazo contra las marcas más expuestas.


Sin embargo, este activismo también lleva a alabar públicamente las acciones que mejoran el estatus de la bici sin caer en los errores antes comentados. Citamos a modo de ejemplo la campaña anual en Reino Unido de Allianz a favor de las calles limitadas a 20 mph (30 km/h), con objeto de favorecer que el camino escolar deje de hacerse en coche y pase a hacerse en bici o andando. Un dato que fue valorado muy positivamente por los usuarios de la bici es que el foco del peligro se puso en quien lo causaba, es decir, los automovilistas, pues de ellos dependía que las calles fueran seguras y atractivas para ser usadas por sus hijos de manera activa. Parece que es cuestión de tiempo que este enfoque distinto se dé también en España.

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