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miércoles, 12 de mayo de 2021

Vendo el Templo de Ise. Acepto ofertas

Precio e interesados, al final del artículo

¿Una bici sigue siendo la misma bici si le cambio una pieza gastada, como los frenos? Quizá todos penséis que sí.

¿Y si cambio algo que no estaba en su diseño original, como poner un sillín o un manillar de otro modelo? Quizá también.

¿Y si le cambio todas las piezas, incluido el cuadro?

Desde 2008 tengo una bici plegable, una Dahon, la primera de adulto que tuve con la que aprendí a circular por Madrid, a hacer mis primeros bicifindes ayudando a otros, a reflexionar sobre las calles tranquilas que dieron lugar a este mapa, con la que luego enseñé a cientos de personas a perder el miedo en la ciudad, con las que me hice las fotos del album de boda (junto a mi mujer y su bici) y que incluso me permitió llevar a mi hija hasta que la familia creció y una nueva bici de más plazas dejó a mi bici primigenia sin uso... y sin justificación para mantenerla en casa, según mi mujer.

En estos 14 años he ido cambiando cada pieza que veía que se degradaba o fallaba por otra mejor: primero fueron las cámaras por otras antipinchazos, luego los pedales plegables por otros que no se rompían por mi peso, el sillín, las marchas... e incluso el cuadro. A día de hoy no queda una pieza original, pero sigue siendo la misma bici. Por eso, decidí llamarla "El Templo de Ise"

El Templo de Ise es un santuario japonés del siglo VII de madera que se mantiene tan nuevo como el primer día, porque cada 20 años, el santuario se desmonta pieza a pieza y se vuelve a montar en el solar de al lado, sustituyéndose las piezas deterioradas por otras nuevas. Hace siglos que no queda ninguna pieza original, pero el templo sigue siendo el mismo que cuando se construyó, hace 1400 años.

Cada pieza cambiada tiene una historia detrás. Si vas a quedarte con esta bici, merece la pena que la conozcas:

Los pedales retráctiles


Los originales de Dahon se plegaban también, pero no eran muy buenos. Un día que me puse de pie cerca del borde, hice fuerza de más y los doblé. En Fixi Dixi (Lavapiés) me aconsejaron estos pedales que fabrican en la prefectura de Mie en Japón, donde también se encuentra el Templo de Ise. 
 
Años después me encontré al de la tienda ¡en Jerusalén!* y aún se acordaba y me preguntó. Para su satisfacción le dije que jamás me habían fallado y siguen sin hacerlo. 
 
* De aquella visita salió este artículo sobre la bici en Israel
 


Las ruedas

Cambiar un pinchazo es un cierto incordio. Más si se trata de la rueda trasera... y peor si se trata de una plegable. La segunda vez que me pasó el primer año decidí que ya no más. Cambié las cubiertas por otras reforzadas antipinchazos. No he vuelto a pinchar. 


La estructura de las ruedas tampoco es la original... es el problema de haber estado varios días de lluvia frenando, las zapatas se desgastan a gran velocidad y al final lo que frena no es la goma, sino el hierro. Lo cierto es que si no lo sabes, sigues como si nada, porque aparte de un chirrido molesto, el hierro frena bien... pero se come el metal de la rueda, hasta que ésta se dobla irremediablemente.
Tuve que comprarlas nuevas, ambas dos. 

Luces


El reflectante delantero original ya no está. Lo sustituí por uno con luz incorporada. La rueda delantera lleva un imán que sin rozamiento alguno pasa cerca de otro imán atado a la horquilla. Eso permite tener siempre luz delantera intermitente sin pilas.
 
 
 
Llegué a probar a instalar también una luz trasera, pero la desmonté cuando puse la silla de la niña y no preguntes dónde está.  
 

El caballete


Sustituir la pata de cabra original por un caballete supuso muchas ventajas. Las Dahon originales se sujetan plegadas bajando la tija del sillín, pero con el caballete no hace falta. La bici plegada se sujeta sola.
 
 


No tener que bajar el sillín reduce el tiempo de plegado a 5 segundos.

Pero su principal ventaja es que permite agarrar la bici por el sillín y llevar la bici plegada rodando...¡y con una sola mano! Mucho más cómodo que llevarla en brazos, que es lo que te vende la información oficial. ¿Incredulidad? Con la otra mano sujetaba el móvil para grabarlo en vídeo:




El sillín de seguridad


Hablando de sillín, el original me lo robaron ¿nunca os han robado uno? Da mucha rabia. Para evitarlo, con el nuevo (más cómodo que el original) puse la cutrecadena que veis en la foto. Nunca me la han vuelto a robar en todos estos años de aparcarla a diario en la calle. Yo tampoco sabría cómo llevarme el sillín ahora: perdí la llave hace muchos años.

 

La bomba sorpresa 


Creo que es la única pieza original que se conserva, pero tampoco estoy seguro de no haberla cambiado. No la he usado apenas, pero me encanta este detalle, y me ha salvado de un apuro en alguna ocasión. La tija de la bici tiene una bomba escondida y el sillín es la empuñadura que empujas arriba y abajo para inflar. La pieza negra que se ve sirve para poner el pie encima.

Como se puede ver, incluso con la cutrecadena se llega bien a las ruedas.

(No hay vídeo, para esto sí hacen falta las dos manos)

 

 

El cuadro


Es la esencia de la bici, su alma. Hacer un transplante de cuadro abre preguntas filosóficas sobre cuándo un objeto deja de ser él mismo, el río que siempre es el mismo aunque esté formado por agua que cambia y todo ese pensamiento oriental.
 
Esta bici tenía originalmente un cuadro Roo D7 ¡y era de color beige! A los 3000 km se agrietó estando aún en garantía, y me lo cambiaron por otro idéntico... que volvió a fallar idénticamente a los 3000 km.

Entonces Dahon me ofreció cambiar la bici por otro modelo más resistente, una Speed P8 (de 8 marchas), por un precio reducido, pero para entonces había cambiado ya tantos componentes por otros de calidad superior que el trato era bastante perjudicial. La mítica tienda de Ciclos Otero me ayudó a negociar un cuadro distinto manteniendo el resto de piezas (gracias, Sol). De esa manera, mi pequeño templo de Ise mantuvo su tradición y no dejo de ser él mismo. El cuadro no ha vuelto a fallar.

Así era la bici cuando la compré:

Dahon Roo D7 | Bike rental, Bike tour, Dahon

Y así es hoy. Sigue siendo la misma bici, sólo he cambiado todas las piezas.


El cuadro tiene la marca de los difuntos Ciclos Otero.
 

Las marchas


El cambio de cuadro venía con un nuevo juego de 8 marchas y un nuevo manillar adaptado al nuevo cuadro. Durante varios meses fui incapaz de circular sin un molesto raca-raca de la cadena que no terminaba de arreglarse, por mucho ajuste que le hacían en las tiendas.

 

Fue Alberto @masqueparches (mítica tienda que por desgracia cerró y fue noticia) quien encontró la absurda solución. Reproduzco su frase:
 
"Pero macho, ¿tú te has dado cuenta de que en el manillar hay 8 cambios y que la rueda sólo tiene 7 piñones?"
 
Eso pasa cuando cambias la bici a cachos. Ahora, 7 arriba y 7 abajo. Todo coincide y ya no hay problema. Tengo la única Speed P8 que no tiene 8 marchas.
 

 

Algún dato más


  • Puedes usarla si mides menos de 1.90m.
  • Aguanta hasta 100 kg
  • Pesa unos 13 kg
  • Plegada cabe en un maletero de un VW Polo con la bandeja puesta (por experiencia)
  • Puedes sentarte en los Cercanías te cabe en el hueco que se ve en la imagen (también por experiencia)



Precio e interesados


¿Por cuánto valorarías esta bici? La Dahon Speed P8 la he visto nueva por 725€.
La bici tiene 14 años, aunque no hay ninguna pieza que tenga más de 7-8, y como has podido leer, son de mejor calidad que la original.

Piensa en un precio justo y escribe a villarramblas@espormadrid.es
 
Después de un relato así, seguro que recibo cientos de ofertas. En ese caso avisaré a las tres más altas para hacer una final. Los finalistas no tendrán que competir por precio, sino por motivación. Prefiero que se la lleve alguien que la vaya a usar con frecuencia.

Para ayudar a que eso suceda regalo al ganador/a un curso de circulación ciclista en ciudad personalizado. Desde tu casa a tu trabajo, un monitor para ti solo (que seré yo mismo).
 

Compra legal


La bici se vende con contrato de compraventa para poder reclamarla ante la policía y el biciregistro (sí, está registrada) en caso de robo. Comprando bicis de segunda mano con contrato de por medio, ayudas a hundir el mercado de bicis robadas.


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