Menú horizontal

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Relato de una persona que empezó con la bici por la ciudad bien informada

Escrito por EB

Llevaba tiempo pensando en probar a ir al trabajo en bici, en utilizar la bici para moverme por Madrid. Mi inspiración vino de muchas fuentes: de una amiga, de los ciclistas que veía, de una revista (Cycling monthly) y las noticias que llegan de Inglaterra (el boom ciclista en Londres y los programas que desarrollan para potenciar su uso).

Relato de una persona que empezó con la bici por la ciudad bien informada
Mis primeras incursiones en bici al centro (resido en Hortaleza) fueron en las huelgas generales, ya que sin transporte público, el mejor medio de asistir a las manifestaciones era la bici. Esa primera toma de contacto me permitió ver que no es tan peligroso, las distancias no son tan grandes y que bajar la bici en el ascensor no es un esfuerzo tan tremendo. Esas son algunas de las pequeñas barreras mentales a superar.

Este verano de 2013 volví de vacaciones en un estado de forma excepcional (mucha montaña y campo), que se reflejaba en una gran fortaleza mental, fruto del ejercicio. No estaba a dispuesta a que la rutina laboral me quitara esa sensación, de modo que empecé a pensar cómo podría mantener una actividad física diaria, no de fin de semana.

Así comencé a empaparme con los blogs de ciclismo en Madrid. Conocer experiencias de otras personas, consejos, normativa, calles tranquilas, aparca-bicis. Y cada vez con más ganas empecé a analizar los problemillas y encontrar las soluciones. Éstas han sido las barreras mentales y las soluciones que encontré:

- Llegar sudada al trabajo. Mientras pedaleo llevo una camiseta transpirable que cambio en un servicio de la oficina por la blusa mona, además de lavarme con una toallita húmeda (no todas huelen a bebé).

- Recorrido a seguir. Aunque me estudié de arriba abajo el plano de calles tranquilas y google maps, al final la experiencia fue la que me permitió elegir la mejor ruta para mí. Probé rutas directas y rápidas, cambié algún tramo por su dificultad de pendientes o de tráfico, me perdí muchas veces… Al final di con la ruta que, si ser la más rápida o directa, es más agradable.

- Bolsa de transporte. Rápidamente me hice con un trasportín y unas alforjas, no sólo para no cargar la espalda, también para no llegar con la camiseta empapada.

- Aparcar la bici cerca del trabajo. Hice una solicitud al Ayuntamiento en su buzón de sugerencias para que pusieran un aparca-bicis cerca de mi trabajo Tardaron unos 2 meses en contestar “no hay espacio”. Al final ato la bici a una señal de paso de peatones, siguiendo todos los consejos de seguridad.

- Ropa transpirable y reflectante. La de horas que habré pasado buscando en internet y tiendas ropa de bici. Al final, me reconocí a mí misma que con mucha lluvia no iba a coger la bici, demasiado trastorno con la ropa. Los pocos días que llueve realmente fuerte en Madrid, puedo volver al Metro y ya está. No es un crimen. Compré un cortavientos ligerísimo para lluvias imprevistas y después llevo mi forro Decathlon que tiene una gran ventaja: cremalleras debajo de los brazos.

El resultado es que he dejado el metro excepto algún día puntual: 12 €/mes frente a 54€. He cogido literalmente buena forma: culo, caderas y muslos. Curiosamente gané 1 kg, pero de pura fibra. O eso creo J.

Advertencia: crea adicción. Dos días sin cogerla, y ya me subo por las paredes. Echo de menos el viento en la cara, el movimiento autónomo, autopropulsado, el silencio del neumático en el asfalto…. Y algunas estampas: la luna en el horizonte, los parques con los colores del otoño, la calma en el anillo verde, los sonidos de las terrazas a la hora de comer, la luz de las farolas traspasando los árboles.

En estos dos meses sólo me han pitado dos veces, con uno de ellos intercambié alguna impresión brevísimamente. El resto del tiempo debo decir que me ha sorprendido el buen comportamiento de los conductores. Se quedan detrás de mi pacientemente, o me adelantan con espacio, me dejan salir para adelantar (al menos ni me han cerrado ni me han pitado). Hay que decir que estoy previendo todo el tiempo posibles “encerronas”, todo lo que cuenta el blog: coches que se incorporan, puertas que se abren, coches que te adelantan para cruzarse delante de ti y girar a la derecha… Pero esto mismo me lo hacen cuando voy en mi coche. De momento sólo una vez se me ha cruzado un coche por delante, pero “sabía” que iba a hacerlo y ya estaba bajando la velocidad antes. También intento ser paciente con los peatones. Al principio me enfadaba, usaba el timbre no sólo para advertir sino también para recriminar… pero esto pasa factura, toda esa energía negativa, a mí misma. Ahora intento tomármelo con calma, voy en bici porque disfruto con ello y no voy a dejar que me lo estropeen. En parte es auto protección. Paso todos los días por las mismas calles a la misma hora. Intento ser respetuosa y amable con vehículos y peatones. Y espero que si un día tengo un percance, haya alguien que me reconozca, me ayude y de testimonio a mi favor.

Y aquí aprovecho para saludar a esas personas con las que me cruzo muchos días: la mujer del Twizy, los del camión de la basura, los conductores de autobuses de la EMT, los pasajeros que esperan en las paradas, el bus de Pinosierra, los de la obra en Luca de Tena, los alumnos de los colegios en el barrio de la Concepción… Y los ciclistas: el Darth Weider que es el único que saluda, el que me previno de un punto de máxima atención, y el resto, saluden o no. Porque a algunos ya los reconozco y estaré por ahí si un día necesitan ayuda. Que siempre llevo herramientas básicas.

Saludos

Ebaik-commuter

20 comentarios :

  1. Creo que el mas sabe de eso es Baldo.
    Conozco a una chica que hace y vende accesorios (monederos, bolsas, cinturones, etc) mezclando materiales nuevos con elementos ciclistas desechados reciclados; la he contactado por mail por si estuviera interesada en contactarte.

    ResponderEliminar
  2. Seguramente encuentres mucha información por la red, y en tiendas de Malasaña y por ahí. También se que antes se hacía un taller en el Patio Maravillas. Así que gente haciendo cosas y con ideas hay. Y si te lo planteas como negocio, seguro que encuentras quién le interese, así que ánimo.


    Yo me cosí la bolsa de cuadro que llevo. Y estoy pensándome un modelo más currao para cuando me vuelva a quedar en paro. Y así de paso le pido a mi madre que me enseñe a usar su máquina de coser a pedal, que aunque mis costuras con aguja e hilo aguantan, no son muy finas estéticamente...

    ResponderEliminar
  3. para que el uso de la bici sea algo realmente práctico es importante quitarse de encima esas auto-restricciones para aparcar. No hay problema por dejarla 8 horas o las que hagan falta. No podemos vivir con miedo.

    ResponderEliminar
  4. Me encanta el artículo. Yo voy en bici todos los dias desde hace unos años y este artículo me anima a publicar mis experiencias. Intento, desde hace años. inocular en la gente este "virus" para que cada dia seamos más, pero reconozco que con comunicación escrita se puede llegar a más gente.

    ResponderEliminar
  5. Lo compré en Calmera, muy ligero y baratito. Y útil.

    ResponderEliminar
  6. Además con un buen buen candado es muy complicado robarla. Yo dejo mi bici todos los días 12 horas aparcada en el mismo sitio, en una estación de tren, y en 5 años no he tenido ningún problema.

    ResponderEliminar
  7. Las tendencias de moda llenan (o vacían) mas aparcabicis que cualquier carril bici.
    He dicho.

    ResponderEliminar
  8. Como la bici siempre te lleva de puerta a puerta, el que sea mochila o alforja con asa, no es tan importante.

    ResponderEliminar
  9. A mi el otro día una conductora me pidió que avisase al conductor del coche, cuatro coches mas adelante en el atasco, de que se había dejado el bolso en el techo.


    A veces el mundo es maravilloso ;-)

    ResponderEliminar
  10. Advertencia: crea adicción. Dos días sin cogerla, y ya me subo por las paredes.

    Y tanto, yo el día que no puedo usarla ya me pongo de mal humor.

    con mucha lluvia no iba a coger la bici

    Lo malo es cuando llueve un poco y después se despeja te da una rabia... que al final terminas usando la bici en todas las condiciones

    ResponderEliminar
  11. Me encanta tu relato, es mas, yo podría haberlo escrito igual!
    Todavia no voy mas que un dia a la semana, de Hortaleza a Ciudad Lineal/San Blas, por el carril bici hasta el puente de la A2 y despues por la calle Nectar.
    Y los dias que no cojo la bici, q de momento son mas, no veas como lo echo de menos....Pero es que ahora con la noche ya a las 7 de la tarde me da un poco de reparo por las calles.

    ResponderEliminar
  12. Enhorabuena por el relato, transmite muy buenas vibraciones.
    Me encanta esta categoría.

    ResponderEliminar
  13. Yo estoy de acuerdo, no podemos vivir con miedo, simplemente hay que tratar de evitar que pase, y si pasa.., pues pasó, a mí me pasó, y no se por qué, pero se recuerda más un robo de bicicleta que un susto o caída.

    ResponderEliminar
  14. sienta muy mal que te roben cualquier cosa y sienta especialmente mal que te roben algo como una bici a lo que llegas a tener mucho aprecio, sea emocional o simplemente práctico... pero míralo así: si actúas libremente, puede que te roben o no; puede que pierdas o no. Si modificas tu conducta por si acaso te roban, ya has perdido.




    Una bici, además, es fácil de reemplazar. Las hay de segunda mano (legítimas) estupendas por menos de lo que alguna gente se gasta en el abono de transporte en un mes.

    ResponderEliminar
  15. Yo nunca pienso si cojo la bici o no cuando llueve o parece que va a llover, pienso si me pongo el traje de agua o lo echo a la bolsa. Y eso si, cuando llueve hay que ser si cabe mas prudente, la bici frena peor, las curvas hay que tomarlas más despacio, luces encendidas, chaleco reflectante y mochila al transportín dentro de una simple bolsa de basura por ejemplo. Además si cuando llueve el metro es más incomodo que cuando no. ¿no?

    ResponderEliminar
  16. ¡Hola vecina!
    Yo salgo de noche, aunque desde que cambiamos el horario amanece durante el trayecto. La verdad es que no me da sensación de miedo. En general, voy por calles muy tranquilas y llevo luces, claro. Me he encontrado ciclistas sin luces y no se les ve, ni siquiera yo a velocidad de bici. ¿Tienes?

    A mi me parece una suerte que puedas utilizar el anillo verde, tiene tramos guays. Otros no tanto, como la zona de la Peineta. ¿Firmaste por la apertura de ese tramo? ¿Conoces "La comunidad del anillo verde"? Yo lo cojo a la vuelta entre el Juan Pablo II y el de Villarrosa.
    Espero que encuentres una solución a ese reparo, bien buscando una ruta más calmada, o bien cuando vayas encontrándote con más confianza. La experiencia ayuda en eso. Aquí también te pueden ayudar. Yo misma, si te apetece quedar un día.

    Saludos y ánimo

    ResponderEliminar
  17. Seguro que le encantaría saber que le mencionas aquí XD

    ResponderEliminar
  18. ¡qué bien, EB! ¡gracias por transmitir tan buena energía!! ...y también por la información práctica ¡apetece ponerse a pedalear ya mismo!!

    ResponderEliminar