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lunes, 13 de enero de 2014

La bici en Israel אופניים בישראל

Israel es un extraño cacho de centro Europa injertado en mitad de Oriente Medio, en el que la bici tiene más que ver con lo que pasa en Munich o en Sevilla que lo que sucede en las cercanas capitales de El Cairo o Damasco. Eso sí, ni siquiera este medio de transporte escapa a unas peculiaridades únicas derivadas de la influencia de la religión judía o la siempre compleja política internacional de aquella zona.

EnBiciporMadrid ha estado allí para contarlo.

La constante presencia militar en Israel llega también a al bici, imagen de cdn.timesofisrael.com

 

La Bauhaus en Oriente Medio

Plan General de Tel-Aviv, imagen de podo-pro.huQuizá el mejor ejemplo para entender este pequeño país europeo fuera de lugar (además de su siempre puntual participación en Eurovisión) sea Tel-Aviv, la ciudad que muchos países del mundo consideran todavía capital para no ofender a los gobiernos árabes que no reconocen Jerusalén como terrritorio israelí.


En Tel Aviv uno puede notar desde el primer momento la calidad de su espacio público. No es sólo el clima mediterráneo, sino un diseño pensado para el bienestar ciudadano, con bulevares y plazas en sombra donde siempre hay un lugar para sentarse y charlar, calles secundarias tranquilas a modo de ciudad jardín como El Viso pero con más vida vecinal y sin tráfico de paso, con avenidas comerciales de amplias aceras siempre a menos de dos manzanas en cualquier parte de la ciudad, todo ello trufado con ejemplos de la mejor arquitectura racionalista de los años 30.









Foto de isotype75

Esta cuidada planificación urbana es el resultado de aplicar los más innovadores principios urbanísticos de la época a una ciudad sin condicionantes históricos previos, un ideal desarrollado en la Alemania de entreguerras por la Bauhaus, la más influyente e innovadora escuela de diseño y arquitectura del mundo en aquel momento. El auge del nazismo obligó al exilio a sus profesores, entre los que se encontraban Mies van de Rohe, Kandinsky o Paul Klee, así como a todos los arquitectos y urbanistas que allí se formaron que no pudieron ejercer su oficio en la distopía del Tercer Reich por su condición de judíos. Países como EEUU o Israel se beneficiaron de la llegada de estas personas de excepcional preparación técnica y artística.

La ciudad diseñada en aquellos años, llamada la Ciudad Blanca ha sido declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. El resultado se podría describir como el ambiente de Gandía, con sus terrazas y su clima, pero con el diseño de Berlín.

La ciudad blanca en 1940, foto de www.guygomel.com



Quizá se entienda por qué la bici nunca ha dejado de tener presencia en esta ciudad: sus habitantes son descendientes de alemanes, daneses y holandeses que pudieron copiar sin preexistencias su modelo de ciudad, pero con la ventaja del clima mediterráneo.


Bulevar Ben Gurion. El agradable espacio de paseo se ha convertido en espacio para la bici con sólo una señal en el suelo

 

La carrera demográfica para no ser minoría

En el conflicto entre Israel y Palestina la natalidad es una cuestión estratégica. Muchos bienintencionados utopistas defienden que la solución a largo plazo ha de ser un único estado laico que englobe a ambas comunidades, algo con lo que muchos están de acuerdo, siempre que su comunidad no sea la minoritaria.

Los 700.000 árabes expulsados hace 60 años cuando se creó el estado de Israel se han convertido tres generaciones después en 4 millones que ningún país vecino quiere absorber y que siguen manteniendo el status de refugiados. Con una natalidad un 50% superior a la de la comunidad judía, el gobierno de Israel impide por sistema cualquier solución al conflicto que implique la repatriación de todas esas personas, y mientras tanto fomenta políticas de natalidad con objeto de intentar ganar esta carrera demográfica.

Es habitual ver padres llevando a sus niños en la biciAunque no alcance ni por asomo a la natalidad palestina, el 2,1% de nacimientos anuales de Israelíes es la cifra más alta del primer mundo, duplicando a España. Es algo que llama poderosamente la atención: todos los parques y calles parecen estar al lado de un colegio en hora de salida y todo el espacio público ha eliminado barreras para poder llevar carritos con facilidad.

La mitad de las bicis que se ven tienen 1 ó 2 sillas portabebés, algunas de diseño mixto holandés - israeli. Son varios los padres que se ven por la mañana acercar a sus hijos al colegio sobre ruedas, y no se plantea ninguna ley que restrinja ese derecho, como sí pasa aquí.

Esto también implica una gran profusión de bicis eléctricas, algunas de las cuales van más allá de la asistencia al pedaleo, acercándose más a la moto eléctrica, algo que en Europa no tiene consideración de bici, pero en Israel sí. Y no sólo tienen como público a padres llevando a niños, también es frecuente ver a gente mayor usarlas para hacer la compra por las pronunciadas cuestas de Jerusalén.

  Cerca del tradicional mercado de Mahane Yehuda esta escena es habitual

 


El modelo de Sevilla en Tel-Aviv: casco vs bici pública

Aunque en 2009 Tel-Aviv superaba con su 8% de uso de la bici a todas las ciudades españolas, el histórico alcalde Ron Huldai quiso celebrar el centenario de la ciudad apostando por reimpulsar la bici, que poco a poco iba perdiendo presencia frente a un desmesurado uso del coche en el 70% de los desplazamientos. Y extrañamente se fijó en el caso de Sevilla que por aquél entonces empezaba a despuntar, a pesar de que Tel-Aviv contara con mucha mayor tradición ciclista.

Se copiaron todos los rasgos visibles del sistema sevillano: una red de carriles bidireccionales por la acera y los bulevares que los urbanistas de la Bauhaus habían diseñado hacía 70 años y un sistema de bici pública que acabara con las reticencias de quien temía quedarse sin bici (la presencia de candados en U es sospechosamente similar a la de Madrid, y todo el mundo sabe dónde agenciarse una bici robada por buen precio).


El primer problema que se encontró Huldai fue la obligación del casco ciclista sin excepciones. Una ley en vigor desde 2007, en principio pensada para menores y que acabó extendiéndose a los adultos "para que sirvieran de ejemplo". Era imposible que un sistema de bici pública pudiera ser mínimamente operativo teniendo que expender cascos u obligando al usuario a llevarse uno de su casa, por si acaso. Es precisamente la bici pública, tan popular en toda España la que explica que la obligación del casco se esté a punto de implantar sólo para menores de 16 años, que es la edad mínima para poder usar estos sistemas.

Por este motivo, desde el ayuntamiento se inició una campaña contra el casco obligatorio que culminó tras un informe que demostró el efecto disuasorio que estaba causando, allá por 2011. De los 4 países que obligan al casco, Israel es el único que ha revocado su ley, (aquí se cuenta cómo) por lo que ha sido utilizada como argumento en el reciente debate en España. Y es que la revocación no trajo un aumento de siniestralidad, lejos de lo que predecían los agoreros.
 
Superado el obstáculo comenzaba su andadura Tel-o-Fun (léase "tel ofán", Ofan significa rueda en hebreo), que al igual que en Sevilla cubre toda la ciudad y puede ser usado por turistas. Con su característico color verde similar al de este blog y su peculiar portaequipajes, los idiomas en los que usar el sistema son una muestra de los principales focos de inmigración judía actual: inglés, francés y ruso, además de los dos oficiales, el hebreo y el árabe.


Una estación de bici pública, siempre situadas en la acera El curioso portaequipajes de la bici pública de Tel-Aviv Interfaz de Tel-O-Fun en hebreo



La bici por la acera, todo un éxito

Si la bici pública ha resultado un éxito y ha conseguido un interesante 14% de reparto modal, en cambio la apuesta por los bulevares y aceras-bici han mandado el tradicional mensaje de que la calzada es de los coches. Una medición rápida hecha en día festivo en una vía de tráfico moderado sirve de preocupante muestra a lo que se ve en toda la ciudad: sólo 2 de 18 bicis usaban la calzada.

La deslegitimación de la bici en la calzada es extrema en Tel Aviv. Si en este blog nos quejamos de la pérdida de derechos que un carril-bici implica para ocupar el resto de la calzada, allí ni siquiera es necesario que exista tal infraestructura para que te consideren un extraño en la vía pública. La población tiene grabada a fuego que la calzada no es para los lentos, llegando a situaciones delirantes que pudimos vivir en primera persona:

Caso 1:  Con veintitantos, un israelí habrá hecho el servicio militar obligatorio de tres años, parte de ellos enfrentándose armado a altos niveles de violencia en los territorios palestinos ocupados, pero al llegar a esta calle residencial, usará su timbre para que le dejes pasar por la acera. La calzada le da miedo.
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Caso 2: Ni con carril-bici usan la calzada. En esta calle con carril-bici a contramano, el ciclista prefiere ir por la acera una vez sorteado el obstáculo que le bajó a la calzada.
 Carril de sentido reservado a bicis en c/ Shenkin de Tel-Aviv


Caso 3:  25 pitidos en un minuto me llevé en esta calle cuando decidí integrarme en el tráfico una vez acabado el carril-bici del paseo marítimo. Parece que debía de ser yo quien generaba ese atasco, y mi lugar debía de ser la acera esa donde a ratos no cabían dos personas andando.

Fin del carril-bici del paseo marítimo llegando a Jafa

Ante tal invasión de aceras, los pocos carriles-bici que hay que no invaden el espacio peatonal parecen un esfuerzo por evitar los conflictos con los peatones, más que un medio de promoción ciclista.

Es el caso del paseo marítimo. Sólo una alternativa con mejor pavimento y más directa que el sinuoso paseo de borde evita que el grueso de las bicis interrumpan el deambular del paseante. Aún así, un cierto número de personas siguen prefiriendo rodar la primera línea de playa, aunque aceptan la velocidad de paseo del resto. Quien tiene prisa, prefiere la pista especial. Una enseñanza para Madrid Río.

 El carril-bici del paseo marítimo, que evita que los ciclistas deportivos usen la zona peatonal
El paseo marítimo, la bici aquí es un invitado frente al paseante

Una anécdota que sucedió en el carril-bici de la foto:  Los constantes atentados suicidas desde hace una década convierten cualquier mochila olvidada en una alarma nacional. Cuando el dueño de una de ellas volvió a los pocos minutos a por su pertenencia, se encontró con un perímetro de seguridad que alcanzaba el carril-bici y que ya no podía traspasar. Para no interrumpir el flujo ciclista, se enviaba a las bicis a la calzada paralela, pero como allí no se concibe que una bici pueda ir por calzada, un coche de policía cortó un carril entero para que quedara claro que allí no se compartía espacio.

El Sabbath, o la tregua de Dios

Haciendo cola para visitar el Santo Sepulcro coincidí con un cristiano árabe que no aceptaba la existencia del estado de Israel. Entre otros motivos políticos me esgrimió éste: "¿Cómo puede un no-judío integrarse en un estado que se dice laico, pero que los sábados cierra el transporte público para no ofender a Dios"?

Las creencias religiosas hebreas han ido invadiendo la vida pública según los distintos gobiernos se apoyaban en los partidos ortodoxos minoritarios para asegurar las siempre precarias mayorías de un parlamento puramente proporcional. El estricto respeto al Sabbath es quizá la que más nota (y más afecta) a la vida diaria de todo Israel, incluso cuando estás de visita: no es posible hacer ningún trabajo, ni siquiera encender un fuego, lo cual implica también no encender nada eléctrico o ningún motor de combustión. Así, en las comunidades más observantes del sabbath, conducir un coche puede acarrear serios problemas (algún viajero relata alguna pedrada a su coche de alquiler por parte de niños que le gritaban "¡Sabbath, Sabbath!").

Cuando cae el sol el viernes, el aspecto de las ciudades más religiosas como Jerusalén se asemeja a las de una capital de provincias el día de año nuevo. No hay nada abierto. Nada. Todo está desierto, excepto las inmediaciones de los santos lugares.

Muro de las Lamentaciones antes del ocaso del viernes, comienzo del Sabbath


En días así, lo mejor es dejarse caer por Tel-Aviv, donde el Sabbath se sigue con bastante menos rigor. Eso sí, tampoco allí hay transporte público, por lo que con el poco tráfico, es el día ideal para pasear con la bici.

Afortunadamente, el sistema de bici Tel-o-Fun es automático y funciona las 24 horas, no hace falta que nadie trabaje el Sabbath para ponerlo en funcionamiento y ha escapado a las prohibiciones de los ortodoxos. Posiblemente ese día no haya camión redistribuyendo las bicis, por lo que es común tener que esperar en algunas estaciones a que haya huecos o bicis. Las pantallas no dan la información de disponibilidad.

¿Viola el Sabbath usar la bici? En este consultorio "El rabino responde", aseguran que sí, ya que transportar cualquier objeto se considera un trabajo, pero en los comentarios corrigen al rabino: mientras no salgas del Eruv puedes usarla.

La ciudad de los recintos, o Eruvim

Mapa de Eruvim de Tel-Aviv, de www.rabanut.co.ilPara evitar el absurdo de considerar trabajo llevar a tus niños en carrito a la sinagoga en Sabbath, se permite transportar objetos siempre que no salgas del Eruv, o sea, el recinto de tu comunidad que las autoridades religiosas hayan definido.

Así, todas las ciudades con presencia judía tienen un mapa similar a éste de Tel-Aviv que cuartean la ciudad en recintos dentro de los cuales puedes llevar objetos, incluído una bici. Aunque en ciudades modernas estos límites se marcan simbólicamente aprovechando postes de alta tensión, tapias existentes y otros elementos urbanos inapreciables para el gentil, en algunos barrios de Jerusalén todavía los Eruvim se corresponden con barrios amurallados con puertas que cierran por las noches.

Es el increíble caso del barrio de Las Cien Puertas (Me'a She'arim), un auténtico gueto de judíos ortodoxos en el que han sido los propios habitantes los que han decidido establecer su aislamiento respecto a un entorno también judío. Los límites del Eruv quedan bien claros incluso para el visitante.

Entrada al barrio de Me'a She'arim, por si no te queda claro


Donde la ley ya no rige

 Y esto es sólo en la zona considerada Israel de pleno derecho. En los territorios ocupados de Palestina, la restricción de movimientos de la población, los controles, el terrible muro de Cisjordania, las zonas controladas por distintos ejércitos y las carreteras exclusivas para colonos hace que planificar un viaje se parezca más a una estrategia militar que a unas vacaciones, incluso dentro de una misma ciudad. Quizá para otro artículo.

27 comentarios :

  1. muy interesante este artículo político+ciclista

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  2. Muchas gracias Villarramblas, por compartir con nosotros tu experiencia ciclista en otros países.
    Para valorar lo que tenemos aquí en nuestra ciudad es muy bueno viajar, conocer otras culturas, otras gentes y entender su forma de vida. No puede entenderse el uso de la bici en una ciudad si no se entiende su urbanismo, su cultura y la manera de ser de sus gentes.

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  3. Interesante hincapié en lo del servicio militar y el miedo de ir por la calzada.

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  4. «la ciudad que muchos países del mundo consideran todavía capital para no ofender a los gobiernos árabes que no reconocen Jerusalén como terrritorio israelí»



    Pues no es que sea para "no ofender", es que hay una resolución de la ONU. Como lo habéis puesto, parece que es un capricho de "los gobiernos árabes" ...

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  5. Pues ya te veo cambiando la wikipedia en todos los idiomas :)

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  6. Pues en la wikipedia leí yo lo de la resolución de la ONU también. ;)

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  7. En la ausencia de circulacion por la calzada se ve claramente la fuerte influencia norteamericana donde el rey de la carretera es para el coche

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  8. En todos no. La Wikipedia inglesa es muy clara al respecto.

    http://en.wikipedia.org/wiki/Jerusalem

    La italiana explica la situación con precisión. La francesa también reconoce la ambigüedad. La española va atrás, como de costumbre. Y más idiomas no conozco.

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  9. Yo no he discutido que haya desacuerdos. Pero si miras bajo Israel en todas pone que es Jerusalem en primero lugar. Y el echo de que haya una resolución de la ONU se debe al malestar de algunos gobiernos arabes, por lo que lo que pone en el texto es correcto.

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  10. Vuelve a la palestra la reforma de la calle Atocha, que se iniciará este año

    http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/01/12/madrid/1389548825_322999.html

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  11. Gran, gran articulo. A veces hasta me olvidaba de respirar, absorto en la lectura.
    Parece que tienen su demanda de intolerancia cubierta con los palestinos (y otros gentiles, como las turistas indecorosas) y están bastante relajados con los ciclistas de acera...
    Viajando se entiende (a) la gente.

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  12. Cero que confundes la tolerancia con asumir lo inevitable (la ley del mas fuerte).

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  13. Para eso ya tiene el gobierno sionista todo un departamente de relaciones públicas y un programa de voluntariado propagandista dedicado 24h al día a controlar qué se dice en la wikipedia... y no, no es coña:

    http://www.globalresearch.ca/manipulating-wikipedia-israeli-program-to-train-editors-to-ensure-that-what-is-written-is-zionist-in-nature/5321059

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  14. Si fueran tan tolerantes como tu piensas, no se por que le pitan a un ciclista en la calzada.

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  15. He dicho "con los ciclistas de acera".

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  16. Y como lo de la tolerancia selectiva no existe, yo digo que confundes tolerancia con sumisión a lo inevitable.

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  17. Interesantísimo artículo.
    Muchas gracias por compartir semejante experiencia.

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  18. Lo mismo que ¿Indio o Hindú?

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  19. "Alemanes, daneses y holandeses". La idea de Sión es tan estúpida como si los españoles reclamáramos por derecho cualquier posesión del imperio en el que no se ponía el sol...

    Con esos datos de partida, me resbala cómo decidan moverse.

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  20. israelí = de Israel. israelita = del Pueblo de Israel (o sea, de religión y/u origen hebreo)

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  21. Interesante, aunque me pregunto si el artículo hubiera sido sobre el uso de la bici en cualquier otro país occidental, se hubieran metido tanto en temas político-religiosos? La cuestión/conflicto israelo-palestino es demasiado compleja y no se ve igual desde dentro que desde fuera. Es como si en un artículo sobre la bici en el País Vasco se mezclaran comentarios sobre ETA, kale borroka, etc. Yo me hubiera limitado a las secciones sobre la bici en sí. Gracias igualmente.

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  22. Ofanáim, ni siquiera en una estancia breve como turista es imposible que no te afecten esas cuestiones en el día a día. Ya simplemente coger el avión implica un interrogatorio de seguridad que no había visto jamás (ni siquiera el de EEUU se le puede comparar), y eso sin salir de Barajas. He viajado por varios países, algunos de ellos con una política convulsa (Birmania, por ejemplo), pero sólo en éste ha sido imposible que no te afectara la realidad política y religiosa.


    Es que si no te lo sabes tu planificación del día se puede ir al traste por no tener en cuenta el sabbath, las larguísimas colas provocadas por los controles de seguridad para acceder a ciertos lugares, que te desaparezcan calles en Jerusalén, o tener que dar largos rodeos con tu coche de alquiler para evitar las barreras militares o carreteras prohibidas en función de la nacionalidad.


    Es el único país que he visitado en el que la movilidad diaria estuviera tan condicionada por temas religiosos y políticos.

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  23. Axel, haz estado viviendo en Israel¿? Buen Finde

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