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lunes, 17 de septiembre de 2018

¡¡ Que horror, hay que eliminar este árbol !!

Ya está. Talado por los jardineros de la Casa de Campo


Esta foto la hice en diciembre de 2016.
Estaba en la casa de campo, al lado del arroyo de Meaques. Junto al sendero que va desde la fuente de las siete hermanas hacia el lago.


Para mi, la foto representaba las facilidades que aporta la bici para disfrutar del paso de las estaciones en una naturaleza algo urbanizada. Con los colores del otoño-invierno juntaba la imagen de la bici y una invitación a poder descansar o tener una conversación agradable.

Si hay una zona que te gusta en relación con algo, lo normal es hacer varias fotos. Con diferentes encuadres sobre la misma idea.


Casi siempre con la bici por ahí


O sin bici, que el banco bajo el árbol ya era algo que me gustaba:


Este sábado pasado iba por el sendero y me encontré con que lo habían talado.
A tomar por culo el árbol.


Se ve que a alguien le debió parecer que era algo peligrosísimo y que no había más remedio que eliminarlo de raíz. Y ya de paso talar alguno más por ahí mismo, que ya que se saca la motosierra, hay que cundirla. Talar y rascar, todo es empezar.


Y ahí quedó el hueco de uno de los árboles de la casa de campo que aún tenía ramas horizontales, que aún tenía forma de árbol sano, fuerte y bonito.


Me identifico totalmente con ideafix


Si ves en la casa de campo un árbol grande que te parece bonito, lo mejor que puedes hacer es una foto, porque hay muchas probabilidades de que estos jardineros tan imaginativos que tenemos lo conviertan en leña. Como hicieron con la siguiente encina:



Primero la desequilibraron cortando las ramas de la derecha. Unos años después, con podredumbres y ramas grandes por encima del camino, la talaron de raíz. Todo muy lógico y ecológico.

En la casa de campo hay multitud de senderos muy bonitos. Senderos que mezclan un uso frecuente de personas paseando, con naturaleza no demasiado estropeada. Los jardineros se empeñan en que los árboles cumplan ciertos criterios imposibles y, poco a poco, los senderos los van convirtiendo en carreteras anchas y feas, sin asfaltar pero con cunetas.

De momento, lo único infalible que conozco para no llevarme un disgusto con algunas cosas es que me importe todo una mierda. Me vendría bien, pero no lo consigo. Me duele físicamente mientras no consigo entender por qué lo hacen. Un poco como en este relato salvaje.


Seguirán podando y talando a saco, pero a ver si es posible que alguno de los responsables se piense un poco si lo están haciendo todo bien o tienen algo que mejorar.

El problema ambiental de la casa de campo no son las bicis, sino las motosierras, la maquinaria de obra y los presupuestos mal dirigidos.

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