Ayer sábado 18 de mayo, y a pesar de que las previsiones meteorológicas no eran muy buenas, nos juntamos 22 ciclistas para hacer una ruta por el Monte del Pardo, y es que no importa mucho que haga frío o calor, que llueva o que granice, si de lo que se trata es de pasar una divertida mañana pedaleando en buena compañía.

Puntuales como siempre, a las 8:30 estábamos todos en la entrada al Pardo por la calle Braojos. Mucha bici de montaña, aunque también un par de bicis de cicloturismo y una plegable, como decimos siempre, lo importante es el jinete no la montura.
Tras unas gotas iniciales, el tiempo mejoró mucho, incluso salió el sol en nuestros primeros kilómetros. El día parecía que iba a respetarnos.
Subida por un amplio camino a la Colina de Valpalomero, y bajada por un rápido y divertido sendero. Esta era nuestra ruta de hoy, subir una y otra vez por un nuevo camino, y sin descanso, volver a bajar por otro sendero más divertido que el anterior.
Poco a poco se fue cerrando el día, se fue el sol, volvieron las nubes, y acabamos con fuertes tormentas de granizo.

Por suerte, en las dos granizadas pudimos resguardarnos bajo dos túneles y evitar acabar calados hasta los huesos... bueno, alguno que prefirió cobijarse bajo una encina sí que puede que se mojara un poco ;-)


Al principio del día la humedad ayudaba a que las bicis se agarraran bien al terreno, aunque poco a poco se fue haciendo más resbaladizo, y más de uno (casi todos, diría yo) acabamos en el suelo... por suerte, fueron caídas suaves y sin importancia, más allá de mancharnos un poco de barro.


En la última subida a Valpalomero ya no había senderos, y rodábamos directamente por el agua del arroyo ¡Qué divertido! El problema es que el barro se iba acumulando en las ruedas, en la cadena, en los frenos, y en nuestros cuerpos, por lo que decidimos dar por terminada la jornada con una bajada menos de las previstas inicialmente, y volver a comer a casa.
Como siempre, lo mejor, la buena compañía y lo bien que se pasa rodando en grupo.