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lunes, 13 de octubre de 2014

Alberto y Lucy berraqueando por Sudamérica

En bici por otro Madrid (y mucho más allá)

Alberto, científico madrileño y Lucy, socióloga de Filadelfia.
Machacas on wheels



Nuestro periplo en bicicleta por Sudamérica (desde Bogotá hasta Ushuaia) empezó en Enero del 2014.

Nos habíamos conocido prácticamente al aterrizar en Londres en el 2008, lugar al que llegamos para prolongar nuestros estudios.
Por aquel entonces, Lucy apenas se mantenía estable en dos ruedas, pero con mucha paciencia logramos que, poco a poco, la bici pasara a formar parte de su vida.
Inicialmente 10 km eran un auténtico logro, después llegaron las salidas de más de 100 km en su pesada bici de paseo, y posteriormente las ultradistancias de salidas audax (o breveteras, como se llaman en España).
Tras varios años haciendo cicloturismo, carretera y mountain bike por el continente Europeo, decidimos hacer aquello que más nos gustaba: montar en bici y viajar.
Nos apeteció descubrir algo nuevo: una vida sencilla, con pocas posesiones, en las bicis, contactando con gente y lugares desconocidos hasta entonces.

Lo de berraqueando viene de los colombianos, que insistían en decir que éramos unos berracos (burros!) por ir en bicicleta por la Cordillera.



 -¿Por qué Sudamérica?
Meses antes de nuestra salida, mucha gente, tanto españoles como sudamericanos, nos insistían en que prácticamente todos los lugares de este continente eran peligrosos. La gran mayoría nunca habían viajado a otros países que no fueran Argentina, u ocasionalmente Brasil, y los propios sudamericanos, habían dejado sus paises por diversos político/económicos motivos años atrás.

Para nosotros, un continente en el que se habla castellano era un gran aliciente. Esto permite comunicarte al cien por cien con la gente, que en un viaje de esta duración, ha demostrado ser muy importante. Además, los paisajes, cultura, comida, puertos de montaña, carreteras sinuosas sin tráfico y variedad de este continente son difíciles de igualar. No se necesitan visados ni trámites complicados, y la entrada es gratuita, si tienes pasaporte Europeo. El coste de comida y alojamiento nos permite vivir con 15-20 euros al día, los dos, muy holgadmente y con relativo lujo (duchas calientes, internet) de vez en cuando.

Por supuesto, nada de lo que nos habían advertido en Europa acerca de la peligrosidad de Sudamérica es cierto. Comenzamos nuestro viaje por Colombia, donde estuvimos 3 meses y debatimos el quedarnos 3 más. Allí todo fueron sonrisas, amabilidad, invitaciones para dormir y comer en casas de desconocidos como la de Héctor, sin el más leve incidente. En Ecuador y Perú experimentamos más de lo mismo, amabilidad y cercanía hacía el desconocido que viaja en bicicleta. En el Norte de Perú, según montábamos la tienda para pasar la noche, Mary, una niña de 10 años, vino corriendo para que por favor nos quedáramos alojados con ella y su familia – invitación que por supuesto no pudimos denegar. Por lo que nos cuentan otros ciclistas que vienen del Sur, todo esto no hará más que repetirse en Bolovia, Chile, Argentina y Paraguay.





 − ¿Qué bicileta llevar?
Uno se puede pasar horas investigando sobre bicis de viajes en internet. En nuestro caso, decidimos armar nuestra bicicletas desde cero, en casa, con las partes que creíamos más oportunas, nuevas y de segunda mano. Cuadro de acero rígido (fácil de arreglar si se fractura), ruedas de 26 pulgadas (hasta ahora, universales en Sudamérica), guardabarros, parrillas delantera y trasera de acero, frenos en V, y 27 velocidades. Cuanto más sencillo mejor, nada tope de gama ya que es caro y dura poco (lo ligero no es duradero). Es cierto que a veces echamos de menos la suspensión delantera en los caminos de los Andes, pero se puede sobrellevar con una horquilla curvada de acero y poca presión en la cubierta delantera, y reduce enormemente el mantenimiento. En cuanto al cuadro de acero...lo cierto es que pocos ciclituristas viajan en otra cosa por Sudamérica. Hemos conocido sólo a dos viajeros en bicis de aluminio, y tuvieron roturas que fueron difíciles de reparar (no todo el mundo suelda aluminio, pero casi todos trabajan con acero).

Después de 8 meses desde que partimos de Madrid, hay un par de cosas que nos hubiera gustado tener: frenos de disco mecánicos, y ruedas de 29 pulgadas. Los decensos en los Andes pueden ser de más de 4000 m de desnivel, del tirón, u 80 km. Eso con una bici cargada genera mucha cantidad de calor en las llantas con los frenos en V, lo cual nos obliga a parar y dejarlos enfriar constantemente, tiempo que aprovechamos para tomar fotos o comer algo. También, con las lluvias y barros de estas montañas, las zapatas se desgastan en un descenso (o menos). Ahora es muy fácil encontrar repuestos para frenos de disco en estos lugares, a veces incluso más que el tradicional freno en V. Y si hay dudas, se pueden traer varios repuestos de casa. En cuanto a las ruedas de 29 pulgadas...son más rápidas, estables y absorben baches mucho mejor que las de 26, y los repuestos son relativamente fáciles de encontrar en las ciudades medias o grandes.

Pero en general, cualquier bici en buenas condiciones serviría, mejor si es una mountain bike.

Para transportar la bici, lo único que necesitas es una caja de cartón, que te pueden dar en cualquier tienda de bicis, y en ciertas compañías (Iberia o Air Europa, por ejemplo) varios euros para que dejen facturarla. Es bueno investigar las políticas de equipajes, ya que muchas compañías decentes (Avianca, LAN, Aerolíneas Argentinas, British Airways) no te cobran extra.



 − Equipaje:
Como sucede a todos los viajeros, salimos con Madrid con muchas más cosas de las necesarias. En la primera semana mandamos 3 kilos de vuelta a casa, luego otros 3 kg, y ahora recientemente unos 15 kg. Hemos pasado de la clásica configuración de 4 alforjas, bolsa de manillar y bolsa en la parrilla, a una de dos alforjas traseras, y una bolsa para el cuadro. Actualmente cargamos con unos 15-18 kg cada uno.

En Sudamérica es importante ir ligero, dado que es común encontrarse con 2000 m de desnivel diario, en caminos de tierra y/o piedras. Las alforjas son de la conocida marca Ortlieb (classics), de calidad media, impermeables, pero en general cualquiera sirve. Las bolsas de basura también son impermeables, y cuestan mucho menos que las alforjas que nosotros tenemos. En Colombia, son muy comunes las hechas con depósitos de plástico, totalmente impermeables y por lo visto son realmente duraderas.

Nuestro equipaje consta de algo de ropa ciclista, un pantalón de calle, impermeables, guantes de montañismo, abrigo de plumas, botas de montaña y zapatillas SPD. Además, una pequeña cocina con hornillo a gasolina (MSR Whisperlite), dos ollas, cubiertos y vasos. En cuanto a herramientas, varias cámaras, multiusos, extractor de piñones, grasa para la cadena, radios, zapatas de repuesto, cable de freno y cambio, y dos bombas.

También llevamos un portátil, prescindible en viajes cortos pero útil en los largos, GPS y cargadores para las cámaras de fotos. Para dormir, usamos un buen saco de plumas con funda interior, colchoneta thermarest, un forro polar que hace las funciones de almohada, y una tienda de campaña de cuatro estaciones. También llevamos un kindle, ya que facilita la obtención de libros y pesa poco.

 

 − La planificación de la ruta:
Nuestra idea siempre fue el seguir la cordillera Andina hasta Ushuaia, siempre evitando la famosa carretera Panamericana, que frecuentemente se encuentra infestada de tráfico de camiones y buses. Para ello usamos mapas (de papel y online), otros blogs de ciclistas, y sentido común. La gente de los pueblos, y los conductores de taxi o bus, siempre conocen las rutas de tierra, aunque en general siempre dicen que está todo cerquita o que es llano, lo cual, en los Andes, siempre es falso!


 − Presupuesto:
Algo que siempre nos preguntan. Os pagan vuestros gobiernos? Tenéis sponsors? Ninguno de los dos, vivimos de lo ahorrado tras varios años de trabajo en Londres.

Entre los cicloturistas siempre hay presupuesto de todo tipo, desde los que apenas gastan en sólo comida y nunca pagan por alojamiento, hasta los que siempre que es posible duermen en hostales decentes. Nosotros somos algo intermedio, aunque intentamos minimizar pagar por alojamiento, comemos el mismo almuerzo que los sudamericanos y cocinamos por la noche. De esta forma nos mantenemos con unos 15-20 euros diarios, los dos, dependiendo del pais.

Hemos dormido en sitios muy variopintos, desde escuelas, iglesias y comisarías de policía, hasta establos o almacenes de patatas, tanto para ahorrar presupuesto como para conocer más de cerca la cultura del país. Incluso hubo una vez, al estar acampados en una zona “roja” de Colombia, en el Putumayo, que compartimos pernocta con un grupo de militares colombianos que iban a hacer maniobras. Hasta ahí todo bien...excepto que ellos aparacieron en medio de una tremenda tormenta, a las 3 de la mañana, gritando “quién está ahí” cuando vieron nuestra tienda...tuvimos el corazón a 200 pulsaciones por minuto durante media hora. En la mañana dialogamos coordialmente con ellos acerca de material de acampada, GPS y posibles rutas, mientras sus ametralladoras reposaban contra nuestras bicicletas...



Paradójicamente, en ocasiones, la gente nos ha intentado ofrecer dinero – cosa peculiar y sin duda con cierta controversia en estos paises. Este fue el caso de un trabajador del petróleo colombiano en Ecuador, que nos quiso dar 10 dólares para que comiéramos bien...Cómo nos vería! Lógicamente renunciamos a la oferta, y le explicamos que afortunadamente no tenemos problema para comprar comida.

Los tres grandes gastos previos al viaje son la adquisición del material, que nosotros hicimos durante 3 años paulatinamente (muchas cosas de segunda mano), los billetes de avión si se requieren, y el seguro de viajes (muy caros, para cicloturismo y larga duración). Para alojarse sin costo con otros cicloturistas, existe la excelente página de warmshowers, que es muy popular en países como Colombia, Argentina y Chile, pero no tanto en Ecuador y Perú. También se puede usar coachsurfing, aunque nosotros no la hemos utilizado. Estas últimas opciones nos han permitido conocer gente estupenda, local, en varias ciudades, y es totalmente recomendable.

El viaje, verraqueando por Sudamérica, continúa ahora hacia hacia Bolivia. Podéis seguirlo en nuestro blog:   http://machacasonwheels.blogspot.com.es/

Aunque el blog está en inglés, es fácil seguirlo por las fotografías o con la ayuda del traductor de google, pinchando en la pestaña de su pantalla principal, y seleccionando el idioma.



¡Saludos!

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Muchas gracias, Alberto y Lucy por vuestro relato. Creo que nos puede abrir bastante los ojos sobre sitios absolutamente desconocidos para la mayor parte de madrileños. Esto del cicloturismo, empieza a ser ya una asignatura pendiente para algunos wannabes.   

Para tener una buena visión de las espectaculares rutas, os recomiendo a todos dar una vuelta por el blog de Alberto y Luci (machacas on wheels) . Tienen un montón de artículos, con las rutas de este viaje, otras de cicloturismo, artículos antiguos de ciclismo por el Reino Unido y montones de fotos. Muchas realmente muy buenas.

¡Buen viaje!



5 comentarios :

  1. Dios mío, vaya viaje. Diarios de bicicleta.

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  2. Agustín Felipe Farelo13 de octubre de 2014, 20:20

    Hay algo aún más flipante que vuestro viaje, y es que convenciera a Lucy para animarse a tomar la bici como medio de transporte. Siento una sana envidia. Bueno, no muy sana ;-) Felicitaciones.

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  3. A mi no me ha llegado,te importa mandármela,para subir las que tengo :)

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