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domingo, 12 de julio de 2009

Ruta en bici alrededor del Monte de Viñuelas

La misma ruta que para un ciclista puede parecer divertida, para otro puede parecer monótona y aburrida. Es lo que me ha sucedido a mí con la ruta que voy a contaros hoy: Vuelta al Monte de Viñuelas.


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El Monte de Viñuelas, también conocido como Soto de Viñuelas, es un encinar situado al norte del término municipal de Madrid, rodeado por los municipios de Tres Cantos, Colmenar Viejo, San Sebastián de los Reyes y Alcobendas. Lindando con el Monte se encuentran las urbanizaciones de Soto de Viñuelas, Ciudalcampo, y Fuente del Fresno.

Se trata de una finca vallada de unas 3.000 hectáreas, integrada en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, que reúne importantes valores ecológicos, paisajísticos y artísticos. En su interior se encuentra el Castillo de Viñuelas, construido en el siglo XVII y acondicionado recientemente como lugar de celebraciones y convenciones.

El Monte está rodeado por una valla de piedra, y el acceso a su interior está restringido. Actualmente pertenece a una sociedad anónima que gestiona la explotación agraria y alquila los salones del castillo para usos de hostelería.


Poco después de las 7:00 llegábamos a Tres Cantos, en el Cercanías para iniciar la ruta bien temprano y evitar el calor de estas fechas. Además habíamos leído que esta ruta no tiene fuentes en el camino, ni muchas sombras, por lo que es mejor no realizarla en verano.


Callejeando hacia el sur del municipio llegamos a la tapia del Monte de Viñuelas. Según nos habían dicho, la ruta no tenía pérdida, sólo había que ir bordeando la valla hasta dar la vuelta completa al Monte y volver al punto de partida. La distancia, de poco más de 30 km dicen que puede hacerse en algo más de dos horas... nosotros hicimos bastantes más kilómetros, y tardamos bastante más en recorrerlos.


El primer tramo coincide con la ruta al Cerro de San Pedro (el que se ve al fondo en las imágenes). Son Vías pecuarias muy anchas, con subidas y bajadas continuas, aunque el firme está algo bacheado. En algunos tramos optamos por seguir los estrechos senderos, mucho más divertidos.


Como la vuelta al Monte la realizamos en sentido horario, a nuestra derecha iremos viendo la valla de piedra durante todo el camino, y tras ella el Monte de Viñuelas.


Lo de seguir la valla de piedra es una buena manera de no perderse, aunque no nos habían contado lo de las "puertas" que encontraríamos en el camino.

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Cuando llevábamos 12 kilómetros recorridos, y nos acercábamos a la urbanización de Cuidalcampo, el muro de piedra desapareció y seguimos bordeando una valla metálica (no vimos la puerta que permitía cruzar el muro).

Nos equivocamos de camino, girando hacia la urbanización de Valdelagua. Al llegar a la urbanización, y ver que no podíamos entrar en ella, intentamos continuar el camino para llegar a Ciudalcampo, pero al llegar a la A-1 no pudimos seguir adelante y nos tocó retroceder todo lo recorrido.

La broma nos supuso algo más de 12 kilómetros, y casi dos horas perdidas hasta encontrar el camino correcto.

De los errores se aprende, y a partir de ahora, y ya que no llevamos GPS, si nos equivocamos, en lugar de buscar rutas alternativas, retrocederemos hasta encontrar la ruta correcta.


Desde la primera puerta hasta Ciudalcampo son 3 kilómetros de divertidos senderos entre encinas, con continuas subidas y bajadas.


Callejeando por la urbanización de Ciudalcampo no hay pérdida, sólo hay recorrer unos 800 metros, girando a la derecha calle tras calle, hasta ver una gran subida a nuestra derecha que nos conducirá a la segunda "puerta".


Las puertas de estos caminos permiten el paso de peatones, caballos, y bicis (desmontando y girando en la doble valla), pero impide el paso de coches y motocicletas.


El siguiente tramo, de 2 kilómetros, con senderos un poco más amplios, nos llevaría a la urbanización de Fuente el Fresno. El recorrido por sus calles no tiene pérdida, con el Monte de Viñuelas siempre a nuestra derecha.


Tras salir de la urbanización, cruzaremos el arroyo por un puente de madera, y nos dirigiremos hacia la valla de piedra del Monte de Viñuelas.

El siguiente tramo, de más de 10 kilómetros, es el más aburrido del camino. Los divertidos senderos se han convertido en un largo y pesado camino, con grandes surcos, arena y piedras que hacen difícil pedalear sin llevarse algún susto. Uno que yo me sé acabó con la bici clavada en un surco y volando por encima del manillar. Todavía lleva los brazos magullados.

El calor era asfixiante, ni un árbol que nos diera algo de sombra, ni una fuente en la que refrescarnos.

Pero como dice una de las leyes de Murphy, "si algo va mal, siempre puede ir peor": pinchazo en mi rueda delantera. A pleno sol, arreglamos el pinchazo y continuamos nuestro camino de vuelta a Tres Cantos. Por suerte, ya queda poco para acabar.


Como decía al principio, esta ruta que para otros ciclistas puede parecer divertida, para mí ha sido en gran parte monótona y aburrida.

Si de todas formas te animas a hacerla, sólo una recomendación: espera a que pase el verano y este calor tan sofocante

1 comentario :

  1. Esto me parece estupendo para cuantos gustan de monta en bici y pedalear por lugares abiertos, incluso por los carriles bici donde los hay. Es un bonito deporte y una forma estupenda de hacer ejercicio sin comprometer a nadie.
    En cambio hay jovencitos y no tan jóvenes que estos ejercicios los realizan por las aceras dentro de la ciudad. Algunos son comedidos y prudentes, en cambio , los más, van a lo loco poniendo en serio pelgro, en especial a personas mas mayores muchas de las cuales caminan ya con su equilibrio algo inestable, y un pequeño golpe los expone a fracturas ya que sus huesos están dañados por la hosteoporosis (disminucuón del calcio necesario). Parece que aquí nadie piensa en los demás. Si estas líneas llegan al Sr. Alcalde, me gustaria que meditara si cabe hacer algo. Ya él nos habla en su papel de un cercano día (¿mayo? en el cual pensamos un gran grupo de matrimonios mas mayores, si merece la pena salir de casa por miedo a que nos atropelle alguno de esos " a lo loco" yendo por la acera.

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