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miércoles, 13 de enero de 2016

Multa o muerte: ¿qué prefieres?

O de cuándo incumplir las normas para salvar el pellejo


     El pasado martes circulaba yo con mi bici por el Paseo del Prado en sentido Cibeles cuando, de repente, un chaval que pedaleaba también sobre su bicicleta urbana comenzó a llamarme la atención a gritos: ¡salte fuera! ¡salte fuera!, advirtiéndome de que debía abandonar el carril bus e incorporarme al carril contiguo. No dejó de parecerme gracioso el hecho de estar en el otro lado, yo, que suelo ser el que da consejos a otros ciclistas urbanos cuando veo que están comprometiendo de alguna manera su seguridad o la de los demás o, simplemente, si les veo cometiendo una infracción. 

     Cierto es, efectivamente, que la normativa le llenaba de razón al muchacho, porque la Ordenanza de Movilidad de Madrid establece, a día de hoy, que las bicicletas no pueden circular por el carril bus, pero ese día yo decidí cometer esa infracción adrede, igual que otros muchos días, y por esa premeditación os debo una explicación, y esa explicación... os la voy a dar.





     El tramo de carril bus por el que circulaba es el que, tras pasar la fuente de Neptuno, discurre junto al Monumento a los Héroes del 2 de Mayo y desemboca en la salida al lateral que pasa junto al Museo Naval. Ese tramo de carril bus lo utilizo día tras día porque siempre suelo tomar el lateral que os comento, mucho más amable y tranquilo y, ante todo, imprescindible para incorporarse con seguridad al carril bici de Alcalá en sentido Plaza de la Independencia, pero si me incorporase al carril contiguo -tal y como pretendía el amable ciclista que me gritó aquella tarde-, la maniobra de tener luego que girar a la derecha para tomar el lateral pondría mi integridad física en serio peligro. Así pues, y sin que sirva de precedente, yo cometo esta infracción día sí y día también. 

     Y lo seguiré haciendo las veces que sea necesario, aun a riesgo de que me multen los municipales. Lo seguiré haciendo, insisto, pero no porque solamente me parezca que esté mal diseñada en ese tramo la continuación del ciclocarril, que lo está, sino porque no quiero morir en el Paseo, perdón... en la Autopista del Prado.

     Por ejemplo, hay semáforos mal diseñados en los que espero como un tontainas a que se pongan en verde porque, pese a regular solamente el paso de peatones, no tienen programada la fase ámbar intermitente aunque sean las cuatro de la madrugada y por allí no pase ni el Tato. En ese caso puedo elegir entre respetarlo o no, entre arriesgarme a ser multado o esperar como el santo Job, pero mi seguridad no estará jamás comprometida.


     Sin embargo, en el tramo de carril bus que os comento, el riesgo es elevado porque, como sabéis los que lo habéis sufrido, la velocidad de los coches a esa altura es elevadísima, y tomar la salida te obliga o bien a realizar una maniobra arriesgada, o a pararte en ese segundo carril a la espera de que puedas incorporarte a la derecha. Cualquiera de las dos me parece peor que, en esta situación, violar la norma y usar tranquilamente el carril bus (como veréis en el vídeo no soy el único que lo hace), un carril que, por otra parte y en ese tramo concreto, debería desaparecer.

Y vosotros... ¿incumplís la norma en algún caso parecido?

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