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martes, 23 de septiembre de 2014

En Bici de Madrid a Santiago (5/8)



Etapa 5 Astorga - Villafranca del Bierzo (León).

Una cruz muy pesada...

Día:03/09/2014
Track:http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7770735
Kilómetros: 83
Desnivel positivo:1015 metros
Tiempo total: 11 horas 12 minutos

El día amanece muy temprano en Astorga. Apenas nos levantamos, un tenue canto gregoriano nos acompaña. Pesados, tras la copiosa cena del día anterior, empezamos a activarnos.  Re-embolsar todo, bajar a por las bicis, la música va subiendo. Salimos a la calle. Revisar las bicis. La música sube.  Apenas esta amaneciendo. Los últimos peregrinos de a pie, salen, suavemente a caminar. La música SUBE. Nos miramos. Esta claro que no puede haber nadie en la cama a las 8, salvo que esté muy sordo... En fin,  es una forma tan buena de despertar al personal como la que más.



Gracias a todo lo ganado los días anteriores, afrontamos con optimismo la etapa del día. Nos espera la Cruz de Ferro, uno de los grandes puertos del Camino. Desayunamos en la misma Astorga, en el "Bar Romano" que anuncia desayunos que incluyen zumo y tostadas. Luego descubriremos que zumo poco, y tostadas, casi que tampoco, así que tardan más en servirnos que lo que desearíamos. Pero aprovechamos el rato para planificar el día, estudiar lo que nos espera. Todos estamos espectantes por dejar en ella, como manda la tradición, la piedra que hemos llevado con nosotros desde Madrid.

Además, esta etapa es el fin de los páramos de la meseta castellana, que cambiamos por terrenos más verdes y montañosos. Ya huele a Galicia!


Salimos, por fin de Astorga, paseando por el centro. Hay ganas de pedalear para bajar los excesos de la noche anterior. El Camino transcurre por una carretera secundaria, la LE-142, que recorreremos buena parte del día. Por ella circulamos hasta llegar en poco más de 20 minutos a uno de los pueblos más pintorescos de la zona: Castrillo de los Polvazares. En él se ha procurado mantener la vieja arquitectura de la maragatería, en un pueblo que hoy vive del turismo (buena parte de las casa hoy son pequeños hoteles y restaurantes). Damos un buen paseo por sus calles, de casas de piedra en las que parece haberse detenido el tiempo.




Dicen que Castrillo es el mejor sitio para tomar el famoso cocido maragato, pero no estamos en condiciones de repetir la hazaña, así que continuamos por la misma carretera, que desde ahí empieza a picar hacia arriba.
Se suceden Santa Catalina de Somoza, y otro pueblo bonito, El Ganso, cuyo nombre dicen viene también del Camino, por la relación de éste con el antiguo Camino de las Ocas, y con el juego de la Oca al que le dábamos de pequeños. Según dicen  (por ejemplo en este enlace) son muchos los pueblos y costumbres en el camino que tienen relación con ocas o gansos.

Con el mismo falso llano ascendente llegamos a Rabanal del Camino. Allí, por sus calles empedradas empieza la verdadera ascensión a la Cruz de Ferro.

Desde Rabanal son 7 kilómetros aproximadamente, en los que subiremos casi 500 metros de desnivel. Se hace por una carretera, asfaltada, pero prácticamente sin tráfico.  Los paisajes en el ascenso con espectaculares. Y aunque salimos de Rabanal juntos, pronto nos disgregamos. Es una subida para hacer tranquilo, y personalmente aprovecho para pensar qué me ha llevado hasta aquí. En mi piedra (lo cierto es que llevo dos). No debo ser el único, porque el grupo se estira. Cada uno lo hace solo o casi, seguramente, aprovechando para disfrutar del paisaje y de la reflexión. La tradición manda acarrear una piedra, que simboliza tus pecados, o una pena, un remordimiento. Algo que quieres dejar atrás. Y en lo alto, junto a una cruz has de dejar la piedra, y dejar atrás eso que te llevaste contigo.

Así que el ascenso (que realmente es bastante asequible) se nos hace trabajoso.



Superado lo peor. Ya casi hemos llegado



Finalmente llegamos arriba al pueblo de Foncebadón. Tras un pequeño llano, aparece la Cruz en lo alto.  Es uno de esos momentos emotivos. Algunos confiesan lo que dejan atrás, y otros simplemente dejan su piedra, pero todos nos abrazamos y alguna lagrimita se escapa. La cruz de Ferro es el punto más alto del Camino Francés. Santiago esta un poco más cerca, y ahora además, iremos más ligeros y cuesta abajo ;-).

Hasta ahí hemos podido disfrutar de unas vistas soberbias sobre montes y valles. Una pequeña subida nos lleva a Manjarín, hoy un pueblo deshabitado en el que, no obstante en lo que hasta hace poco fue morada de un Hospitalero muy especial, Tomás, el Templario que contaba a quien le quisiera escuchar mil y una historias sobre los templarios. Un tipo muy especial. Hoy, de ese albergue "singular" solo queda una tienda con merchandising del Camino. Pero merece la pena parar a ver las distancias desde ahí a una miriada de lugares que diferentes peregrinos han ido agregando. Entre ellas, la de Uclés, cita de una de nuestras rutas de este año, por gentileza de MTB Leganés.


Entrada al Albergue de Manjarín. Preside la cruz de Santiago con la distancia a Uclés.
Desde Majarín, una larguísima y peligrosa bajada por carretera nos lleva hasta El Acebo (donde hay un monumento a un peregrino ciclista alemán muerto en accidente bajando desde Cruz de Ferro) y después a Molinaseca. 



Las vistas bajando Cruz de Ferro son espectaculares, pero más vale parar, que el descenso es peligroso
 Molinaseca se encuentra en un enclave precioso, en mitad del valle, rodeado de montañas a las que se arrumban las casas y atravesado por un río que se cruza por un espectacular puente medieval.
Así que no podemos menos que pararnos, primero con la idea de echar solo un aperitivo, pero que decidimos prolongar con una comida en el Mesón "Puente Romano" que elegimos solo por la ubicación, pero que por lo visto es bastante famosete.
Al poco de sentarnos, sale el chef vestido con un traje muy peculiar con llamas pintadas por todas partes, a ofrecernos un caldito de parte de la casa. Realmente exquisito, lo mismo que el menú que tomamos después, incluyendo un más que recomendable caldo berciano.La decoración de los platos además no tiene desperdicio...

Aunque no lo parezca, el dibujo es comestible en este revelto de setas.
Salimos de Molinaseca , no sin antes darnos un chapuzón en el río, que justo bajo el puente es la zona de baño del pueblo y que contribuye a relajar los músculos. Allí me doy cuenta de que he roto un radio de la rueda trasera de nuevo. No es el único achaque (la rueda trasera de Antonio lleva bailando desde que salimos de Madrid) pero conviene arreglarlo, sobre todo porque no tenemos repuestos. Nos quedan 10 km hasta Ponferrada, fáciles y más bien cuesta abajo. En Ponferrada, no podemos (empieza a ser una costumbre) sellar en la iglesia, así que vamos al precioso Ayuntamiento. Aquí sí, y además, un policía nos indica donde encontrar un taller cercano que atiende muy bien a los peregrinos. En el taller Choli, un señor mayor, de manos expertas arregla mi avería en menos de 10 minutos (mientras mis compañeros inflan sus ruedas con la bomba que les presta y otros cambian las pastillas de freno). En fin, una parada que podría haber sido un problema y se resuelve rápida y eficazmente.

La portada del ayuntamiento de Ponferrada anuncia los inminentes mundiales de ciclismo en ruta que se van a celebrar allí
Del taller nos dirigimos al Castillo, donde daremos un buen paseo. Además de estár completamente restaurado, nos ofrece unas magníficas vistas sobre la ciudad y del valle en que Ponferrada se encuentra.

Laura, a la conquista del castillo
Espectaculares las vistas de lo que acabamos de bajar y lo que nos falta por subir.



La salida de Ponferrada es tan fea como acostumbran las grandes ciudades y es fácil perderse cuando vas en bici (las flechas amarillas están pintadas en la acera, para los peregrinos a pie), además de  circular por urbanizaciones con poca señalización. Es de los pocos lugares en los que el GPS nos ayuda a ganar tiempo y no extraviar la ruta.
Enseguida el Camino por una cómoda pista de tierra da paso a huertos y ricas casonas, que se suceden hasta llegar a Cacabelos, la capital de los vinos del Bierzo. Pásamos  rápidamente porque se nos hace tarde y queremos alcanzar cuanto antes el objetivo, que no es otro que Villafranca. Así que tomamos la carretera y empezamos una dura y peligrosa subida, por una carretera con numeroso tráfico, casi sin arcén y con el mismo viento en contra que lleva acompañándonos todo el día. Así que cuando Laura nos propone una alternativa que viene en su guía, no nos importa si es un poco más larga con tal de alejarnos de la apestosa y transitada carretera. Ese camino, una pista de tierra bastante cómoda, con continuos subes y bajas muy empinados en los que tan pronto estamos metiendo la reductora como tirándonos a mil, pasa por Valtuille de Arriba, y circula entre viñedos que, ya con la caída del sol toman unos colores mágicos. La elección no ha podido ser más acertada y está perfectamente señalizada tan pronto tomas el desvío.



Viñedos en el Bierzo, camino de Cacabelos
Tras salir de Cacabelos, la luz se vuelve mágica entre los campos de vides.
En Villafranca del Bierzo, otro de esos pueblos de amplia tradición jacobea intentamos alojarnos en el Albergue "Ave Fenix" famoso por su cálida acogida, pero si bien hay sitio, supone separarnos en varias habitaciones, así que nos desplazamos al municipal. Un albergue moderno, en el que nos alojamos en el "ático" y en el que, por fin, gracias a llegar con tiempo suficiente podemos aprovechar que hay cocina para preparar nuestra propia comida.
Villafranca del Bierzo, encamada en un valle rodeado de colinas. Un pueblo realmente hermoso.

En la Iglesia de Santiago famosa por su "puerta del Perdón" los peregrinos enfermos o heridos podían ganar la indulgencia sin necesidad de llegar a Compostela.
Tras hacer la compra en le pueblo, la elaboración de la cena se convierte en un trabajo  "coral" en el que todos colaboramos. Unos pican, otros cortan... Os puedo asegurar que los macarrones estuvieron buenísimos.




Los macarrones volaron. Nada mejor después de una buena ruta

Ya entrada la noche, se nos une Olivares, que vuelve al grupo tras retomar camino en Ponferrada. Afortunadamente, habíamos hecho cena para uno más. Ya somos 9!

Cosas del Camino: Lo que no puede faltar.

Puedes encontrar multitud de páginas con recomendaciones de qué llevar y qué no al Camino.  Puedes encontrar mucha, por ejemplo aquí, aunque mi consejo personal es que hables con alguien que ya lo haya hecho. La experiencia es un grado y seguro que estará dispuesto a ayudarte con tus dudas. También pueden ayudarte en la Asociación de Amigos del Camino de Madrid, si recoges allí tu credencial.

Parches y Cámaras extra: Aunque es evidente y siempre lleves repuesto, si haces el Camino de Madrid en particular, prepárate a sufrir un número muy elevado de pinchazos. Las llanuras castellanas están llenas de pinchos.


Ladrón: Salvo que quieras aprovechar el camino para retirarte del mundanal ruido digital, y sobre todo, si eres un fan de tuitear, o colgar en tu Face todo lo que te sucede, vas a necesitar uno de los clásicos ladrones de corriente. La mayor parte de los albergues, incluso los más modernos, no se han adaptado a las nuevas "necesidades" de los peregrinos, y aunque muchos tienen WIFI, raro es el que cuenta con más de uno o dos enchufes en que alimentar los cachivaches tecnológicos de los 15 o 20 peregrinos que puede albergar una habitación. En conclusión, la pelea por los enchufes es "encarnizada".

La piedra: Una vieja tradición del Camino dicta que has de llevar una piedra hasta la cruz de Hierro, simbolizando el peso de tus pecados, de una pena. Algo que quieras dejar atrás. Hay quien dice que la tradición se basa en las primeras peregrinaciones, cuando se les pedía a los peregrinos que transportaran piedra para contribuir en la construcción de la Catedral. Puede que tu camino no tenga fines espirituales en principio, pero te recomiendo que aún así la lleves. Vivir el Camino no solo es ver monumento, sino también sus experiencias y esta es una de las más bonitas.

Candado: Cada vez son más los robos de bicicletas en el Camino. Tanto si vas solo como en grupo, necesitarás un candado para sujetar tu bici cuando estas en el Albergue, y cuando visites un monumento. Busca algo ligero y que sea fácil de poner y quitar.

Ánimo y Sentido del humor: Sé que parece una tontería, pero si es tu primera gran ruta, tómatelo con calma. Las dificultades de una aventura como esta no son las mismas que las de una ruta MTB de fin de semana. Habrá cosas que salgan mal, y fuera de lo previsto. Pero eso es lo bonito y lo que lo convierte en una aventura personal. Tómatelo todo con sentido del humor y no abandones a la primera de cambio (o al primer desfallecimiento). El Camino te recompensará con un montón de experiencias. Apóyate en tus compañeros de ruta y se convertirán en tus amigos para SIEMPRE. Y disfrútalo todo con sentido del humor.

Paciencia y respeto: Sobre todo con los peregrinos a pie. Te aseguro que ellos lo pasan peor que tú, y el camino es ante todo un recorrido para hacer a pie. Trátalos con el mismo respeto, con el que esperas que te traten los coches en carretera. Deja una distancia de seguridad, hazte notar sin asustarles. Recuerda que van despistados, cansados y puede que justo cuando vayas a pasarles, vean una flor y te cambien la trayectoria. Ayúdales si te lo piden (para tí es fácil llegar al siguiente pueblo que está a 5 km). Obviamente lo mismo aplica a los compañeros Peregrinos en bici. Ese es el espíritu de fraternidad entre peregrinos. Y deséales a todos ¡Buen Camino! de corazón.

escrito por Agustín Felipe Farelo

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Etapa 1, Etapa 2, Etapa 3, Etapa 4, Etapa 5, Etapa 6, Etapa 7, Etapa 8, Epílogo Finisterre. 

11 comentarios :

  1. Será que mi piedra pesaba mucho, pero... ¡Qué dura se me hizo la subida a la Cruz de Ferro!

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  2. Agustín Felipe Farelo23 de septiembre de 2014, 20:37

    Fue una subida difícil que empecé despacio y acabé esprintando. Y en verdad, se te haría dura, pero me costó mucho adelantarte.

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  3. Que bueno. Gracias de nuevo por la crónica y más aún por los consejos.
    Por cierto que me gusta mucho el detalle de mencionar claramente los pueblos, bares y talleres que atienden bien y los que no. No estaría mal que le enviases un correo a unos y otros mencionandoles el artículo.

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  4. Buenas noches peregrino Agustin ..., excelente relato creo que a partir de toda esta recopilación de detalles te saldrán imitadores tanto parecer el camino como para explicar vivencias , enhorabuena lo has bordado... o es lo que me parece.Abrazos !

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  5. Precioso relato
    Ojala algún día pueda imitaros y hacer el camino, en buena compañía como vosotros

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  6. Juan Carlos Lafuente Moreno24 de septiembre de 2014, 8:16

    Muy bonito, estoy disfrutando un montón y a la vez que recordando la que fue mi experiencia cuando hice el camino. ¡Bonito cierre de etapa!

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  7. Me ha sorprendido que incluso en el Camino te pueden robar la bici y que es aconsejable llevarse un candado. Es bueno saberlo.

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  8. Agustín Felipe Farelo24 de septiembre de 2014, 13:39

    Hay bastanates más robos que hace unos años. Obviamente, si tu bicicleta es buena y nueva, es conveniente protegerla bien, y asegurarte de ir a Albergues en que quede cerrada y protegida. Pero un Candado, por pequeño que sea, te irá bien siempre, para poder entrar a ver una iglesia, o al super, etc, sobre todo si vas solo, o en un grupo pequeño.

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  9. Agustín Felipe Farelo24 de septiembre de 2014, 13:40

    Gracias Baldo. Si lo dices por el del taller, francamente, el hombre no creo que sepa ni lo que es un correo electrónico. Como nos dijo el policia que nos indicó, "os atenderá muy bien, si es que no se ha jubilado".

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  10. Que buena cronica, cuanta envidia y que recuerdos, yo lo hice a pie hace años y me esta encantando leer vuestras aventuras, por cierto del ave fénix hay quien habla muy bien y quien habla muy mal.

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