martes, 18 de octubre de 2011

Ironía y sostenibilidad (I): ¿Y las personas?

Intervención de Enbicipormadrid en el Matadero


Mesa redonda del 22 de septiembre en la Central de Diseño di_mad, del ciclo "Ironía y Sostenibilidad".

Además participaron Carlos Baztán del Área de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid; Antonio Lucio de la extinta Fundación Movilidad, Isabel León del GBCe, Juan López-Aranguren de Basurama y Jon Aguirre Such de Paisaje Transversal.

Las personas, el recurso fundamental de la ciudad

En 50 años el 90% de la población mundial vivirá en grandes ciudades. Se habla mucho de la “sostenibilidad” como medio para lograr esa calidad de vida urbana: ahorrar energía, materiales, reciclar residuos. ¿Por qué no hablamos del recurso fundamental para la calidad de una ciudad, nosotros mismos?

Los recursos escasos se gestionan mejor cuando los ciudadanos podemos participar en las decisiones que nos afectan, porque cada uno somos consciente de qué tenemos y qué necesitamos, y somos los primeros en sufrir una mala decisión y por tanto, aprender a evitarla. Cuando delegamos esa gestión en ayuntamientos o empresas, es mucho más difícil tener esa información, y los errores se multiplican.

Eso también sucede con la ciudad. Piénsese en los pueblos antiguos, que crecían sólo cuando sus habitantes lo demandaban, usando los materiales de la zona. Compárese con el desajuste de necesidades y recursos que supone cualquier promoción inmobiliaria reciente que la crisis ha dejado vacía. Parece que la rapidez o la gran escala no siempre es lo más económico.


Residencial Francisco Hernández, Seseña. 90% de viviendas vacíasResidencia Francisco Hernández en Seseña: 90% de las viviendas vacías

Urbanismo sostenible: desconfíe

Para evitarlo, se crean leyes y manuales acerca de cómo han de ser los edificios y las ciudades para no derrochar recursos, con infinidad de indicaciones sobre consumo de agua, energía, materiales, generación de residuos, e incluso transporte público.

Sin embargo, también en esas recomendaciones se mencionan poco a los ciudadanos como parte activa de la sostenibilidad, y siempre para dar por “democráticas” las decisiones tomadas desde arriba, pero nunca como la parte más importante de la ecuación.

En más de una ocasión la palabra “sostenibilidad” está empezando a sonar a “cuento para vender más”, empezando a ser palabra sospechosa cuando no aborrecible. Si un político o empresa usa la palabra “sostenible”, ya desconfíamos. Posiblemente nos la quieren colar.

Basta con leer con cierto sentido crítico dichos manuales y leyes para leer una y otra vez una serie de ideas tergiversadas que son muy alarmantes, ya que dictan políticas de una escala brutal sobre la que no se puede reclamar: un barrio, una ciudad ¿Quién paga el error de que en Sanchinarro haya que coger el coche para ir a por el pan?


Las 5 mentiras del urbanismo sostenible

Mentira 1: Reducir, reciclar, reutilizar es la solución


Más bien es una moratoria, pero no la solución. Reciclar, usar bombillas de bajo consumo, coches eléctricos, nos lleva igualmente al agotamiento de recursos, pero más despacio. En lugar de 100 años, tardaremos 200 en acabar con el planeta, pero al menos tendremos la conciencia tranquila. Mientras no aportemos más de lo que recogemos, esto no es más que una manera de ganar tiempo.

¿La respuesta? No lo sé, pero posiblemente la inversión en las personas es el único recurso que puede aportar al entorno más de lo que recibe: El conocimiento y la creatividad son recursos inagotables, duraderos y que se pueden multiplicar sin depender de restricciones materiales o energéticas.


Mentira 2: Las nuevas ciudades verdes


Se ven muchas publicadas, algunas construidas. Pocas funcionan con menos recursos que un casco antiguo.

Caso español: La ecociudad de Sarrigurren a las afueras de Pamplona, 5.000 viviendas con varios premios “verdes”, aislada de la ciudad por autopistas que obligan a desplazarse en coche. Mientras, hay 20.000 casas vacías en el centro de la ciudad. No haber hecho nada es más ecológico.


Ciudad "ecológica" de Sarigurren, que está conectada con el centro de Pamplona por autovía (a 3 km).


Mentira 3: La estética ecológica

No sabemos si lo que nos venden como verde lo es en realidad cuando lo que tenemos enfrente es algo complejo como un edificio o una ciudad. Por ello, se sustituyen los datos objetivos por una imagen: fotomontaje de arquitectura más o menos novedosa, con mucho campo verde, niños corriendo, bicis y alguna placa solar con atardecer.


texto alternativo
La ciudad ideal de los fotomontajes: Ciudadanos siempre felices

Jamás verá un reportaje de arquitectura ecológica con un edificio feo, aunque sea más eficiente. Una pista para detectarlos: esas imágenes envejecen realmente mal. Los edificios ecológicos de hace veinte años no pasarían hoy ni por un resort de vacaciones tipo Marina D’Or (vean si no, este  Proyecto Venus). Si algo ecológico tiene además que parecerlo, cuidado.

Mentira 4: La sostenibilidad es un lujo


Muchas acciones enfocadas a la sostenibilidad requieren caros recursos y tecnologías difíciles para ser implantadas, siendo así medidas exclusivas de sociedades ricas, y asociando el concepto de sostenibilidad con un lujo que, ante una escasez de recursos eventual (una crisis, por ejemplo) es el primero en desaparecer. Si economía y ecología tratan de la escasez, no tendrían que estar reñidas.
Una medida realmente sostenible perdura en el tiempo gracias a las crisis, porque implica un verdadero ahorro en momentos de necesidad.

Así está pasando con la nueva ciudad de Dongtan, Shanghai, con serias dudas sobre su balance ambiental y que corre el riesgo de convertirse en un suburbio para nuevos ricos si la crisis no se la lleva por delante.

Ciudad Espectaculares molinos eólicos en Dongtan, China


Mentira 5: Las medidas han de ser “inaugurables”

Muchos de los medios que se están proponiendo para mejorar el uso de los recursos tienen mucha visibilidad: bicis para sustituir a coches, molinos de viento que sustituyan centrales de carbón… Es común encontrar que estos medios se acaban convirtiendo en fines en sí mismos, sin comprobar si las medidas implantadas consiguen el efecto perseguido: así se dan casos de aumento de número de ciclistas a la vez que de usuarios de coche, o que las energías renovables no sustituyen a las más contaminantes, sino que se suman a éstas.


texto alternativo
Propuesta de Norman Foster de carriles-bici aéreos para no tener que reducir el número de coches.

Sevilla 2000-2010: 127 km de carril bici, 60.000 nuevos ciclistas... y 200.000 viajes más en coche. Solución visible pero equivocada a un problema de dispersión territorial

¿Cómo no meter la pata? Hágalo usted mismo

Sé que estas reflexiones llaman al desánimo y a la inacción. Puestos a equivocarnos de tal manera, mejor no hacer nada. Sin embargo, creo que también estas equivocaciones pueden servir para llevar a la práctica iniciativas más sensatas e imaginativas, en las que nosotros mismos seamos los gestores, pagadores y beneficiarios de las medidas.

20 comentarios:

  1. Plas, plas, muy bueno, de verdad. Eso sí, como ya te dije en otra ocasión, no estoy en absoluto de acuerdo con lo que dices de Sevilla. El Ayuntamiento de Sevilla ha planteado una muy buena solución para el municipio de Sevilla. Que al resto de Ayuntamientos de su área metropolitana les diera por construir sin ton ni son aprovechando la era de la burbuja inmobiliaria y las autopistas con cargo a fondos europeos, no tiene nada, pero nada que ver.

    Por lo demás, estupendo todo. (PD: vaya frikez el Proyecto Venus ése) 

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  2. No busco culpables, pero sí constatar que la descoordinación de adminsitraciones puede provocar ese telar de Penélope en el que uno quita un coche y el otro pone cuatro.

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  3. Jon Agirre Such,ese chaval es el de los indignados,¿no?

    No sabía que fuera arquitecto.

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  4. Muy bueno.
    Yo, lo que me pasa es que no entiendo el término sostenibilidad.
    Si lo dice un político si que lo entendemos todos, se refiere a su propio culo.
    Sin embargo, dicho por alguien realmente inteligente y bienintencionado no tengo claro cómo se llega a eso. ¿Es un crecimiento económico cero? ¿Es minimizar un consumo de recursos, sean naturales o no? no lo tengo claro.

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  5. Recuerdo a un profe de la Escuela que nos decía que si la Arquitectura tienes que disfrazarla de ecológica, de sostenible, de inteligente... es que es mala Arquitectura.

    Es cierto que vivimos en el siglo XXI, y eso también se ve reflejado en nuestra arquitectura y en nuestras ciudades, pero más que aplicar nuevos materiales y nuevas tecnologías, buscando casas más "inteligentes", deberíamos dirigir nuestro esfuerzo a aprovechar las condiciones medioambientales que nos rodean. Una buena arquitectura y un buen urbanismo debe utilizar las condiciones del entorno natural, aprovechar las energías no contaminantes y minimizar los consumos. 

    ¿Una ciudad pensada para el bienestar del ciudadano? Algo muy difícil, cuando los constructores solo buscan su beneficio, y los ayuntamientos el suyo.

    :) :) ;)

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  6. La forma más sencilla de entender "sostenibilidad" es "aprovechar el [crecimiento, bienestar, consumo, recursos...] de la generación presente sin comprometer el [crecimiento, bienestar, consumo, recursos...] de las generaciones futuras".

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  7. Sí, estás en lo cierto, pero el texto parece que carga la responsabilidad en la política pro-bici del Ayuntamiento de Sevilla ("visible, pero equivocada") permitiendo que se vayan de rositas los alcaldes del Aljarafe que han permitido, en sus propio beneficio la construcción de un Neo-Los Ángeles a las puertas de Sevilla. Lo equivocado no es la política visible (y pro-bici, repito) del Ayuntamiento de Sevilla, lo malo es la política invisible (y pro-coche) de los municipios de alrededor. 

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  8. Muy bueno el articulo Villaramblas, estoy deseando que escribas la parte II

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  9. Mohamed, aunque los municipios de alrededor hubieran hecho la misma política pro-bici, los desplazamientos autopisteros de 30 km del área metropolitana te los comes igual. Por lo general, las políticas de reducción del coche lo único que están consiguiendo es sacarlo de los centros (especialmente zonas históricas) y llevarlos a periferia. 

    Coméntame en todo caso si conoces políticas de reducción del uso del coche en estos viajes más interurbanos que consistan en disminuir la necesidad de km a recorrer.

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  10. Yo no tengo claro que exista la sostenibilidad real de consumo cero. Seguiré investigando.

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  11. Creo que no lo has entendido bien: la política pro-bici de unos y la política pro-coche de otros no tiene nada en absoluto que ver. De hecho, aunque el Ayuntamiento de SEvilla no hubiera tomado ninguna medida a favor de la bici, la política pro-coche de los municipios de alrededor hubiera seguido siendo exactamente la misma.

    Básicamente porque los desplazamientos en coche no son una causa, sino una consecuencia de una política de desarrollo de áreas metropolitanas dispersas a mayor gloria de las constructoras y los concejales de urbanismo.

    De hecho, si la política en las periferias es esa, da igual que favorezcas la bici, el transporte público, que restrinjas el tráfico o que pretendas pacificar las calles. Dará igual porque tu vecino de al lado está facilitando exactamente lo contrario. Pero culpar al Ayuntamiento de Sevilla de lo que hacen sus vecinos, es como culpar a un tipo al que le han pegado una paliza por llevar una camiseta del color equivocado.

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  12. No es un tema de que el ayuntamiento de Sevilla haya hecho lo correcto y los de alrededor no. El problema es un sistema estatal que financia y subvenciona esa dispersión territorial. Cada ayuntamiento sólo saca provecho de ese sistema, a costa del perjuicio general.

    Digámoslo así: por muchos esfuerzos que haga el ayuntamiento de Sevilla (y los de alrededores), jamás podrán conseguir una reducción del coche sustancial porque escapa a sus competencias y a su ámbito. Por lo tanto, las bicis que aparezcan aquí o allá son anécdotas "verdes" visibles, pero poco efectivas para un problema que no es de movilidad en las cortas distancias.

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  13. Ahí si que estamos de acuerdo en todo. De todos modos, aunque sea un parche, tampoco está mal hacer algo por hacer algo más sostenibles los desplazamientos cortos ¿no? Aunque en realidad no sea mas que un parche. 

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  14. En este vídeo aparece la promoción de Sanchinarro como lugar sostenible e idílico por zonas verdes etc. Es una vídeo reivindicativo donde el arquitecto se une a la AAVV pero no habla del tipo de urbanismo que diseñó en su día.

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  15. <span>Ningún problema ciertamente si somos conscientes de que su alcance es el que es, y no el que nos venden, porque a lo mejor llegamos a la conclusión de que el coste no merece la pena para el resultado obtenido. Pienso en el bicing de Barcelona, que para lograr 60.000 usuarios se gastan unos 20 millones de euros al año. Eso da para regalar 60.000 bicis al año de unos 300€, que ya está bien.</span>

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  16. La diferencia es que regalar 60.000 bicis de 300 tiene como consecuencia 59.998 bicis en el trastero o en la casa del pueblo y 2 circulando, y el bicing tiene cmo consecuencia 60.000 usuarios ´todos los días. Ésto creo que es mucho más interesante.

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  17. Sí, jajaja. El efecto "trastero" es terrible. Pero vamos, es un ejemplo. Igual digo eso como cursos de formación ciclista, que evitarían mucha siniestralidad. 

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  18. Si, es una definición sencilla, razonable, y bastante académica, pero sin ver clara su aplicación.
    Eso debería implicar un absoluto parón en la degradación de zonas naturales. O sea construcción de nuevas viviendas o infraestructuras. Como esas urbanizaciones que suelen llamarse con el nombre de lo que se destruyó para construirlas.
    Por otra parte, eso y la bajada fuerte en el consumo que sería necesaria, llevaría a una situación económica de crisis a muchas empresas/gente que lo harían insostenible. Realmente la pregunta sería ¿existe la sostenibilidad?. Yo, desde luego, espero que si y con mi poca fuerza intentaré empujar en la dirección que considere correcta en cada momento.

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  19. Claro que es posible la sostenibilidad, pero no con el modelo y estilo de vida que tenemos, basado en el consumismo y en el crecimiento infinito. Como bien dice el artículo, ahora se han agregado palabras como ecologismo y sostenibilidad a la ecuación, pero transformándolas también en productos de consumo.
    La solución es un cambio drástico de estilo de vida y de valores, en el cada uno seamos más conscientes de lo que cuesta e impacta cada cosa que hacemos. Esto no va a pasar de la noche a la mañana (o sí, pero de forma traumática), pero lo más inteligente sería ir encaminándose a esa forma de pensar.
    A título individual es relativamente más fácil. Por ejemplo, la mayoría de aquí (por no decir todos) pensamos que abandonar el coche por la bici es sostenible (aparte de muchas otras ventajas); dependes de tus fuerzas en lugar de las del petroleo y no mueves tonelada y pico de acero para trasladar tus 70-90 kg. Eso es inteligente y consecuente con la época que vivimos. Pero claro, luego las ventas de coches bajan y muchos se echan las manos a la cabeza; ese es el problema de nuestro modelo económico, y lo que ya no resulta tan fácil de solucionar.

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