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viernes, 24 de julio de 2015

Vía de la Plata 5. Cáceres - Carcaboso

Etapa 5. Cáceres - Carcaboso

18 de Abril

Distancia: 86 km
Distancia acumulada: 386 km
Desnivel positivo acumulado: 1102 m

Няма лесен път до мястото, където си струва да стигнеш
No hay camino fácil al que merezca la pena llegar.
Който бърза, късно стига / Quien tiene prisa, llega tarde
Proverbio búlgaro

A esta la llamaría la etapa de confirmación, es decir, esa etapa en la que ya has hecho rutina, no te da pereza salir, y tus piernas responden desde el primer momento. Esto, claro, depende de cada uno, pero a los que somos diesel, o de ritmos lentos es así... apenas estás haciendo eso tu modo de vida, ya tienes que volver. Eso, y que hay una inspiración en medio de la etapa hace que salga de Cáceres con alegría, sin sentir las cuestas, y con espíritu volador.

A todo esto, Fernando encima me apoya (en formato de brazo poderoso empujador) en los repechos, y me dice “te quedas clavada”. Mi entrenador personal de nuevo dando consejos. Si de hecho algo he aprendido (un poco) es a apretar en los repechos, algo que a las personas de piernas flojas nos cuesta sobremanera.

Casi sin darnos cuenta hemos dejado a Jesús atrás. Primer día que cambiamos el esquema. Jesús refunfuña y nos dice que qué nos pasa, será que Niko llega y estamos inspirados. En la preparación del viaje, Niko organizó para unirse con nosotros el fin de semana. Entre los dos buscamos y organizamos las etapas para que esto también cuadrara, y por eso hasta ahora, también tratábamos de ajustarnos al planning. Por increíble que parezca, hay un tren regional que le deja en un pueblo perdido de España, así que todos calculamos que nos encontramos en Cañaveral a las 12. En poco tiempo calculo que este Regional o Media Distancia desaparecerá a favor de un AVE hoy en obras y entonces no podremos parar en nuestro destino, y menos con las bicis.



Como digo, la salida de Cáceres la hacemos rápida, en tierras de llanura, pasando por el famoso Casar de Cáceres, pueblo pequeño donde los haya, pero con un queso grande. Dejamos la cata para otra ocasión, que este es de los quesos archiconocidos. La llanura, con un desnivel de tendencia descendente nos presenta un paisaje plano plano, camino de tierra amplio y sin dificultades, encontrándonos a nuestro paso esa representación de miliarios unidos a los cubos que indican la presencia de la Vía de la Plata en Extremadura.


Los miliarios romanos de A.C. se entremezclan con las señalizaciones extremeñas del siglo XXI
Andamos en esta senda tranquila cuando nos encontramos con las primeras representantes de las obras del Ave, que veríamos ya algunas veces más. Aquí el AVE extremeño-lisboeta, más arriba el AVE gallego que lleva en obras o sin ellas desde no se sabe... Y una vez más otro encuentro con un  Camino Natural, el del Tajo, aquí no es que pisemos el río, pero sí las indicaciones, comprobando además que este es un tramo no ciclable del mismo. Nosotros seguimos por un paisaje de ensueño cuando salimos a la nacional, como siembre la N-630 que en esta ocasión va rodeando el embalse de Alcántara. Lástima que no era plan de pararse ahí en medio y tomar instantáneas del momento. Quedan algunas representaciones de lo que se ve con el quitamiedos de por medio. Al otro lado, el impresionante obrón del puente del AVE. Me parece casi faraónico, fuera de este camino casi artesanal que nosotros estamos haciendo.

La carretera como siempre hace fluir los kilómetros, más con ese paisaje. Tratándose además de una carretera que discurre siempre cerca de la Autovía, nos sigue permitiendo no sentirnos del todo extraños.

Llegados al club náutico, donde unos peregrinos esperan la apertura del albergue, y terminada la travesía del embalse, toca entrar en tramos más complejos. Cada vez estamos más cerca de Niko, pero tenemos que superar una de esas subidas que en nuestra guía amenazan como llenas de “piedras, obras del AVE, ganado suelto y las inevitables cancelas”. A la guía no le falta razón. La subida fuerte resulta ser una subida corta, que los aficionados al ascenso hacemos con disfrute, rodando sobre pedregales, haciendo fluir nuestras ruedas con la máxima potencia posible. Esto lo he aprendido de Fernando, de Niko, de Jarein, nuestros chicos a quienes no hay una piedra que se les resista. Yo subo e intento imitarles. Encontramos aquí un peregrino caminante que no sube mucho más despacio que nosotros, así que intercambiamos algunas palabras. Es vasco, de Bilbao, y se hace unos 50 km al día. Dice que no pasa nada, que cada día se camina sus “nosecuantos kilómetros”, pero lo que viene siendo una burrada para los de Madrid. Así que uno más que confirma el estereotipo, seguiremos pensando que los de Bilbao son unos burros. Buena gente, esta de Bilbao.

Y venga, venga que ya estamos, las flechas nos ayudan a sortear las obras, y nos acercamos a Cañaveral. Niko ha llegado hace poco y nos espera en un bar que ahora va a empezar a buscar, seguro que con esas indicaciones nos encontraremos.  Al final tenemos que dar un par de vueltas y ahí está, con su bici elegante y su mochila, dispuesto y encantado de acompañarnos y a tomar el pulso de nuestro ritmo.

Nos tiramos un ratito en el bar donde nos esperaba Niko, cervezas, tapas, y descanso, charla. Intercambiamos tracks en el GPS. Yo apenas cargué una parte del camino, así que nos afanamos en que me vaya pasando los tracks de diferentes etapas... Igual que en nuestras rutas. Que Niko nos acompañe en estos dos días da buen rollo, él siempre contribuye al buen hacer del grupo, y se nos nota de buen humor.


Como siempre, y como vendrá ocurriendo de aquí en adelante, los dueños de los bares siempre tienen criterio sobre lo que viene más adelante. Otra cosa es que sea acertado. Nos cuenta que lo que viene ahora, el puerto de los Castaños es una auténtica pared, que muchos empiezan a subirla y se tienen que volver, que es una auténtica locura. En la guía también nos avisan explicando que se trata de un “cortafuegos casi vertical con piedras sueltas.” Eso de que seamos cuatro, y dos niveles bien diferenciados invita a que nos separemos por primera vez. Jesús y yo asumimos nuestras limitaciones, y Niko y Fernando tiran de cortafuegos. Se trata de un kilómetro nada más, pero muchas veces un kilómetro puede llegar a hacer una ruta muy diferente. La carretera es igualmente una subida a un puerto, que a mí se me hace suave y sin esfuerzo. Jesús sigue detrás. Que cada uno siga a su ritmo es clave. Así que llegamos enseguida, y casi al mismo tiempo aparecen estos chicos, tan tranquilos. Ellos no se han vuelto, ellos no. Han superado el puerto y van de charla. Les preguntamos, y con pocas palabras nos hacen ver que no era para nosotros, aunque uno se queda siempre con la intriga... (luego le pregunto a Niko, y claro, me confirmó lo que ya habían dicho, a veces tomamos buenas decisiones).


Ir desde ahí a Grimaldo nos sumará 7 kilómetros más, de los más bonitos de la ruta. Hemos entrado en un alcornocal que nos sumerge en un paisaje bucólico. Aunque sean los mismos árboles de siempre. El paisaje se nos hace diferente, senderos más estrechos, más verde nos rodea. Y entre todo este paisaje bucólico aparece nuestro amigo de Bilbao. Ya lo he dicho, su ritmo no es muy diferente, y nuestra parada ha causado una gran diferencia. Yo le doy charla, que es lo mío, y nos pregunta si se nos ha caído una cinta de sujetar pantalones; él sabía que era nuestra. Era mía, así que me da más alegría verle, mis pantalones ya están a salvo.

Por esta zona se repiten las cancelas, las fincas, y poco a poco el paisaje se va abriendo. Entretanto, le demostramos a nuestro nuevo compañero de fatigas cómo he ido perfeccionando eso de hacer pis, casi sin que le dé tiempo a reaccionar a los demás. Le impresiona mi destreza de esconderme entre arbustos y entre cancela y cancela seguimos comentando. A todo esto, Fernando ya tiene su excusa para poder apretar un poco y dejamos que los chicos se diviertan, sigan sus caminos a su modo divertido, luego sigue Jesús y ahí alcanzo yo, la más cuidadosa en terrenos de bajada. Esto es divertido, un sendero para disfrutar, con sus piedrecillas.

Llevamos desde Cañaveral unos 20 kilómetros de naturaleza que nos anima, ha sido un paseo de esos que disfrutas a gusto. Con tendencia descendente desde que bajáramos del Puerto de los Castaños. Estamos contentos, pero además antes de llegar  a Riolobos, el paisaje nos regala una bajada y una vista de impresión. Me paro, hay muchas fotos de esas que no se hacen, pero ver a mis compañeros de viaje bajar ante ese paisaje me impresiona. Esto es la belleza. Lástima que no sea muy buena con la fotografía, pero al menos consigo robar a Jesús de bajada.

Alto antes de la Bajada a Riolobos. Abandonamos el paisaje espeso de Alcornoques
Una vez pasado este tramo, llegamos a Riolobos. Ya toca comer. Hemos ciclado durante un buen rato, y no puede ser que no  haya cerveza desde Carcaboso. Hoy toca de bocata, pero damos con un bar cafetería que te ponen una tapa casi suficiente, más algún aderezo de lo que llevamos nosotros. Contagiados de la alegría que yo llevo, Jesús y Fernando le dan el toque de humor al asunto dándose bonitos cariños, y así seguirán hasta el final.

Jesús y Fernando cada día se quieren más, ante las risas de Niko.
Desde Riolobos a Galisteo apenas nos quedan 20 kilómetros en carretera y llanos. Esto está hecho. Nos falta llegar a Galisteo, famoso por su muralla y su puente romano, así que bien merece una parada, y una foto. La parada es rápida, más allá de la muralla el pueblo no se presta más. Damos la vuelta de rigor, y emprendemos de nuevo la bajada. El cuerpo ya empieza a pedir llegar. Nos gusta tanto entretenernos, que las horas pasan y pasan. Nuestra media en general no llega a los 10Km/hora (totales) que tenemos como cálculo en nuestras rutas de los sábados, a pesar de ser menos gente, pero ya se sabe, esto es cicloturismo 100% y no nos importan las medias.

Muralla de Galisteo
Después de Galisteo retomamos de nuevo la Carretera que nos lleva a Carcaboso. Se trata de una carretera comarcal, que también atraviesa Aldehuela de Jerte.

Vista de Galisteo
Según avanzamos una nube se acerca a nosotros, y se instala, al modo Snoopy sobre nuestras cabezas. Nos vamos preparando con chubasqueros, algunos. De repente, casi sin darnos cuenta, nos está cayendo el chaparrón del siglo, esa nube traicionera ha venido detrás de nosotros para completar el día. Serán apenas quince minutos de chaparrón, suficiente para dejarnos calados y hacer chof chof en nuestras zapatillas.

Una carretera comarcal nos ayuda a rematar esto como si fuera un paseo. A falta de fotos de la lluvia sirva la cara de aceleración de Fernando por la carretera que nos lleva a Carcaboso
Antes se nos ha ocurrido reservar en el único albergue privado (y público) de Carcaboso. Cuando llegamos parece que hemos ocupado las últimas cuatro plazas. Eso está plagado de franceses, y una señora bien entrada en años da órdenes de mando militar dando un aspecto auténtico, y grotesco a la escena familiar de los peregrinos, estamos en la España de los 50. Su hijo el hostalero, no sonríe no vaya a ser que los clientes se le suban a la chepa como su madre. De nuevo sale el sol un poco, duchas, paseo, y yo hablo con mi amiga Ana que vive en Coria. Llevo tres provincias, y una amiga en cada una de ellas. No era consciente de que este recorrido me permitiría al menos tener un mini contacto con ellas y eso me alegra. Sin embargo, hemos llegado algo tarde, ya sólo da tiempo a la cena, mientras los locales están concentrados siguiendo el partido de fútbol del rigor. Da gusto salirse del mundo por un rato.

A estas alturas, las alforjas de Jesús ya le están dando la lata. Curiosamente, siendo de esas marcas que promocionamos y todo cicloturista querría tener, resulta que estas tienen los mismos problemas que las mías decartón. Nada que no se solucione con un pulpo. Aún así, de momento nuestro mecánico de moda se afana en cambiar tornillos por aquí y por allá y le hace el apaño a Jesús. Las alforjas ya están listas para la guerra, y ¡qué haríamos sin Fernando! Otros problemas técnicos que se nos cruzan, mi teléfono cae estrepitosamente y me aíslo un poco más del mundo. Añado eso a que me quedé sin datos, llevo un mes desconectada de las redes, así que un poquito más perdidos del mundo. Como Fernando es otro como yo sin datos, Jesús nos conecta un poco contándonos los comentarios de nuestros enbiciados. Ellos están con nosotros y nos acompañan en el camino.


Cosas de los Caminos: el arte de reducir equipaje y algunos auxiliares interesantes


Una de las preguntas que asaltan a cualquier cicloperegrino es ¿qué me llevo de equipaje? ¿qué me falta? ¿qué me sobra? Y el mayor arte que puede llegar a dominar un peregrino es reducir equipaje sin dejar de llevarse lo necesario.

Para quienes quieran tener un compendio de lo que es importante llevar, les recomiendo la guía Viajar en bici. Manual práctico de cicloturismo de alforjas de Álvaro Martín y Alicia Urrea. Ahí dan recomendaciones sobre algunos asuntos del viajar en bici, y entre ellos qué llevar de equipaje. En su blog www.rodadas.net también se encontrarán recomendaciones, y una lista de todo el equipaje necesario. Además en la previa de muchas guías también se toca este tema.

Ciertamente el equipaje que lleves dependerá en gran medida de la zona que recorras, de si quieres ser más o menos autónomo. En cualquier caso, en mis primeros viajes tuve que tirar de coche de apoyo y de correos, cosa que no ha ocurrido en los últimos. ¿Cómo reducir?

Lavar continuamente en el camino es imprescindible, eso te permite llevar de dos a tres culottes y dos camisetas. Yo usaba una tercera como pijama y atuendo para la ciudad. Y esa me permitía tener cierto margen si no había podido lavar las otras. Importante uqe sea ropa que se seque fácilmente. La ropa técnica hace esta función. Al final mis calcetines eran lo que nunca se secaba. La ropa que usaba para la noche era más o menos intercambiable para dormir-montar en bici en casos de emergencias, unas buenas mallas siempre son útiles y ocupan poco. Llevar un chubasquero que igual te sirva para la bici, como para abrigarte por la tarde disminuye también en gran medida.

Para los que no llevamos calas, tu calzado de bici se puede convertir en calzado de calle. Con eso y unas chanclas reduces mucho, porque el calzado, y más si tienes pies grandes, te puede ocupar media alforja. Eso sí, puedes acabar haciendo chof chof en tu paseo por la ciudad, como me acabó ocurriendo a mí.

Los pantalones de lluvia no son absolutamente necesarios. Sólo si viajas en abril, y Martín Barreiro y compañía te están advirtiendo de que te caerá una buena, y a pesar de eso sigas camino. (Soy muy fan de Martín, “hola que taaaaal??”)

Recuerda que si vas a viajar por España, y buena parte del extranjero, cualquier cosa que necesites la podrás comprar, asi que cosas como el botiquín tienen que ir en su mínima expresión, y compartido por el grupo.

SI vas de albergue no necesitas llevar esterilla, casi siempre encontrarás sitio, y si no, encontrarás soluciones. Últimamente me planteo que para reducir la cuestión del saco, o te compras un saco de los que se reducen mucho y pesan menos de un kilo, o si viajas en verano, te puedes llevar un saco-sábana, no ocupan nada, y en muchos albergues hay mantas.

Artículos interesantes, especialmente útiles:

- pulpo con redecilla como los de las motos, permite poner la comida, y otros enseres sobre el trasportín, y luego deshacerse de ellos y pulpos en cualquier caso
- una mochila de tela que se pueda doblar, porque finalmente resulta el mejor bolso para llevar cámara y cartera por las ciudades, ya que la bolsa de manillar puede resultar demasiado grande.
- Bolsas zip para guardar bocadillos, frutos secos, proteger de la lluvia la cartera.
- Un ladrón, con uno para todo el grupo será suficiente. Por desgracia no puedo enseñar el mamotreto que se trajo Fernando, una pena no haber cogido la instantánea, pero eso permite cargar móviles, gps (según modelos) y baterías de cámaras.
- Imperdibles, sirven para tender la ropa que no se ha secado en ese pulpo-red que llevas en el trasportín
- Un paquete pequeño (PEQUEÑO) de toallitas te ayudará en muchas ocasiones, y cómo no una navaja, aunque de esto ya hablaremos en un apartado de herramientas.

A propósito de esto, yo cometí el error de llevarme dos baterías para la cámara de fotos, pero no el cargador, y tuve que dosificar mucho mucho las fotos. La lluvia me ayudó un poco a dosificar.

El objetivo final es que tu bici no se vuelva descontrolable, que la puedas cargar en caso de encontrarte tramos no ciclables (una vez más depende del tipo de viaje), y que tus alforjas no vayan demasiado llenas como para que acaben por explotar o cayéndose un tornillo.

Con todas estas pequeñas ideas, yo acabé saliendo con un equipaje de 4 kilos por alforja, y dos kilos de bolsa de manillar. Eso, más los 17 kilos que pesa mi bici, sólo fueron 27 para cargar en algunas circunstancias.

Equipaje que hay que meter en dos alforjas


¿Quieres seguir la historia? Aquí tienes las otras etapas:
Etapas 0 y 1, Etapa 2, Etapa 3, Etapa 4

21 comentarios :

  1. ¡¡¡¿27 kgs.?!!! Ufff comenzaré a hacer algo de pesas jajaja. La aparición de Niko en escena cambia el panorama totalmente ;D
    La muralla es un espectáculo y la cara de Fernando apretando en carretera está de portada para una revista deportiva jejeje =D

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  2. ¿Ya está? ¡Qué poco!

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  3. Jajajaj, tú pregunta, que igual hasta me explayo más.

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  4. Y yo, encantado de la vida.

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  5. Anónimo Anónimez24 de julio de 2015, 23:19

    Pregunta ¿que herramientas tenías? (alternativamente :¿que herramientas le endosasteis a Fernado?)
    Pongo lo que suelo llevar para recibir opiniones.
    Para Madrid dos desmontables, llaves allen una llave de radios, un maneral se 1/4" otro de 3/8" vasos 15, 10L, a veces una llave inglesa y alicates normales. una cámara, la bomba, el adaptador de inflar en gasolinera, aceite y un cartucho de CO_2. (no puedo llegar a 5 bar con ninguna bomba de mano que conozca. Inflo a 6 bar en casa con compresor (también se puede con bomba de pie o en gasolineras). Cualquier información de bomba de mano con la que se llegue bien a 6 bar sin ser Hércules se agradece.)
    Si voy más lejos (salida deportiva) añado la llave de conos, vaso de 14 y las herramientas de desmontar el pedalier y la piñonera y una segunda cámara.
    ¿Eso está bien? ¿Hace falta algo más para salir por ahí de viaje? ¿la llave de tensar el sillín? ¿un tronchacadenas a pesar de tener cierre rápido en la cadena?

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  6. Agustín Felipe Farelo25 de julio de 2015, 0:17

    Mi bomba. Aunque no los necesito,se supone que llega a 11 Bar: http://www.cycletyres.es/mini-bomba-ruta-topeak-race-rocket-hp-11-bares-1162.html
    Tiene un sistema que hace que no importa cuan llena esté la rueda, no cueste hinchar más (aunque eso sí,es más lenta).

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  7. Caracoles, menudo arsenal... Yo creo que el tronchacadenas es imprescindible y no ocupa demasiado. La mitad de las cosas que pones no se ni lo que son. Yo en la bolsa (hablo de memoria) llevo el troncha, un par de desmontables, una cámara, parches y lija, una multiherramienta apañá y baratita y creo que nada más. Cierto que esto es sólo por si me pasa algo en Madrid, de viaje me preocuparía de echar algo más. Ah, y guantes de plástico de la gasolinera arrebuñaos, por si hay que meterse en harina... negra. Va todo en una bolsa de esas de sillín pequeñas del Decartón.


    Bomba no llevo porque es lo típico que tienes que andar quitando al candar. Y a unas malas (aún no he pinchado en Madrid) se puede llegar a una gasolinera o pedir una bomba en una tienda... O empujar la bici. Además, la que tengo es una de mano cutre y me quiero pillar una de pie para tener en casa... ¿alguna recomendación, aprovechando el consultorio?


    Por cierto, el otro día hinché las ruedas en una gasolinera y sólo metía hasta 5 bares de presión.

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  8. Ah, y un par de eslabones rápidos y un cacho de cadena, por si las moscas. Y bridas pequeñas, por si hay que ñapear algo, que eso cabe en cualquier lado.

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  9. Impresionante, 11 bares a pulso...

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  10. Anónimo Anónimez25 de julio de 2015, 8:19

    Mi solución para casa es un compresor de nevera. Cuando veas una nevera vieja tirada por la calle o tires la tuya (se suelen tirar por que pierden el gas... así que no vas a soltar nada a la atmósfera que no se haya soltado ya), le quitas el compresor cortando los tubos. Le quitas el aceite (puede dañar las cámaras) y le pones un tubo y un manómetro. ( truco para evitar problemas domésticos : lo disimulas en una caja de cartón presentable dentro de la estantería... Aquí no hay naaada de naada) . Respecto a las de pie casi todas las que he visto están bien. Suelen andar por los 30€ y tienen manómetro (importante que tenga manómetro, el ojímetro no va bien con las ruedas de carretera hasta que ya están muy mal).

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  11. Importante lo del manómetro, cierto...

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  12. Buenos dias anonimo yo suelo llevar las herramientas necesarias para reparar todas las bicis del grupo las herramientas las enseñara laura en un par de dias hay podras ver todo el despliegue de medios si después te queda alguna duda solo tienes que decirmelo.

    Un saludo.

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  13. Como dice Fernando (Pico), en pocos días contaremos qué herramientas lleva él, y cuáles llevo yo ;-)

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  14. Anónimo Anónimez26 de julio de 2015, 13:54

    Gracias. Espero el día.

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  15. Anónimo Anónimez26 de julio de 2015, 13:59

    ¿y no levas alforjas? me daría miedo salir con tan poco. Sin la llave de desmontar las ruedas, por ejemplo. ¿que has hecho para no pinchar en Madrid? Yo pincho demasiado. Sobre todo con los adoquines y baches. suelen ser reventones por exceso de carga (bici+carga+bicho,135kg).

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  16. Cuando llevo equipaje lo apaño en el transportín, alforjas no tengo. Las ruedas mías van con un tornillo antirrobo que llevo en el llavero (antes tenían cierre rápido, así que ni eso). Para no pinchar pues no se qué decirte, seré un hacha esquivando baches ;) No, en realidad creo que es porque las ruedas que llevo son medio buenas y sospecho que algo más gordas que las que llevas tu. Tampoco he pinchado en las escasas salidas al campo que he hecho, por eso creo que las ruedas son buenas. Son las que montaba originalmente:

    http://www.trekbikes.com/es/es/bikes/city/recreation/fx/7_2_fx/

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  17. Anónimo Anónimez26 de julio de 2015, 19:19

    Sí, tus cubiertas son más gordas y mejores (no sé de marcas y similares pero parecen duritas). Algún día quiero poner esto -las he visto y me gustan-, pero es caro http://www.schwalbetires.com/bike_tires/road_tires/Marathon_Plus_HS440 . Yo sí tengo que llevar llave por que tengo tornillo macizo con tuerca en las ruedas.
    Luego lo que dices de ser un hacha esquivando baches puede ser cierto, en especial por que me trago todos los adoquines del centro a diario y eso destroza las ruedas.

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  18. Ja, ja... Lo de esquivar baches era una coña... En madrid es prácticamente imposible no comerte alguno, aunque sí trato de esquivarlos, claro. En las rutas habituales me los se, pero de vez en cuando me como algún cañon del colorado que yo tampoco entiendo cómo es que no pincho...

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