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viernes, 22 de marzo de 2019

Ciclismo en Femenino: Experiencias: Estamos deseando mostrarle a Eva esta forma de vivir

Experiencia de Laura 

Vamos a ir cerrando este mes de marzo, no sin antes disfrutar de una vivencia que tiene mucho o poco de habitual, según se mire. Mucho, porque no hay cosa más natural que la experiencia de ser madre. Poco, porque no parece un tema que encaje mucho en un foro ciclista.

En esta ocasión hemos atracado a Laura, para quién el adjetivo de veterana enbiciada se queda demasiado corto. Sabemos que tiene la vida un poco complicada de un tiempo a esta parte, pero se ha prestado a contestarnos algunas preguntas y compartir con nosotros como está viviendo este cambio de vida.

Hubiera sido bastante fácil descolgarse del mundo bici. Pero la ilusión y la pasión que le pone Laura nos hacen pensar que las "PequeRutas" no se van a quedar en algo anecdótico.

Es genial ver que hay mujeres que son capaces de volver a la competición deportiva rápidamente después de tener un hijo. Pero lo cierto es que esto no está al alcance de todo el mundo y no vamos a ponernos más presión a estas alturas. Me quiero imaginar que leer la experiencia de esta nueva aventura de Laura puede servir para que otras muchas mujeres ciclistas se sientan reflejadas y representadas, y con ganas de disfrutar de nuevo con la bici, ahora en familia.

En todo caso, este post es solo un aperitivo porque nos ha prometido unos cuantos más para entrar a fondo en cada uno de los temas :)

Estamos deseando mostrarle a Eva esta forma de vivir
De coche escoba, pero aún disfrutando un poquito de la bici, y de acompañar a los enbiciados

¿Qué suponía la bici para ti? 

Antes de quedarme embarazada iba a trabajar en bici, unos 15-20 km diarios. A eso sumaba la ruta de los sábados. Salía con el grupo de MTB de Enbicipormadrid y no bajaba de otros 60-80 km. Hacía mínimo un par de viajes en bici al año. Llevaba ya tres participaciones en el Soplao. La mayor parte de los amigos que he conocido en los últimos años montan en bici. Digamos que la bicicleta atravesaba cada una de las facetas de mi vida. Para que os hagáis una idea, en un ejercicio de grupo, que no tenía nada que ver con la bicicleta, nos pidieron que nos presentáramos con dos palabras que definieran nuestra identidad. Yo no lo dudé: “Mujer ciclista”.

¿Qué supuso tener que ir dejándola de lado con el embarazo? 

Esto implicaría un post aparte, porque los primeros meses supusieron toda una investigación para ver si podía montar en bici y cómo. O si no podía. Preguntar a unas expertas, a otras. Ver opiniones diversas.

Mi cuerpo también iba manifestándose poco a poco y poniendo freno a mantener el ritmo que llevaba antes. En cada trimestre hay unas dificultades diferentes. El mejor para hacer deporte es, desde luego, el segundo trimestre. El peso aún no es tan molesto y se han pasado las molestias de la primera parte del embarazo.

Hay mucho en internet sobre deportistas de élite que adaptan sus entrenamientos al embarazo, pero es más difícil encontrar el equilibrio cuando la bici es tu forma de vida en un contexto sedentario. A mí lo que me dijeron fue “a la mayoría de las mujeres hay que animarlas a hacer ejercicio, a ti hay que animarte a hacer todo lo contrario. A bajar un poco el ritmo”.

Lo cierto es que, efectivamente, tuve que dejar de ir a las rutas. Los viajes ya los hacía como coche escoba y si acaso me hacía unos kilómetros. Aumenté mis visitas a la piscina y continué practicando yoga. Algunos recomiendan practicar bici en gimnasios, pero yo les tengo un poco de alergia.

La parte buena fue que redescubrí que existían los sábados de otra manera: hacía otros planes, y sobre todo descansé. Me sentí más descansada durante el embarazo que antes.

¿Cómo ha sido retomar el contacto con la bici?

Esta pregunta también da para otro post. El primer post sería sobre el embarazo, y este sobre el “puerperio” (he conocido este año esta palabra). Unos días después de dar a luz salimos a dar el primer paseo. No duró más de veinte minutos. Iba lenta, no tenía fuerzas, no pasó de una vuelta a la manzana, eso sí, con la subida de una cuesta. Ese día me dije que realmente había conocido los límites de mi cuerpo. ¡Dar un paseo de 20 minutos era mi reto!
 
Las primeras salidas de casa nos conformamos con ver la sierra desde lejos
Creo que nunca había tenido que parar una ruta porque no tenía fuerzas. Sientes que no eres dueña de toda la zona abdominal y afecta también a la sujeción de la espalda. Tu suelo pélvico no encuentra su sitio. Si te sientas a descansar notas la maravillosa molestia de los puntos. Te das cuenta de cómo todo está conectado en el cuerpo y el efecto de unas zonas sobre otras. Creo que tener un físico fuerte ayuda a que la recuperación sea más rápida y las sensaciones más leves. Yo he sido una privilegiada.

He pensado varias veces en lo que me dijo mi querido Agus al ir a verme al hospital después del parto, “te veo menos cansada que en algunas rutas”. He pensado mucho en esto, y en que el parto duró justamente lo mismo que mi último Soplao, unas 16 horas -muchas madres primerizas leerán esto con envidia-. Y que la sensación que tienes después del parto, y de muchas rutas, es de auténtico subidón.

Antes de dar a luz me planteaba que me serviría visualizar algunas imágenes de mí misma poniendo el molinillo en ascenso, y viendo los prados verdes de esa subida al puerto de Fuentes, el placer de pedalear a solas y ver el puerto a lo lejos. Pero la verdad es que cuando duele tanto ni te acuerdas de que tenías esas visualizaciones pensadas. No fui capaz ni de moverme de la cama. Toda la capacidad de sufrimiento que te da la bici y mi práctica de yoga no me sirvieron para nada. Casi se me olvida el motivo por el que estaba ahí.

Menos de un mes después de dar a luz ya tenía ganas de hacer otras cosas. La famosa cuarentena. Me dijeron que era muy adecuado volver a montar en bici en ese momento. Pero ahí te encuentras con otro impedimento: no tienes tiempo para nada.

Mi primer contacto con la bici después del parto fue con rodillo mientras mi hija dormía. Me resultó duro y un poco aburrido. Y hacer ejercicio en casa está constantemente interrumpido.

Primeras pruebas con el rodillo mientras la pequeña duerme
Después he conseguido hacer un par de salidas de unas tres horas más o menos, mientras mi pareja se quedaba con ella. He vuelto a los principios, a los lugares en los que empecé a hacer rutillas en bici: Monte de Pozuelo y Boadilla y Casa de Campo. Me he despojado del GPS y del pulsómetro. Salgo con lo mínimo y con los mínimos preparativos.

Con esas tres horas he tenido suficiente y me he dado por satisfecha. Tal vez sea porque la naturaleza sea sabia, jaja. Ahora mismo una ruta de 50 km bastante llana, lo último que he hecho, me deja el cuerpo “suficientemente cansado”. Hay que tener en cuenta que acabar muy cansada no es una opción, si después vas a tener que despertarte por la noche para alimentar a la niña, entre otras cosas.

También hemos empezado a hacer rutas caminando con Eva, eso me implica un esfuerzo físico menor, y conlleva el disfrute de la naturaleza. Hemos abordado rutas como la Hoya de San Blas o Molinos y Batanes; rutas clásicas de Enbicipormadrid transformadas en “senderismo con bebé”. Nuestro último paso ha sido hacernos con un remolque, aunque tenemos constancia de que nos están haciendo uno.
En el Puente de la Marmota. Nuevas formas de ver los avituallamientos

Ahora he empezado a valorar los carriles bici de mi zona, carriles que antes consideraba inútiles. Tengo la suerte de que puedo acceder a caminos y zonas naturales yendo casi exclusivamente por carril bici y/o zonas tranquilas. La suerte de vivir en la periferia.

En pocas semanas hemos ido completando un pequeño compendio de “PequeRutas”, que al cabo de un tiempo van a ser dignas de un recopilatorio. De repente nos hemos empezado a dar cuenta de que podemos hacer algo bien bonito. El siguiente paso será alejarnos un poco más. En este caso es casi obligado usar el transporte privado, algo que va en contra de las premisas de las rutas de MTB de Enbicipormadrid. Subir con dos bicis, un carrito y un bebé a un tren de Cercanías se hace casi imposible.

¿Cómo ves la bici en tu nuevo estilo de vida? 

Digamos que la bici ha salido un poco de mi vida y tenemos que reconciliarnos para volver a estar juntas, pero de otra manera. Se trata de adaptar lo que más te gusta y el resto de tu vida a las nuevas circunstancias. En realidad, nos pasamos la vida haciendo eso.

Hay algunos aspectos más fáciles de afrontar que otros. Ir a trabajar sigue siendo lo mismo: “aparcamos” a la niña en la guardería y ahí vuelas con toda tu libertad a trabajar. Las rutas de los sábados y los viajes ya son otra cosa.

El hecho de que los dos seamos ciclistas es clave en todo esto, porque implica un cambio total de mentalidad y de hábitos, y ponerle muchas ganas. Pero los dos remamos hacia el mismo objetivo; seguir montando en bici pero incluyendo a nuestra hija en nuestras aventuras.

Ahora nos interesan los carriles bici y las vías verdes. Mientras rodemos con Eva, las trialeras han dejado de ser nuestro espacio, y sólo algunos puertos de principiantes están a nuestro alcance.

Nuestros sueños antes eran ir a Pirineos o hacer más Soplaos; ahora pensamos en retomar viajes como la costa portuguesa, que es mucho carril bici o terrenos planos y 100% ciclables de verdad. La autosuficiencia queda para cuando tengamos más cogido el ritmo a este tipo de viajes. De momento, es mejor hacer rutas cerca de casa. Hay que tener en cuenta mi baja forma física después de un año casi sin rodar. Ahora todo es una lucha en la que el apoyo mutuo es lo que nos va ayudando a movernos.


¿Cómo se vive el bonobici desde el otro lado? 

Cuando nos dieron la noticia del embarazo, a Niko, mi pareja, le entregaron a modo de obsequio el “bonobici” junto con una palmadita en la espalda: “Cúrratelo, que esta es guerrera”.

Desde entonces han aumentado nuestros diálogos sobre la asistencia a las rutas, sobre si hoy necesito recargar bonobici o si hoy no me importa quedarme con la niña yo sola.

La suerte que tiene mi pareja es que él recarga bonobici saliendo con nosotras a montar en bici con el carrito, o dejándome la bici preparada para que yo salga a trabajar o a darme una vuelta, o buscando alojamientos para el próximo viaje en bici. Tiene fácil recargarlo. Y tiene mis ganas de que disfrute de las rutas, mientras yo no pueda hacerlo.

Se me ocurren otra serie de reflexiones sobre este tema, pero tal vez lo escribiría en otro espacio. Un blog sobre maternidad, psicología, género…

Sabemos que hay infinitos planes que se cruzan por la mente para hacer rutas y viajes y poder hacerlos en familia. ¿Cuáles son las primeras consideraciones? ¿Cómo te imaginas la experiencia? 

Esta es la parte divertida de la historia. La que nos hace más ilusión. Estamos deseando mostrarle a Eva esta forma de vivir y que ella también la pueda disfrutar.
 
Hace tiempo que sigo en las redes a familias que viajan con sus niños, y también con bebés. Desde que nos conocemos, hemos recorrido buena parte de la geografía de la Península. Antes nos atraían los terrenos abruptos y de montaña; queríamos viajar de forma autónoma, con tienda de campaña y gastando muy poco. Ahora nuestros sueños tiran más hacia esas Vías Verdes y Caminos Naturales que sí están adaptados. Más a largo plazo, y si la economía lo permite, movernos por el curso de los grandes ríos europeos como el Loira o el Danubio. La ciudad de donde es originario Niko está en el norte de Bulgaria, ¿por qué no llegar allí bajando el curso del Danubio?

En cuanto a la edad, con cuatro meses ya ha empezado a ir en remolque con una hamaca especial para bebés y reductor como los del coche. No podrá ir en sillita hasta que no se mantenga erguida y pueda sujetarse bien. Las sillitas dicen que se pueden usar a partir del año, aunque eso depende del bebé.

Primera ruta con Eva, descubriéndole el lago de la Casa de Campo

Ahora que ya no se trata solo de tu seguridad, ¿cómo ves la circulación? ¿Cómo vives montar en bici? 

Cuando me movía en bici yo sola era partidaria de que el ciclista esté integrado en la circulación. Ahora me he empezado a mover por mi ciudad, Pozuelo, con el carrito y me alegro de que haya carriles bicis. Voy buscando cómo enlazarlos y las zonas de menos tráfico. Creo que vamos a crear una nueva sección de rutas en wikiloc: “enlazando carriles bici”.

¿Cómo va en este momento el laboratorio de pruebas?

Llevamos casi seis meses que parecen toda una vida. En estos cinco meses hemos probado todo lo que cuento más arriba. Dicen que los primeros meses pasan rápido, pero no es verdad. Siento que llevo toda una vida pensando las diferentes formas de seguir haciendo lo que hacía antes adaptándolo a un bebé, que además crece y va cambiando continuamente, y por tanto van cambiando sus necesidades.

Al tema del carrito le hemos dado muchas vueltas. Teníamos miedo de no utilizarlo, aunque creo que ya está amortizado, jaja. Cuando lo compramos vimos los inconvenientes de su anchura. Por ejemplo, entra por la puerta de la guardería de milagro, o tal vez no entre por los tornos de Cercanías.

Pensamos mucho en los viajes futuros que vamos a hacer, en cómo hacer la logística hasta el punto de partida y de llegada, lo que implica también la adquisición de portabicis para el coche. Hay que llevar: dos bicicletas, un carrito, la silla donde va la bebé en el coche, las alforjas para el equipaje de los tres. No es fácil, pero también sabemos que el equipaje cuando se va a hacer los primeros viajes en bici es todo un mundo, y cuando ya llevas varios se hace todo más rápido. Es cuestión de hacerse al hábito.

Orgullosos de las PequeRutas, de disfrutarlo en familia

Unas palabras sobre el padre como co-ciclista responsable de la criatura. ¿Cómo es el trabajo en equipo para poder disfrutar ambos de lo que más os gusta? 

Justo lo comentábamos con una amiga hace poco. Tener hijos hace que aumente la división de roles, y es necesario ser muy conscientes. Por ejemplo, de cara a preparar la logística para salir los tres. Al final, sin querer, me dedico a la parte más “reproductiva”, lo que llamamos los cuidados. Y Niko se dedica a la parte más “productiva”; es decir, a hacer las investigaciones de productos, preparar las bicis para la ruta, etc. Mi conciencia sobre el asunto de la igualdad me hace reflexionar sobre cada paso que damos. Sobre mi dependencia de que él haga determinadas cosas. Sobre mi tendencia a abarcar toda la parte de los cuidados. Y sobre la de él, a dejarse llevar por esto. En cualquier caso, sí es importante lo que decía de remar en la misma dirección. De ayudarnos para que los dos podamos salir lo máximo posible.

Por otro lado, está el tema de asistencia a las rutas. Antes de tener un hijo hablas de la posibilidad de turnarse. Niko y yo hemos hablado de que esta es una opción para el futuro. O hacer uno, una parte de las rutas, y el otro, otras. Pero esto no es real los primeros meses. Una compañera muy sabia me dijo, “los primeros meses son para la madre”. Después ya se verá.

Pero esto, junto con el embarazo, hace que tú te quedes muy atrás en cuanto a forma física, e incluso en cuanto a desconexión del mundillo bici, con lo que todo eso conlleva.

Redescubrir las rutas en solitario. Vistas del Monte de Boadilla
Esto me recuerda una frase que he oído muchas veces: “estáis embarazados. Yo me he empeñado en contestar que la embarazada he sido yo, dado que yo he vivido las consecuencias físicas y muchas de las psicológicas -incluidas las buenas-. Quien está desentrenada para asistir a una ruta MTB de Enbicipormadrid soy yo. Y quien ha tenido que hacer, y aún hace, un esfuerzo extra para la recuperación sigo siendo yo. Los dos hemos tenido una hija, pero sigo siendo yo la que ha estado embarazada.

La prueba más clara de todo esto es que Niko este año se ha apuntado al Soplao y a la Sierra Norte Bike Challenge. Va desentrenado, pero va. Yo solo en momentos de locura he pensado que podía llegar entrenada para el Soplao. Este año me conformaré de nuevo con ser espectadora. Sólo las deportistas de élite se plantean cosas como volver a grandes torneos o maratones pocos meses después de tener a sus bebés. Yo intento aprovechar otras ventajas de esta etapa.

¿Cuál es la primera bici que habéis pensado en comprarle a la criatura? Esto es irse ya un poco lejos. No hace falta que respondas todavía, pero te preguntaremos más adelante.

Sí, es pronto, jejej.

No puedo dejar de agradeceros que me hayáis planteado estas preguntas. Tenía muchas ganas de contar lo que supone para una ciclista todo lo que cuento. Sólo con la insistencia, y planteándolo como una entrevista ha sido posible, porque no encontraba casi nunca ni las energías ni las manos libres. Muchas gracias.


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