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lunes, 12 de marzo de 2018

La democracia deliberativa explicada con los carriles-bici de Madrid





Hay una idea generalizada de que la democracia consiste en votar una serie de opciones cerradas para sacar adelante la que tenga más apoyos y descartando así otras más minoritarias. Aunque parece que es lo más fácil para tomar decisiones, este mecanismo da muchos dolores de cabeza cuando se trata de temas complejos que afectan a mucha gente y que tienen permanencia en el tiempo: las opciones en estos casos manejan muchas variables, las opiniones minoritarias descartadas afectan a miles de personas…¡y la opinión de la gente cambia también! Piénsese en las políticas públicas: El ejemplo de las reformas educativas en España, que van cambiando según lo hace el color del gobierno es bastante ilustrativo, conocido y frustrante.

Frente a esta manera de tomar decisiones existen otros mecanismos que permiten llegar a soluciones que incorporan los factores que defienden las opiniones minoritarias, resultando en propuestas con más aceptación, más estables en el tiempo y que funcionan mejor al contemplar más factores. Es lo que se llama Democracia Deliberativa.

Por supuesto, el proceso es más largo: implica juntar a gente diversa que pueda ser representativa de las distintas posturas, que estén dispuestos a debatir y a aprender del otro haciendo madurar su idea inicial, capaces de elaborar propuestas que no sean simplemente un punto medio tras un regateo, sino que incorporen ideas nuevas que satisfagan a todas las partes y finalmente, que el resultado pueda ser aceptado por quien no estuvo en la mesa de negociación. Un rollo, vamos.

En Bélgica hicieron un experimento exitoso con 1000 personas, llamado el G1000, pero tardaron bastante en montarlo, financiarlo y que luego los políticos se lo tomaran en serio.  Por suerte, las redes sociales de internet han venido a hacer estos procesos mucho más fáciles.

Para ver cómo funciona un proceso así, vamos a usar un ejemplo que este blog ha ido gestando en los últimos años con una de sus polémicas más habituales: El carril-bici.


 ¿En qué consiste la polémica? 

Para quien no esté en el mundo de la bici, puede resultar algo sorprendente que los carriles-bici sean objeto de apasionados debates, así que empezamos resumiendo la postura de quien defiende que la bici ha de hacerse un hueco en la ciudad sin vías específicas para ello. Aquí algunos de los motivos más mencionados:
  • Seguridad vial: el carril-bici genera más peligro en los cruces, al situar al ciclista en el ángulo ciego del vehículo que va a girar
  • Exceso de confianza: Hace descuidarse del tráfico a quien los usa
  • Dependencia: Envía un mensaje de que “sólo con carril-bici es posible usar la bici” que puede ser desalentador para muchos que ni lo intentan
  • Falta de legitimidad: De cara a otros vehículos hay que justificar por qué se quiere usar la calzada si hay un carril-bici al lado 
  • Evita entrar en el problema de fondo, que es el exceso de coches
Frente a estos argumentos, quien defiende que las bicis han de tener vías separadas del tráfico en la ciudad como norma esgrime habitualmente estos otros:
  • Logra un incremento de nº de bicis rápido y en alto número 
  • Más bicis en la ciudad acostumbran a los coches a su presencia, reduciendo accidentes 
  • Permite que gente que ahora no se ve capaz se anime usar la bici 
  • Evita las incomodidades del tráfico: atascos, acosos, doble fila… premiando así este medio
  • Puede reducir el uso del coche si se hacen ocupando su espacio 
Quizá alguien que no esté atrincherado en alguna de las posturas pueda ver fácilmente cómo algunos de los argumentos de ambas partes no son incompatibles, e incluso se le ocurra alguna solución técnica para conseguir ventajas de uno y otro bando. Enhorabuena, ya está formando parte de un proceso de Democracia Deliberativa.

Cómo hacer un proceso de deliberación sin acabar a hostias 



El reto es lograr que las posturas iniciales evolucionen a través de la escucha del otro, algo a lo que no estamos muy acostumbrados en Twiter en España en general y que en el mundo activista es especialmente difícil: Quien defiende una postura para mejorar el mundo suele pensar que el de enfrente está en contra de un mundo mejor y por tanto más que escucharle, habría que silenciarle por el bien común. ¿Cómo se pasa de este escenario a otro de escucha en el que uno acepte cambiar su postura inicial? Bien, en el blog lo hemos logrado haciendo realidad 3 premisas:

Premisa 1. Representatividad de las posturas implicadas
No hace falta que cada postura tenga un 50% de apoyo para poderse debatir (si las posturas son dos), basta asegurarse que la minoritaria puede exponer sus argumentos y que éstos puedan ser tenidos en cuenta con igualdad de oportunidad. En el caso de los carriles-bici esta condición no se daba. La postura a favor era tan abrumadoramente mayoritaria que quien la cuestionaba apenas tenía voz, no era comprendido o se le tachaba de radical.

Durante algunos años, EnbiciporMadrid ha explorado en profundidad la opción de una ciudad favorable a la bici sin carriles-bici, dando voz predominante a los artículos en este sentido (aquí el primero) y planteando alternativas con pruebas empíricas y resultados positivos que hicieran tomarse en serio esta opción antes de realizar un debate.

El proceso ha sido largo, duro, lleno también de incomprensiones (y no pocos insultos), aunque finalmente se ha generado una masa crítica suficiente y un argumentario capaz de proponer alternativas a la corriente mayoritaria. Para comprobarlo, hace algún tiempo hicimos encuesta en twitter* a nuestros seguidores, dando un resultado de 2 / 3 a favor de los carriles-bici como solución indispensable y 1 / 3 que aceptaban otras propuestas. Compárese con encuesta de 2011, con un 95% favorable a algún tipo de carril segregado en ciudad.



Tras varios años dando hueco a la minoría se ha conseguido ya una representatividad aceptable para debatir. El dato serviría además para verificar algunas votaciones realizadas sobre propuestas concretas en fases posteriores.

Premisa 2. Un foro de debate donde ambas posturas estén dispuestas a debatir
Una vez conseguidas posturas divergentes, se trataba de lograr que compartieran un mismo espacio de debate sin matarse. El trabajo de moderador del foro ha sido constante y no siempre agradable. El cambio del gestor de comentarios a Disqus ha ayudado a evitar desmanes.

Tras algunos años finalmente los comentaristas habituales debaten sin mucho acuerdo, pero ya son raras las descalificaciones personales y en cambio abundan los argumentos… ¡e incluso los datos! Ya hay gente defendiendo cada postura y ya la están defendiendo con motivos lógicos que pueden ser entendidos y aprovechados por todas las partes, sea para rebatirlos o para aceptar lo que se pueda de ellos.**


Premisa 3. Propuestas concretas 
De las muchas leyes y máximas que de manera jocosa enuncian el funcionamiento de las discusiones de internet es especialmente certera ésta: “Las discusiones tienden a infinito cuanto menos demostrable sea el tema de conversación”. Para llegar a una solución de consenso que tome lo mejor de ambas partes lo mejor es bajar al terreno y presentar casos concretos de calles concretas. Sólo así se empieza a debatir sobre cómo arreglar un cruce o un tramo con mucho tráfico teniendo en cuenta las ventajas que uno y otro quieren no perder. Y es cuando se llegan a terceras soluciones que no es lo que ninguno defendía, pero que logra lo mejor de ambos mundos. El resultado está ya próximo.

El proceso: cómo una propuesta mejora según incorpora ideas del otro

Veamos ahora un caso concreto que se planteó ya con el terreno de juego en condiciones, qué defendía cada parte y cómo la solución final tuvo tanto consenso que fue enviada al Ayuntamiento…¡y acabamos de descubrir hace un par de semanas que ha sido tenida en cuenta!

El Paseo de las Delicias hace años que dejó de ser paseo y delicioso. Desde que en los 60 se cargaron el bulevar central, se ha convertido en una calzada de 6 carriles de un solo sentido, lo que permite tener ondas semafóricas para que el tráfico fluya a 50 km/h. Una autopista urbana en todo regla. Para darle más dificultad a las bicis que usan esta vía, el carril derecho es sólo para el bus y la bici tiene que usar el contiguo… y además es una subida sin tregua.

  • Fase 1. Se propuso a los lectores mediante Appgree una solución y que entre ellos hagan un primer filtro. Recordemos, tienen gente a favor y en contra de arreglar esa calle con un carril-bici. Todavía estamos en un mecanismo de democracia mayoritaria en el que lo que no tiene algo de apoyo se descarta. 
  • Fase 2. Desde el blog grafiamos las propuestas con algo de apoyo para votar a favor o en contra… o dejar comentarios de cómo mejorarlas. Aquí es donde empieza el verdadero debate, ya que algunas propuestas iban teniendo “enmiendas” de unos a otros, permitiendo realizar una propuesta mejorada que se sometía a una nueva votación. 
C.Bulevar central



Así apareció la "propuesta C" que tiene una alta aprobación, cercana al 59%, y sin que exista un carril-bici como tal. ¿Cómo es posible, cuando hay un 64% de lectores que dicen que en una avenida así el carril-bici es imprescindible? La propuesta, al incorporar mejoras desde distintos puntos de vista está logrando resolver los problemas que se querían solucionar con diseños que no se corresponden con las ideas iniciales de los participantes. Las posturas han cambiado, aceptando nuevas realidades que incorporan mejoras inesperadas que no habían sido enunciadas como parte del problema a resolver. En este caso, una sustancial mejora en el espacio peatonal.

Mejoras inesperadas, algo habitual en el proceso deliberativo

Una de las características de un proceso deliberativo es que no hay una solución prefijada de antemano, por lo que no sólo aparecen soluciones fuera de la lógica inicial, sino también cuestiones polémicas que tampoco se contemplaban inicialmente.

En este caso, la principal pega para elaborar la propuesta de mayor consenso apareció en el debate posterior, y no tenía nada que ver con los argumentos de ambos bandos: Se trataba del elevado coste, lo cuál podría hacerla inviable.

Esto motivó una última reelaboración más económica que obtuvo 5 puntos de apoyo más que la anterior propuesta. Serviría de fase de transición para la propuesta de consenso inicial y haría además el proyecto más fácil de acometer.


D.Calle lateral



Verificación del resultado: esperando a ver la propuesta realizada


El último paso del proceso es lograr que se haga realidad y comprobar que el resultado es efectivamente mejor que otros diseños que sólo contemplan los postulados de una de las facciones.

Los diseños con más apoyo fueron enviados al Ayuntamiento en primavera de 2016. Los primeros proyectos de vías ciclistas del nuevo equipo de gobierno no tuvieron en cuenta el resultado, y resolvieron el conflicto apostando por resolver unos tramos con carriles-bici y otros con tráfico compartido, alternando así ventajas e inconvenientes de uno y otro modelo según la calle.

Sin embargo, el diseño de mayor consenso inicial (el C) ha acabado formando parte del catálogo de soluciones en la revisión que se hizo del Plan Director Ciclista a finales de 2016 y que podrá funcionar en doble sentido para bicis gracias a la futura Ordenanza de Movilidad. Es un diseño todavía inédito en Madrid, pero no en otros países, tal como se cita en el Plan Director:


        La aparición de una petición en Change.org pidiendo con gran fuerza un carril-bici en Castellana ha empujado al Ayuntamiento a hacer público un estudio de reforma que se completó en 2016. Su escenario más optimista prevé transformar los laterales en una ciclo-calle usando esta solución. Si finalmente se realiza, será una excelente oportunidad de comprobar que ese es el mejor diseño posible.


        La ejecución de dicho proyecto también contempla algunos escenarios de transición que también se valoraron específicamente para el Paseo de la Castellana, tanto la restricción de tráfico de paso como la creación de un carril bici adyacendte al tráfico. Ninguna de ellas logró llegar al 50% de apoyo en el proceso deliberativo, lo cual nos indica que todavía conservarían varios de los inconvenientes que uno y otro bando critican.

        En resumen

        Los procesos deliberativos asumen que cuando se trata de resolver asuntos complejos, todas las propuestas pueden tener algo de razón sin importar cúanta gente las defiende. Por ello, la manera de lograr consenso no es la imposición de la mayoría, sino un proceso de escucha activa.

        Si se dan las condiciones necesarias para esta escucha activa se descubren soluciones mejores que las que cada postura podría haber encontrado por separado o las que podrían haber sido apoyadas por la mayoría en un principio.

        Hemos querido ilustrarlo con el debate del carril-bici en Madrid: una mayoría defiende un carril-bici con ventajas e inconvenientes, pero al incorporar al diseño postulados minoritarios opuestos(la circulación sin carriles-bici) se logran resultados que cogen la ventaja de ambos modelos, logrando un beneficio mayor no sólo para los ciclistas sino para otros actores que no estaban en principio en el debate.

        Algunas de esas soluciones de consenso han sido incorporadas al Plan Director ciclista y podrían verse construidas en Madrid en un plazo no muy largo, pudiendo así comprobar si el resultado es mejor que las vías ciclistas de uno y otro modelo que se han diseñado hasta el momento sin tal consenso.


        Notas

         *Algunos interpretaron esta encuesta como una “derrota” y que por lo tanto teníamos que abrazar la postura del ganador, algo así como pedirle a todo simpatizante de IU que se cambiase al PP ya que era lo que dictaban las urnas. Es un excelente ejemplo de esa concepción de democracia en el que sólo tiene cabida lo que diga la mayoría. 

        **Este artículo llevaba más de un año escrito esperando para completar su final. Entre tanto Twitter ha ido sustituyendo al blog como nuevo espacio de discusión, pero se trata de un campo de minas sin domar que requeriría de otro artículo en un futuro.


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