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sábado, 14 de septiembre de 2019

La Princesa y el Poeta. Una historia de amor... a pedales


Siempre decimos que somos una Familia. Una gran y enorme familia de miembros variopintos que juntos viven, crecen, disfrutan. La bici es así, como la vida misma, un Camino 100% ciclable. Y a veces, en el Camino, conocemos a alguien. Alguien especial. Y nos quedamos con él, con ella. A compartir, no la casa, ni el coche, sino la vida. El Camino.

Así que es normal que en este grupo surjan parejas. Que se unan corazones, y, que se separen. El Camino es así. No siempre es fácil acompasar el ritmo, el destino, el deseo, la voluntad.

Pero si se quiere, se puede. Y cuando sucede, surge la Magia.

Porque cuando montamos en bicicleta por esos paisajes, por montañas, lagos, bosques, praderas, por esa Naturaleza desnuda, inmensa, el alma se desnuda, se deja ver igual, sin artificios. Y cuando dos corazones se encuentran así es más fácil que sea para Siempre.

¿A qué viene todo este rollo? ¿Me ha poseído la mística? No, o puede que sí. Viene a que éste sábado hay dos enbiciados, que se perderán la ruta, para dar un gran paso, o una gran pedalada. Para unir sus dos bicicletas verdes para siempre.




Natalia y Fernando. La Princesa (de Cuenca) y un poeta de los pedales.


Mi primer recuerdo de Natalia es de una ruta Madrid – Aranjuez. Fue justo a la vuelta del verano de 2014, en Septiembre, la primera ruta de la temporada. Creo que fue la primera para las dos, igual me equivoco.  ¿las dos? Sí, porque al principio eran dos: “las Bermejo”. Ana y Natalia. Las dos hermanas. Siempre juntas. Ana, extrovertida y alegre. Natalia,  tímida, delicada. Ana llegó a Aranjuez algo más fresca, recuerdo, y pensé que Natalia no volvería por los comentarios en el bar al final de la ruta. Recuerdo sus caras sorprendidas cuando les dijimos que nos volvíamos a Madrid rodando. Decían :  Estos son unos enfermos peligrosos.
 
Pero fuera por los ánimos de su hermana, fuera por el impulso tenaz hasta el desgaste del Capi Antonio, siempre dispuesto a echar por tierra las excusas de cualquiera, las Bermejo,  las dos, volvieron. Volvieron la semana siguiente, juntas, a dar la vuelta al Soto de Viñuelas. Allí coincidirían con K-Li, y con muchos otr@s enbiciad@s.

Y después de un pequeño parón, en diciembre volvieron a las rutas. Algo bueno empezaba a crecer.  Llegó Octubre y las primeras montañas: La Hoya de San Blas, Molinos y Batanes. Y más amigos: Pedro, Laura, Niko, Branka, Alonso. Fernando Picotín, Jarein, el loco Olivares, Juan Carlos, o Tasio. Mauro, Belén, y por supuesto Páride (nuestro añorado lider de enbiciporcuba). Y hasta se atrevió a estrenar 2015 con una nocturna. Natalia es así.


 Pero ese 2015, dejó a Natalia huerfana. Ana partió rumbo a tierras catalanas. Y cuando parecía que Natalia, la tímida, callada Natalia, sin su hermana se echaría atrás, dio un paso adelante. Empezó a venir a más rutas, más duras. Unas Cascadas del Purgatorio, con su doble Morcuera (Natalia es de las mías, otra enamorada de la Morcuera, ¿verdad?). Y parecía que nada podía pararla. Y aún no sé como se dejó convencer. Pero llegó Junio. Cuenca. Y sí, Natalia se apuntó. Y Natalia llegó a Cuenca.

La aparentemente débil, delicada, chica convencida por la insistencia del que suscribe y la fe inagotable de Antonio. Con la excusa de que en Tarancón (nada menos que 120m km) habría escapatoria o porque en algún escondido rincón de su corazón (ese que es tan grande que no le cabe en un cuerpo tan pequeño) ella sabía que sí que podía. Sea como fuera Natalia se apuntó. Y llegamos a Tarancón, a un endiablado ritmo. Y Natalia siguió. Y triunfó, donde pocos se atreverían a intentarlo. Natalia es desde entonces, la princesa de Cuenca.


Después de semejante azaña, pocas cosas podrían resistírsele. Y si un loco  acabada una ruta dice ¿subimos a la Bola? Natalia sube a la Bola.






Y el enbiciamiento llegó al culmen. Y ese culmen tiene un nombre: CAMINO.

Y es ahí, justo ahí, que aparece el segundo de nuestros protagonistas.



Ese año hubo varios grupos Peregrinos. En distintas fechas, y por distintas rutas. Pero el más numeroso lo fueron a componer Laura, Niko, Paride, Alvarock, nuestra Natalia... Y un invitado especial. Fernando es un amigo de Jose Luis, uno de nuestros habituales. Y poco a poco, kilómetro a kilómetro, sin que sus compañeros se den cuenta, algo surge. La Magia del Camino. Y el amor.
Todo el Camino persiguiéndoles y solo al final les cogió. Pero qué Grande eres Capi!!


Fernando es un tipo muy especial, de esos con los que da gusto hablar. De la vida, de bicis, de ciclismo. De viajes. Como Jose Luis, un fan de las gravel, antes incluso de que estuvieran de moda. Confieso que siempre les miré con cierta envidia. Porque es un lujo oir a alguien más joven que tú (y no soy tan viejo), hablar con esa pasión de ciclismo de antiguo. Ciclismo de época, ciclismo de épica.

Alguien con quien es un gusto picarse, de manera sana de esa forma que nos gusta a los ciclistas de verdad, solo por el gusto de llegar al límite. Y que no encierra sino una gran amistad.

Pero es que además, Fernando es una caja de Sorpresas. Y como descubrimos en este mismo blog, todo un poeta del pedal.


Canción del cicloturista
¿Qué es su bici? su tesoro;
¿qué es su dios? la libertad;
su ley, la fuerza en las piernas;
su único fin, disfrutar.







Desde entonces, sus caminos han ido juntos.
Porque no hay mejor manera de subir un puerto que al lado de alguien a quien quieres.  
Porque lo importante de los Caminos no es adonde llegas, sino con quién los compartes.






Hoy es un día muy especial. Decía al principio que somos una familia. Y es algo que digo con verdadera emoción. Que siento como algo cierto, real. Y sé que es así cuando veo a esta feliz pareja rodando con orgullo. Me emociona pensar en todo lo que hemos vivido juntos. Que parte de esto, que es tan grande, pueda haber surgido de un inocente blog de ciclismo.   Hoy me sale acordarme de aquella doble Morcuera con Natalia y con Antonio. Me sale acordarme de la TransCAM 5 (porque nunca llovió tanto que no escampara, recordadlo). Me sale acordarme de Páride y de tantos buenos amigos que se alegran, lo sé, por vosotros. Y sobre todo, de alguien que desde lo alto de la Morcuera os mira con una sonrisa orgullosa tan grande que no cabe en el Cielo.



De mi parte, me gustaría transmitiros esta antigua bendición Irlandesa. No llega mi habilidad poética a la de Fernando, pero siempre la he sentido muy cicloturista ;-)

May the road rise to meet you,
May the wind be always at your back.
May the sun shine warm upon your face,
The rains fall soft upon your fields.
And until we meet again,
May God hold you in the palm of his hand.
May God be with you and bless you:
May you see your children's children.
May you be poor in misfortune,
Rich in blessings.
May you know nothing but happiness
From this day forward.
May the road rise up to meet you
May the wind be always at your back
May the warm rays of sun fall upon your home
And may the hand of a friend always be near.
May green be the grass you walk on,
May blue be the skies above you,
May pure be the joys that surround you,
May true be the hearts that love you.


De toda la familia Enbiciada

¡¡Felicidades Natalia y Fernando!!


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