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viernes, 19 de septiembre de 2014

En Bici de Madrid a Santiago (1/8)

Etapa 1 Madrid- Zamarramala (Segovia).

Cuando todo lo que puede salir mal, sale mal...


 Introducción

Hace ya unos meses, dentro del grupo de habituales de las rutas MTB de los sábados de En Bici por Madrid, surgió la idea: ¿Y si hacemos el Camino de Santiago?

Seguramente es algo que muchos ya llevábamos tiempo rumiando, y la oportunidad de hacerlo en compañía de los amigos con los que compartimos cada Sábado las mejores rutas y retos alrededor de Madrid aportaba un plus de interés (quizá por la esperanza de las cervecitas después de cada jornada ). Así que rápidamente se forma un grupo de interesados y empezamos a organizarlo.

Lógicamente, no todos pueden hacerlo. Las obligaciones familiares y laborales no son siempre compatibles con 10 días de bicicleta con los amigos. Aquellos que sí podíamos, y tras preparar toda la logística necesaria, salimos, el pasado 30 de Agosto, desde la Iglesia de Santiago, en Madrid, rumbo a la ciudad Jacobea. Esta es nuestra crónica.


Preparados, listos... Ya!!

Día: 30/8/2014
Kilómetros: 114
Desnivel positivo: 1741 metros
Tiempo total: 13 horas 48 minutos


Nerviosos, tras meses de preparativos un reducido grupo de peregrinos se reúnen frente a la iglesia de Santiago. Somos apenas seis Antonio, Laura, Leo, Pablo, David H, y yo. Aún nos faltan dos, Niko y Fernando, que se nos incorporarán a lo largo del día ya que a ambos les toca trabajar. Saludos de rigor. Nervios. Acopio y ajuste de alforjas y pulpos que nos acompañarán toda la ruta.  Tras una foto rápida, salimos hacia la puerta del Sol. Allí, hemos quedado con algunos amigos habituales que se han ofrecido a acompañar al grupo en su primera etapa: David SD, Alonso, Tasio, Olivares (que se nos uniría en Villafranca del Bierzo) Xiaochen, y Auxi, que más tarde se nos unirá para completar el el Camino desde Sarria. La presencia conocida nos anima. Esto parece una ruta más, un sábado más, solo que algunos vamos con un poco más de carga. Así que repetimos nuestra habitual foto de grupo junto al oso y el madroño. La de los grandes retos que salen siempre de la puerta del Sol.



De hecho, la ruta del primer día es una gran conocida, y protagonista de uno de nuestros retos de este año: Madrid-Segovia.

Así que tomamos Castellana arriba, y rodamos unidos hacia el carril bici de Colmenar.


Ya en el Carril, tenemos la primera incidencia, cuando las alforjas de Auxi empiezan a rozar.  Rápidamente, recolocamos todo, y enseguida estamos rodando de nuevo a buen ritmo. La compañía nos alegra, y la ruta conocida facilita las cosas. Al llegar a Tres Cantos, cogemos el desvío por el Camino. Empiezan las flechas amarillas que ya no nos abandonarán hasta Santiago. Ya para entonces, mi alforja de manillar muestra una raja en el sistema de sujeción. mal empezamos... tiro de ganas (y de Super-Glue)  y rezo porque la cosa no vaya a peor. E iniciamos el ascenso hacia Colmenar por el camino del Cementerio. En Colmenar, junto a la ermita, despedidas y saludos. Se nos incorporan Belén y también Fabián, que se ha pasado a saludar, y nos da útiles consejos sobre el Camino que ha hecho en bici recientemente. Nos coge Nikolay, que salió de Madrid con tres horas de retraso y viene sin dormir... Por contra,  nos dejan Tasio y Alonso con compromisos y el primer pinchazo del día.

Bajo un sol de justicia salimos de Colmenar, donde nos encontramos con el primer peregrino a pie. Le deseamos ¡Buen Camino! (el primero del millón de veces que repetiremos esa frase) y justo antes de cruzar las vías de tren que nos llevarán hacia el conocido alto del Enebrillo, descubrimos que Laura ha partido el tornillo del transportín, con tan mala facha, que este ha quedado limado.

 Era algo esperable (estos tornillos aguantan toda la presión de las alforjas), pero tiene difícil solución sin un taladro y un buen taller porque ha partido a ras del cuadro. De nuevo, nervios. Pero solucionamos la cosa con unas bridas (Dios bendiga al que las inventó) a la espera de la oportunidad de arreglarlo mejor en un taller. Aún no lo sabemos, pero esas bridas aguantarán sin mayor problema todo el Camino y mas...

El incidente nos ha entretenido de nuevo, y llevamos bastante retraso sobre el horario previsto, a pesar de lo cual, al llegar a Manzanares, cae la primera cervecita. No es pereza, sino que el sol subiendo a el Enebrillo nos ha hecho mella.


Por fin, empezamos la subida a Mataelpino. A esas alturas la sujeción de mi alforja deja claro que no va a acompañarme hasta Santiago. Rota por dos partes, apenas se sujeta gracias al pulpo que le he puesto. Las cuestas cortas y de terreno roto empiezan a dejarnos claro que lo de las alforjas tiene sus inconvenientes, pero también sus ventajas: la rueda trasera no patina ni en las peores condiciones, y en consecuencia, podemos subir montados, cosas que normalmente nos harían echar el pie a tierra.

De camino a Navacerrada, David SD, tiene una aparatosa caída, que nos hace estrenar el bien provisto botiquín. Afortunadamente, y a pesar de que el trompazo es importante (en el mismo sitio donde hace unas semanas me caí yo), la cosa no reviste mayor gravedad, pero nos retrasa de nuevo. La cosa se complica, y empieza a plantearse que quizá, haya que hacer noche en Cercedilla. Es una de las ventajas del Camino, poder cambiar de planes sobre la marcha. Sin embargo, sabemos que eso nos complicaría las cosas en los días sucesivos.

Así todo, llegamos a Cercedilla, y, tal vez animados por la bajada, decidimos que seguimos adelante. A partir de aquí, ya sin más compañía que las del propio grupo. Solo David iba a acompañarnos hasta Segovia, y tras la caída y los retrasos, la cosa se le ha complicado. Se lleva mi alforja, cuyo contenido reparto en las de atrás, y con él se van Auxi y Xiaochen.

En Cercedilla, además de despedir a los compañeros con una cervecita, conseguimos nuestro primer sello para la Credencial del Peregrino.



Con las fuerzas renovadas, iniciamos el ascenso a la Fuenfría. Lo que normalmente es un puerto sencillo, para subir a ritmo, demuestra que con alforjas detrás, todo cuesta un poco más. Hay que llevar desarrollos más cortos, pero aún así, algo más lento pero vamos para arriba.

Al poco de empezar, uno de nosotros tiene un desfallecimiento. Su cuerpo no responde, y dice que se da la vuelta. Estas cosas pasan, y el hecho de rodar con peso extra hace que las sensaciones sobre la bicicleta sean muy diferentes a las habituales. Dos se quedan a esperarle y suben juntos la Fuenfría a pie, hasta recuperarle física y sobre todo, moralmente. Mientras, el resto,  subimos a buen ritmo, con la idea de coger sitio en el albergue, antes de que nos cierren por los sucesivos retrasos acumulados. Tras la habitual parada en el mirador de los Poetas y luego en el de la Reina,  coronamos el puerto, donde  un mojón y una placa nos recuerdan el trabajo de la asociación de Amigos del Camino de Santiago de Madrid  para recuperar y señalizar la ruta jacobea desde Madrid.

Empezamos por fin el descenso, siempre en comunicación con los tres retrasados (que parece que empiezan a recuperar) y con Fernando, que tras salir con 7 horas de retraso amenaza con cogernos. Pero hay que darse prisa. Vamos con mucho retraso, y llamamos al Albergue de Zamarramala, donde, a regañadientes, nos dicen que  nos esperan. 

Ya bajando, el grupo de cabeza se divide. Uno de nosotros, Leo, se mete por nuestra conocida senda pedregosa paralela al Camino normal. Eso, no tendría ningún inconveniente si no fuera porque no tenemos un teléfono de contacto suyo (error) y al llegar donde los caminos se reunen, no esta. Le esperamos todo lo posible, y avisamos a los rezagados de que bajen por la vía alternativa, por si hubiera habido algún  percance. Tras más de media hora de espera (y de avisar incluso a los guardabosques) seguimos adelante, sin saber si esta por detrás de nosotros o si ha decidido seguir (al final resultaría que había seguido hasta Segovia). Bajada rápida, y... pinchazo en mi rueda trasera.  Me quedo atrás, a arreglarlo,  descubro que he partido dos radios, y encima del lado de los piñones. Mala solución... pero arreglo el pinchazo y empiezo a pensar en como voy a solucionarlo cuando lleguemos, porque la rueda va demasiado mal para poder seguir Camino. 

Con esa parada (y con los nervios por la rueda fastidiada) el grupo de rezagados me coge y bajamos hasta Segovia, siempre por carretera, para intentar cuidar mi maltrecha rueda trasera. Los de cabeza han llegado a nuestro destino: El pueblecito de Zamarramala, y han cogido sitio en el albergue (además de encontrarse con el despistado Leo). Son casi las diez de la noche, y nos ha tocado rodar con luces el último tramo. Aún nos queda salir de Segovia, donde ponemos nuestro segundo sello, en el Mesón de Cándido. Es lo único que hay abierto a esas horas, y un sitio tan tradicional, bien merece constar en nuestra credencial.


Ya a la salida, una corta pero intensa subida nos lleva a la preciosa iglesia de la Vera Cruz, una joya del románico castellano, que apenas podemos ver a nuestro lado.

Prácticamente, son las diez y media cuando llegamos a Zamarramala, al Albergue "Fuente del Pájaro". Un albergue, moderno y recién creado de gestión municipal.
Dado lo complicado del día, no ha habido tiempo de hacer compra para la cena, así que nos acercamos al restaurante "La Postal" para cenar. El menú del peregrino se nos hace a unos escaso y a otros... bueno, mejor no comentar, porque la verdad es que tenemos que dar gracias de que nos dieran algo de cenar a las once de la noche, cuando, por fin, apareció Fernando, que, además de salir más tarde, ha tenido un viaje movido con sus alforjas, que le "adelantaron" bajando a Cercedilla.

Fernando, a quien solo puedo describir como un GENIO de la mecánica improvisada, es mi última esperanza de poder seguir, tras agotar todas las posibilidades de encontrar un taller abierto un sábado por la tarde, o de que algún familiar me acerque una rueda a Segovia. Con memorables experiencias pasadas, como  su arreglo de una patilla de un cambio con una lata de "Red Bull", sé que si alguien puede salvarme es él.

Con esa duda, y agotados mortalmente, nos acostamos. Mañana será otro día. ¿Podremos seguir ruta en el Camino?


Cosas del Camino: ¿Porqué Madrid?

Cuando uno le dice a sus amigos y familiares que va a hacer el Camino de Santiago, la pregunta habitual es "¿Desde Roncesvalles?" y muchas son las caras de extrañeza cuando respondes que lo vas a hacer desde Madrid, pese a que eso debería ser lo habitual.



El Camino, tal y como lo conocemos nace en la primera mitad del siglo XI (casi a la vez que la Madrid cristiana) y los peregrinos, en lo que entonces era un viaje de meses, iniciaban el camino desde su casa. Así, no hay un camino, sino muchos, uno por cada punto de salida rumbo a Santiago, caminos que, en general, se unían a una rama mayor del Camino, para así beneficiarse del cobijo de iglesias y monasterios, de la protección de las ciudades (donde más de uno pedía limosna para sufragar su viaje).

Más tarde, la explotación social y turística del Camino, ha llevado a la identificación del tramo francés del Camino de Santiago con el Camino en sí, si bien, son innumerables los caminos que existen tanto en España, como fuera de ella.

Ello nos ha permitido además, hacer el primer tramo por rutas menos transitadas, por las que apenas nos encontramos a peregrinos, y aunque con menos Albergues e infraestructuras no por ello menos bellas. 

Así que lo nuestro, lejos de ser una rareza, debería ser lo habitual. Los antiguos peregrinos no se habrían planteado coger un transporte a Roncesvalles o Saint Jean Pied de Port para empezar allí su ruta.

Como alguien que ya ha hecho el Camino en ocasiones anteriores, puedo deciros que es muy especial despedirte en la puerta de casa, de tus familiares, con las alforjas llenas de ilusiones. 

¡¡Ultreya et Suseia!!


escrito por Agustín Felipe Farelo

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21 comentarios :

  1. En primer lugar, agradecer a Agustín esta serie de artículos que va a publicar sobre el viaje que realizamos hace unas semanas desde Madrid a Santiago de Compostela.

    Cuando se lo propuse no lo dudó ni un momento, y me alegro, porque a mí se me habrían olvidado la mitad de los nombres, pero él que es muy metódico iba apuntando en una libreta los pueblos, los albergues, y cada una de las anécdotas que nos iban sucediendo por el Camino.

    Ahora estas fotos y estos artículos nos servirán para recordarlo, y para animar a muchos de nuestros lectores a realizar este viaje de peregrinación a Santiago.

    Agradecer a mis compañeros Agustín, Auxi, Daniel, David, Fernando, Pablo, Leo, Laura y Niko el haber conseguido que esto sea algo más que un viaje en bici, algo más que un Camino de Santiago, convirtiéndolo en algo inolvidable que siempre quedará en nuestros corazones.

    Muchas gracias también a Ana, organizadora del plan de viaje, etapas y albergues, que finalmente no pudo acompañarnos.

    ... y ahora a disfrutar con la lectura ;-)

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  2. Como bicho de ciudad que soy, estos relatos tienen para mí la fascinación de los libros de viajes de Julio Verne, o las historias exóticas de Kipling, que te trasladan a otros mundos desconocidos llenos de anécdotas y aventuras. Más mérito tiene cuando además te describen tu propia provincia y la ves con los ojos del explorador.

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  3. Agustín Felipe Farelo19 de septiembre de 2014, 19:31

    Gracias a tí Antonio. La verdad es que somos lo que contamos. Espero que la crónica anime a mucha gente a iniciarse en esta aventura que tanto me ha enseñado. Yo también tengo que dar gracias a nuestros compañeros, de ruta,y a los que nos acompañaron aquel primer día.A mí me ayudó mucho a controlar los nervios de aquel día tener cerca a los compañeros de los sábados.

    Y gracias a Ana "capitana" por esa planificación tan tremendamente difícil que nos saltamos desde el 2º día . Las reglas están hechas para saltárselas;-)

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  4. Hoy quedé con olivares para que me dejara el sillín de la bici y me estuvo contando todo lo que se supone que no debería salir mal jejejeje....la verdad que me hubiera gustado compartir eso....me alegro que lo pasaran tan bien...buen relato agustin

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  5. Me siento muy conmovido, volviendo a recordar ese primer día. Saliendo de trabajar, despué de hacer dos turnos seguidos de 8 horas, y con toda la ilusión puesta!
    Ese primer día nos forjó, nos hizo más fuertes, superamos todas las dificultades...
    Gracias Agus por ese relato!

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  6. ¡Bravoooooo! Estas entregas prometen; la primera me ha resutado tan emocionante que ya deseo leer la próxima. El Camino de Santiago me despierta muchos sentimientos encontrados.

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  7. Ese mismo día nosotros iniciamos el camino desde Cercedilla y nos cruzaríamos con vosotros en el albergue de Ciguñuela. En los dos primeros días pinchamos 17 veces!!!!

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  8. Para los que se pregunten si es caro hacer el Camino, el Albergue "Fuente del Pájaro" de Zamarramala es gratis, 0 euros. En otros casos era la voluntad, un donativo de 3 euros, o en los más caros ya cerca de Santiago 8 euros.

    El 'Menú del peregrino' que tomamos en el restaurante "La Postal", si no recuerdo mal, fueron 8.00 euros. En otras ocasiones cocinamos en el mismo Albergue y fue mucho más barato.

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  9. Juan Carlos Lafuente Moreno19 de septiembre de 2014, 20:33

    ¡Felicidades chicos! y Agus, enhorabuena por tan magnífico relato y a la espera de los siguientes...

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  10. Fantástico relato, esto va a estar muy interesante., no me pierdo ni un capítulo.

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  11. Agustín Felipe Farelo19 de septiembre de 2014, 21:23

    Niko, lo tuyo ese día fue titánico.

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  12. Felicidades amigos, es la mejor forma de viajar y conocer. ¿El año que viene pasarán por mi pueblo desde Rocamadour?

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  13. Muchas gracias por este relato tan emocionante, con mucha ganas esperaré el próximo. Apenas voy en el primero y ya quiero hacer el camino.

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  14. Gracias Agustín por tu colaboración. El primer capítulo empieza muy bien. Una proeza lo vuestro.

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  15. Yo este verano he llegado a Cercedilla desde Madrid, salí el día 8 de Agosto , para el verano que viene estoy pensando llegar a Cádiz desde Madrid ¿alguien se apunta?
    Quien quiera acompañarme que me envíe un correo a davidariascuquerella@hotmail.es


    Quien quiera leer mis aventuras en Cercedilla(este verano) y en el camino de Santiago(hace dos veranos) que lo lea en mi blog
    http://labiciverdeclaro.blogspot.com.es/

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  16. David 6D2 (Caballo de acero)21 de septiembre de 2014, 12:26

    Niko, lo tuyo es sobrenatural, eres una maquina!!!

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  17. David 6D2 (Caballo de acero)21 de septiembre de 2014, 12:30

    Ya que "Ana la capitana" no pudo acompañaros y otros muchos se quedaron con ganas de hacerlo, cuando se organice el proximo viaje estaré encantado de acompañaros, espero que sin caidas esta vez ;-)

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  18. David 6D2 (Caballo de acero)21 de septiembre de 2014, 12:34

    Fue un placer acompañaros en esta primera etapa y una verdadera lastima haber tenido que renunciar a llegar a segovia con vosotros. Muy bueno el relato. Al leerlo siento como si hubiera estado alli con vosotros. Gracias por el relato y por los cuidador que me diste en mi desafortunada caida.

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  19. Agustín Felipe Farelo21 de septiembre de 2014, 15:46

    fosi, nosotros es que ni contamos los pinchazos. Eran demasiados. Alguno pinchó varias veces el mismo dia,y al ir a reparar,era habitual encontrarnos no con uno sino hasta cinco pinchazos. Espero que vuestro Camino fuera tan divertido como el nuestro.

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  20. Mi enhorabuena más total a todos los participantes, especialmente a Antonio por su organización y a Agustín por el magnífico relato. Da gusto leerlo. Lástima no haber podido acompañaros (ejem, en algunas partes casi mejor ;-)

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  21. Agustín Felipe Farelo21 de septiembre de 2014, 23:47

    Herman, si hay que ir, se va. Seguro que hay un Camino que pasa por tu puerta

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